RESFRIADO, SINUSITIS O NEUMONÍA

RESFRIADO, SINUSITIS O NEUMONÍA

El resfriado común, la sinusitis, la miserable flu y la amenazante neumonía tienen síntomas similares. Confundir una con la otra puede significar complicaciones y molestias. Así, no se confíe cuando le duele la cabeza, se siente congestionado, sus ojos están llorosos, su tos empeora, usted solo quiere meterse a la cama con una bolsa caliente y alguna medicina contra el resfriado. El problema es que pudiera ser más que eso.

04 de abril 1994 , 12:00 a.m.

El resfriado se produce por la inflamación del tracto respiratorio superior, causada por virus que entran al cuerpo a través de la boca o de la nariz, normalmente por el contacto mano a mano con otro enfermo, o por compartir objetos como utensilios, toallas y teléfonos.

Más de 2.000 virus, incluyendo el de la influenza, pueden causar un resfrío. La infección normalmente comienza con una nariz que gotea y estornudos. Probablemente tenga irritación de la garganta al principio, después una tos seca y no productiva.

Estos síntomas pueden señalar también sinusitis, una inflamación o infección de las cavidades llenas de aire que hay detrás de su nariz y ojos, que empeora por la contaminación ambiental.

El diagnóstico de la sinusitis crónica no es fácil -aún para especialistas- . A menudo la gente siente que sufre de un resfriado pero se le diagnostica sinusitis. La fatiga extrema, es el síntoma que los pacientes menos esperan relacionar con este problema.

Una lectura con ultrasonido puede confirmar el diagnóstico mejor que los rayos X tradicionales. Luego se trata con antibióticos y si no hay alivio después de un mes algunos pacientes consideran operarse para agrandar el drenaje natural sin alterar la anatomía.

Controlar el ambiente inmediato también ayuda.

Fiebre, determinante A veces no es ni resfriado ni sinusitis sino infecciones como el flu o la neumonía que se diferencian por la presencia de la fiebre.

La flu es una infección de su nariz, garganta, tubos bronquiales y pulmones, causada por los virus A y B de la influenza. Al estornudar se dispersan pequeñas gotas que contienen virus, lo que fácilmente contagia. La primera pista de que pudiera tener la flu es lo repentino de sus síntomas: fiebre, escalofríos, dolores de cabeza, fatiga...

Su temperatura a veces sube de los 38.9 grados, cediendo en tres días. Sus músculos le duelen, especialmente la espalda, los brazos y las piernas. Si usted es una persona sana, la flu normalmente no es seria. Pero si tiene más de 65 años o tiene otra enfermedad, la flu puede producir complicaciones que amenacen su vida, como neumonía. Puede evitar una flu seria y sus complicaciones vacunándose anualmente.

La tos puede identificar a una neumonía, es decir, la inflamación de los tubos bronquiales y de las pequeñas bolsas de aire (alvéolos) que hay en los pulmones. Las bacterias y los virus son las causas más comunes de neumonía. La infección típicamente sigue a la flu o a un resfriado, pero pudiera comenzar como una infección primaria en sus pulmones. En lugar de recuperarse en unos cuantos días o una semana, su síntoma rápidamente empeora.

En la neumonía viral hay tos seca con dolor de cabeza, fiebre, dolores musculares y fatiga. Ocasionalmente, una infección bacterial sigue a la neumonía viral.

Los síntomas de la neumonía viral son fiebre alta y una tos que produce un sputum grueso y de color verde óxido o amarillento. Puede también tener escalofríos y dolores agudos en el pecho cuando respira.

La neumonía tiende a ocurrir en los adultos mayores. Puede ser seria o incluso fatal, si tiene alguna enfermedad en el corazón o en los pulmones, o condiciones que afecten la defensa natural de su cuerpo. La malnutrición, bronquitis crónica, enfisema, cáncer, alcoholismo y sida le hacen más vulnerable a una neumonía seria.

Si está en uno de estos grupos de riesgo, vacúnese contra la neumonía de neumococos. Esta inmunización, que se hace solo una vez, evita el problema causado por esta bacteria pero no le protege de otras. Si le han trasplantado algún órgano o eliminado la vejiga, pudiera necesitar inmunizarse cada tres a seis años.

Lo importante es saber cuándo llamar a su médico para evitar complicaciones. Si tiene respiración rápida o difícil, dolores en el pecho cuando respira, resoplidos, desmayos o ligereza de cabeza, irritabilidad o letargia exagerada, vea a su médico ahora.

Los Angeles Times Syndicate Asesoría: Carlos Pacheco Arévalo, medicina interna, cirugía U Javeriana.

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