PETRÓLEO: NEGRO PORVENIR

PETRÓLEO: NEGRO PORVENIR

Bajo desiertos y capas de hielo, bajo montañas y océanos, la interminable búsqueda de más petróleo sangre vital del mundo industrializado súbitamente se ha revestido de un nuevo carácter de urgencia. Mucho antes de la última crisis en el Oriente Medio, las compañías petrolíferas ya habían despachado prospectores a algunas de las más remotas regiones del globo.

13 de enero 1991 , 12:00 a.m.

La expectativa de nuevas y más seguras fuentes de petróleo las llevó desde el desolado Mar de Beaufort, en Alaska, barrido por la nieve, hasta los húmedos bosques de Papuasia y Nueva Guinea. Ahora buscamos mosquitos en lugar de elefantes , dice el veterano explorador petrolífero Bob Laing.

En los años 50 y 60, las compañías petroleras buscaban yacimientos muy ricos: campos nuevos que contuviesen por lo menos mil millones de barriles de petróleo crudo recuperable. Posteriormente la tendencia ha sido hacia la exploración de campos más pequeños. Algunos geólogos petroleros ya no piensan que puedan hacer grandes hallazgos como los de pasados decenios.

Su pesimismo brota de la comprensión actual de la geografía y de la economía de la exploración. Esta entraña una amarga lección para quienes albergan la esperanza de nuevos hallazgos en grande fuera de Oriente Medio, región permanentemente desgarrada por la inestabilidad y las rivalidades políticas y que, para el previsible futuro, es el principal depósito mundial de oro negro. Expectativas moderados Las reservas mundiales de petróleo crudo, en depósitos recuperables con la tecnología existente, totalizan 1 002.500 millones de barriles o sea algo más de un billón. Exactamente, dos tercios de esas reservas 645.700 millones de barriles yacen bajo los conflictivos enclaves del Golfo Pérsico que se conocen como Arabia Saudita, Irak, Emiratos Arabes Unidos, Kuwait e Irán. La mayor parte del tercio restante lo comparten la Unión Soviética, Venezuela, México y Estados Unidos.

Los expertos concuerdan en que se descubrirán nuevos e importantes yacimientos en el futuro, que reforzarán las reservas mundiales. Pero no hay experto que prevea un descubrimiento de la magnitud de los campos del Oriente Medio.

Depósitos de petróleo y gas natural existen, en verdad, bajo cada continente y cada océano. Muchas regiones remotas del planeta no han sido completamente exploradas.

Los yacimientos de petróleo se formaron con diminutas plantas y animales marinos que murieron hace millones de años. Sus restos se fueron al fondo del océano y se mezclaron con arena, lodo y muchos otros sedimentos que bajaban de la superficie. En el curso de los siglos los sedimentos se espesaron provocando presión y calor, que transformaron la marina orgánica en petróleo y gas natural.

Buena parte del petróleo, que tiende naturalmente a flotar, rezumaba hacia la superficie, y fue destruido por la exposición al aire y a la luz solar. Pero una parte quedó atrapada bajo rocas que impidieron su ascenso. Este petróleo se acumuló en embalses. Algunos todavía no se han descubierto.

Nuevos y grandes depósitos casi seguramente se hallarán en las áreas tradicionales de producción de petróleo: allí los gobiernos son muy conservadores en cuanto a los estimativos de sus verdaderas reservas.

La Unión Soviética es ya el mayor productor de petróleo del mundo: bombea cerca de 11 millones de barriles diarios, o sea el doble que Arabia Saudita. Hay cálculos que fijan las reservas soviéticas en una cuantía relativamente modesta de 58 mil millones de barriles.

Pero se cree que existen reservas adicionales en el interior y en la plataforma continental de ese vasto país. Los experimentos dicen, por ejemplo, que en la región de Timan-Pechora, cerca del Círculo Artico, hay campos que pueden contener 5 mil millones de barriles. Otra región, cerca del Mar Caspio, puede contener de 20 mil a 25 mil millones de barriles de petróleo.

Urgidos por problemas económicos que han impedido el desarrollo de tales áreas, los soviéticos están buscando ayuda en las compañías petroleras de Occidente. Hace poco suscribieron acuerdos de cooperación con Texaco, Chevron y la compañía francesa de petróleos, Elf Aquitaine. La transfusión de dinero y tecnología occidentales podría traducirse en significativas provisiones de nuevo petróleo dentro de pocos años.

China, que produce 2.8 millones de barriles diarios tanto como Irak, de igual manera puede contar con enormes reservas de petróleo sin descubrir. Pero la exploración por parte de compañías extranjeras se ha visto limitada por problemas políticos.

Nuevos hallazgos petrolíferos son posibles en países que generalmente no son considerados productores de energía. Areas no convencionales Un grupo de compañías petroleras que se dedicaron a perforar la costa noroeste de Australia, por ejemplo, encontró hace poco un yacimiento calculado en 100 millones de barriles. Otras áreas de la plataforma continental, en Australia y Nueva Zelanda, pueden guardar reservas similares.

En Suramérica, los cinco países andinos Colombia, Perú, Chile, Ecuador y Bolivia ya producen un total de casi un millón de barriles diarios. Se proyectan nuevos esfuerzos de exploración en esta región.

En Africa, las compañías petroleras exploran, o se preparan para explorar, sectores de Zambia, Zimbabwe, Kenya y Chad.

En Asia Suroriental, varias grandes compañías occidentales están explorando o produciendo en la isla indonesia de Sumatra, en Myanmar (Burma, antiguamente), y hasta en Vietnam.

Rasgos geológicos que insinúan enormes depósitos de petróleo campos, quizás, que contienen billones de barriles han convertido las abruptas montañas de Papuasia (Nueva Guinea), en el Pacífico, en el foco de una de las más intensas búsquedas. Compañías estadounidenses, tales como Mobil y Chevron, han enviado equipos de exploración a esas remotas regiones, algunas de las cuales sólo son accesibles por helicóptero.

La posibilidad de descubrimientos de nuevas y cuantiosas reservas petrolíferas también se da en Estados Unidos, pero a un costo que los defensores del medio consideran demasiado alto.

El sitio más prometedor es la llanura costera del Refugio Nacional Artico de la Vida Silvestre, que se extiende por cerca de 200 millas a lo largo del Mar de Beaufort (Alaska).

Estudios del Departamento de Energía indican que el área puede contener, en algún punto, desde 600 millones hasta cerca de 9.200 millones de barriles de petróleo. Casi que podría resultar equivalente a los campos de la Bahía de Prudhoe, en Alaska, cuya producción ya comenzó a declinar.

Pero la preocupación por los posibles efectos ecológicos adversos ha llevado al Congreso y al presidente Bush a prohibir que se explore en esta área.

Qué tanto petróleo, recuperable con tecnología convencional, permanece sin descubrir en estas y otras regiones del mundo? Nadie sabe la respuesta. Pero 500 mil millones de barriles casi dos veces las reservas de Arabia Saudita es el monto que frecuentemente se calcula. A los niveles actuales de producción de petróleo a escala mundial, de 61 millones de barriles diarios, tal cantidad escasamente duraría 23 años. Alternativa, pero cara Al contrario de la creencia popular, el petróleo se presenta no como un líquido, sino en forma sólida, entre ciertas rocas y arenas. Dépositos conocidos de estos materiales en Estados Unidos contienen más petróleo que todos los países del Golfo Pérsico juntos.

Atrapados entre rocas llamadas esquistos, se calcula que al hacer el proceso se pueden obtener 600 mil millones de barriles de petróleo.

En los 70, el esquisto fue previsto como la pieza clave de una industria estadounidense de combustible sintético, para reducir la dependencia del petróleo extranjero. Pero hasta hoy los depósitos permanecen virtualmente sin ser tocados.

Una sola compañía, Unocal, está extrayendo el petróleo. Su planta procesa apenas el esquisto suficiente para producir siete mil barriles diarios.

La falta de interés de la industria por el esquisto es estrictamente de carácter económico. Extraer el petróleo de la roca hace que el barril salga a más de 40 dólares. El petróleo crudo convencional se vendía a menos de 20 dólares el barril, antes de que Irak invadiera a Kuwait.

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