APENAS COMIENZA LA GLORIA...

APENAS COMIENZA LA GLORIA...

Una hora después de descender del cuadrilátero, tras noquear al retador tunecino Ferid Ben Jedou, Irene Mambaco Pacheco no tenía un segundo de descanso sobre la medianoche del sábado en el salón Jumbo del Country Club.

18 de octubre 1999 , 12:00 a. m.

Las entrevistas para la prensa, las fotos con las admiradoras, los apretones de manos con chicos y grandes, las felicitaciones de colegas y entrenadores. En fin...

En su vestuario, ya en sudadera, no podía celebrar con calma a todo pulmón. Aunque sobre el cuadrilátero, una vez el árbitro Max Parker decretó el nocaut en el cuarto asalto, lo hizo cuando subió a las cuerdas, en una esquina neutral, y festejó con un grito la primera defensa como campeón mundial del peso mosca de la Federación Internacional de Boxeo (FIB).

Cuatro admiradoras, uniformadas con color verde, se lo llevaban a un rincón para el descanso, a que tomara algo de liquido y hablara con tranquilidad con sus padres que, emocionados, querían nuevamente abrazarlo.

Luego de unos minutos, tras conversar nuevamente con su familia, de tomarse otras fotos, de aceptar recomendaciones y consejos y de conceder más entrevistas para la televisión, el invicto antioqueño de las 112 libras dialogó con este diario.

Cuando subí al ring, lo hice con ganas de triunfar. Comencé a pegarle abajo, para quitarle fuerzas. Luego mi esquina me dijo que tirara upper y cruzado de derecha, pero le tiré upper y cruzado de izquierda. Como no lo cogí, entonces cambié a upper de derecha y recto de izquierda para noquearlo .

Fue el mismo Ben Jedou que vimos en los videos...

Casi el mismo. El tiró abajo, pero lo bloqueé bien. Entonces se decidió por tirar arriba. Lo descontrolé con las dos guardias. Le sonreí y le saqué la lengua, claro desde lejos, porque de cerca es peligroso.

El retador pudo levantarse mejor, pero cuando caía, usted lo remató con upper de izquierda.

Así fue. No podía darle chance alguno. Uno no sabe que puede pasar más adelante.

Ben Jedou lo contragolpeó en el segundo.

Sí, me contragolpeó. Y pega fuerte. Pero luego retomé el control.

Tuvo nervios? La primera defensa es dura porque el campeón no tiene seguridad.

Nunca tuve nervios. Me sentía confiado. Además, estaba con mi gente, con el calor de mi gente colombiana. Ahora descansaré unos días en mi pueblo, San Juan de Urabá (Antioquia).

Ya piensa en la segunda defensa? Así es. Quiero que Billy (Chams, su apoderado) me ponga a pelear lo antes posible. Quiero seguir siendo campeón. Esto apenas comienza. Apenas comienza la gloria...

Foto: Total dominio, de comienzo a fin, tuvo Irene Pacheco sobre el tunecino Ferid Ben Jedou Alfonso Cervantes/TIEMPO CARIBE

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