LÍMITES INPREDECIBLES

LÍMITES INPREDECIBLES

Dibujos y muñequitos animados, mediante la técnica denominada cuadro a cuadro , que sirven para ilustrar cuentos de hadas y leyendas nacionales o fábulas protagonizadas por animales. El público tanto menudo como adulto siempre busca esparcimiento y esos monitos coloridos son capaces de transportarlo hacia límites inpredecibles dentro del territorio de la imaginación. Pero no todo pueden ser historietas o cartoons a lo Walt Disney. Medio extraordinario de creatividad, fuente inagotable de experimentaciones en diferentes partes del mundo, la animación tradicional reclama un personal calificado que disponga de tiempo y mucha paciencia se necesitan 24 fotogramas por segundo para dar la sensación de movimiento. Dibujantes, diseñadores gráficos, escenógrafos, escultores y fotógrafos constituyen su principal materia prima.

13 de enero 1991 , 12:00 a.m.

A través de la pantalla chica, por el Canal de Interés Público, podemos descubrir una recreación insospechada que lucha por sobrevivir en medio de monopolios transnacionales y condiciones tecnológicas no siempre favorables. Vimos recientemente algunos ejemplos que, no obstante sus buenas intenciones, se caracterizan por métodos rudimentarios o de mínima movilidad: El pueblo que quedó sin niños (Chile), La cometa en el Tercer Mundo (Noruega-Unicef) y Había una vez... un oso meloso y siete enanitos (Colombia).

Cuando el escocés Norman Mc Laren se radica en Montreal y funda en 1941 la sección animada del National Film Board (NFB), sus discípulos realizan un giro de 180 grados e introducen técnicas múltiples que desarrollan el arte cinematográfico. Con efectos de ilusionismo óptico, riqueza conceptual e ideas de abstracción, el NFB del Canadá recrea figurines tridimensionales y recursos industriales como vidrio o caucho para fundamentar esas nuevas formas de expresión.

Alumno del marionetista Josef Skupa, el checo Jiri Trnka (1910-69) parte de las viejas leyendas bohemias y arma en siluetas de papel un espacio lírico emparentado con el ballet y la ópera. Desde Checoslovaquia resurge el culto por el muñequismo que tendrá muchos seguidores a nivel internacional: los muppets de Plaza Sésamo y Jim Henson (muerto en 1990) en Estados Unidos, el Cristóbal Colón y el Martín Fierro del colombiano Fernando Laverde, la espuma de caucho recubierta de arena del holandés Co Hooderman, las plastilinas ferrosas del matrimonio Ansorge de Suiza...

Entre los países latinoamericanos, sólo Cuba ofrece una tradición o escuela en el campo de los dibujos animados. Son aquellas tiras cómicas que patenta Juan Padrón para la serie titulada Elpidio Valdés , o sea, un campesinito revolucionario de la Sierra Maestra que pone en jaque a sus antiguos exploradores. Son también los filminutos provistos de agudeza escénica y unos famosos quinoscopios que traducen un humor universal que se consolida en el largometraje Vampiros de La Habana.

Se espera seguir viendo Maravillas animadas , cuyos fundamentos estéticos y narrativos deben ser muy simples a primera vista, sin copiar los esquemas computarizados de Hollywood ni caer en las candideces que aburren incluso a los infantes de 5 a 7 años.

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