DIFÍCIL ENTORNO

Estamos de malas. Sólo tenemos la buena noticia de la certificación por parte de USA - una medida aberrante y colonialista de indebida intervención de los poderosos en contra de lo débiles- para darles a los lectores ya abrumados, y seguramente aburridos, por tanta calamidad.

03 de marzo 1999 , 12:00 a. m.

Y es que ante el derrumbe de la economía local, debemos mirar qué pasa en nuestro entorno internacional. Y señalar que en el frente externo la profundización, a más del 6% del PIB en la cuenta corriente, por culpa del déficit en la balanza comercial nos hará aún más vulnerables, por las siguientes razones: 1.-Colombia exporta petróleo, café, esmeraldas, carbón y níquel, sin valor agregado. Los precios de estos minerales y productos básicos están extremadamente deprimidos por culpa de la crisis asiática que constituye más del 20% del PIB a nivel mundial.

2.-La situación de Venezuela es muy grave. Hoy todos los analistas esperan que en algún momento la situación se vuelva crítica ya que el déficit fiscal asciende a más del 10% del PIB, volviéndose inmanejable. Además, la economía venezolana depende del petróleo cuyo precio seguirá deprimido en el próximo futuro.

3.- La devaluación del Brasil le significará a ese enorme país que sus exportaciones sean más competitivas. Y lo que sé prevé es que nos compita en los mercados difícilmente conquistados por nosotros. Recordemos que Brasil produce el 40% del PIB de América Latina y es la 8a. economía del mundo. Ya estamos viendo las misiones de brasileños en nuestro medio ofreciendo su producción variada, competitiva y de calidad.

4.-El caso del Ecuador hay que mirarlo con cuidado pues, como es sabido, se ha convertido en un importante destino para nuestras exportaciones.

Con la devaluación del sucre, sin duda, se afectaran nuestras ventas a ese socio comercial agravando nuestra balanza comercial por lo menos durante el presente año.

5.- Y el otro importante socio Andino, Perú, vive un momento crítico dado que en 1.998 creció -0,7 lo que es muy grave para ese país. Colombia vendió en ese mercado en 1.998 $325 MM, cifra ya en declive, y que será muy inferior en el presente año.

Como se puede observar el panorama es sombrío para la recuperación del país vía el frente externo. Si a ello sumamos el hecho, que tenemos que reconocer, que el país ofrece una pobre oferta exportable, con plantas industriales poco competitivas alejadas de los puertos y, además, con una estructura de transporte del siglo XIX, debemos concluir que la situación es difícil.

Recordemos que el Gobierno nacional, con buen criterio, ha propuesto la meta de duplicar las exportaciones no tradicionales en estos próximos cuatro años. Pero, ante la coyuntura internacional que se vive y los propios problemas estructurales del país somos escépticos que este ambicioso plan pueda cumplirse.

Habría que esperar la reactivación de la economía internamente como un sustituto del crecimiento hacia fuera que, como lo hemos visto, se ve imposible. Pero esta reactivación no se consigue sin un plan heterodoxo por parte de las autoridades en donde se deben combinar audacia, imaginación y creatividad.

Se ha sugerido por parte de gremios y analistas diferente alternativas: flexibilidad en los contratos laborales; planes agresivos de obras públicas y construcción de viviendas; para la recuperación; rebaja temporal de algunos impuestos, etc.

Pero lo que es válido es volver a crear confianza en todos los órdenes. A los corruptos sancionarlos y el Presidente de la República, que se va quedando solo en cuanto a credibilidad, que ordene a sus subalternos que eviten el populismo y la demagogía y le devuelvan con su accionar serio y ponderado un curso fiable al país.

La cuestecita de Enero, según cifras preliminares muestran un declive increíble en las actividades normales del país: las ventas de gaseosas, cerveza, azúcar y lácteos se desploman. Igual comportamiento ha tenido el consumo de productos cárnicos y las expectativas de los empresarios están por los suelos. Ni hablar de lo que viene sucediendo en la venta de vehículos y, como si fuera poco, también se cayeron las proyecciones del impuesto del 2 x 1.000 para las transacciones financieras.

No hay que esperar a la debacle, debemos rodear al Sr. Presidente y ofrecer, sin reticencias, nuestra -la de todos- firme colaboración. No hay alternativa!

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