QUÉ LE ESPERA AHORA A JAPÓN

QUÉ LE ESPERA AHORA A JAPÓN

Los mercados financieros de Japón quedaron, a partir del pasado viernes, casi tan desregulados como sus contrapartes en Nueva York y Londres. Se trata de un acontecimiento extraordinario para un país criticado por su exceso de regulación, por estar cerrado a los extranjeros y no estar dispuesto a cambiar.

04 de octubre 1999 , 12:00 a. m.

Pero ahora viene la parte difícil: soportar el dolor que estos cambios generarán, para así poder cosechar todos los beneficios.

Desafiando a los escépticos, Japón ha llevado adelante en los últimos dos años una amplia y profunda liberalización de su industria financiera, un proceso conocido como el Big Bang , en alusión a un esfuerzo similar de Londres durante los 80.

La fase final de estos cambios sísmicos ocurrió el primero de octubre, cuando las comisiones sobre el corretaje de acciones quedaron libres del control gubernamental y se le permitió a las subsidiarias de los bancos comenzar a negociar acciones. Los cambios, que pretenden por primera vez exponer a la industria de valores a la libre competencia, se producen después de una serie de otras liberalizaciones que le han permitido a Japón eliminar sus restricciones sobre los flujos de capital extranjero; derrumbar las barreras reguladoras que protegían a varios tipos de bancos en segmentos especializados; y poner fin a las normas que reprimían la competencia, y los retornos, en la administración de los fondos de pensiones.

Los supervisores financieros también han sido sacudidos. El Banco (central) de Japón obtuvo su completa independencia el año pasado y ha sorprendido a los mercados en las últimas semanas al usar su nuevo poder para resistir la presión para facilitar el crédito.

Los cambios en el sector privado ya han convertido a la industria financiera en una excepción en las polémicas relaciones comerciales entre Japón y el resto del mundo. La frustración que antes sentían los banqueros europeos y estadounidenses ahora se ha convertido en alocado entusiasmo ante las nuevas oportunidades. Merrill Lynch & Co., GE Capital Corp. y Artemis SA, de Francia, han realizado grandes inversiones en Japón durante los últimos 18 meses.

(Japón) es ahora un mercado donde uno crea su propia suerte , dice Clifford Shaw, director general de Merrill Lynch Mercury Asset Management, en Japón.

Pero Japón no reestructuró su mundo financiero para satisfacer a los extranjeros. El propósito del Big Bang es fortalecer al propio país mediante la promoción de mercados de capital competitivos que asignen los recursos de la sociedad de una manera más eficiente que el modelo tradicional de Japón, impulsado por burócratas y centrado en los bancos. Muchos economistas sostienen que este tipo de reforma estructural -y no sólo aumentar el gasto público y flexibilizar la política monetaria-- es, en último término, la clave para escapar del estancamiento que ha atravesado el país durante la pasada década.

Pero hay una nube sobre el horizonte: aunque Japón está ansioso por cosechar los beneficios de una mayor competencia, no parece tan dispuesto a aceptar el dolor que ello conlleva. El gobierno se ha comprometido a un esfuerzo gigantesco por cerrar algunas de las mismas grietas que el Big Bang está abriendo.

A medida que los bancos y los mercados financieros se han vuelto más selectivos en el otorgamiento de créditos -un objetivo principal del Big Bang , el gobierno ha asumido la responsabilidad de ayudar a los perdedores. Por ejemplo, las líneas de crédito especiales para garantizar préstamos, establecidas por el gobierno del primer ministro Keizo Obuchi, han aumentado en un tercio durante el último año hasta representar casi el 10% de todos los préstamos pendientes en junio. La cifra ha oscilado, históricamente, entre un 4% y un 6%.

Más del 90% de las compañías pequeñas y medianas que solicitan dichos préstamos los obtienen, y la mayoría reciben los fondos en unos cuantos días.

Con los últimos cambios, la presión por evitar el dolor sólo se hará más aguda. Por más comprensible que sea, mantener vivos a los perdedores socava el objetivo del Big Bang , que era desatar la destrucción creativa de los mercados libres. Yuzaburo Mogi, director general del fabricante de salsa de soja Kikkoman Corp., dice que uno de sus mayores temores es que Japón relajará la reforma estructural . Japón necesita que su economía despegue en forma definitiva, pero tiene que dejar de usar las medidas para combatir la recesión para proteger a ciertas empresas.

Hay señales de que esta realidad ha penetrado algunas áreas. El Banco de Japón rechazó los llamados para flexibilizar el crédito, en parte porque cree que la medida podría fracasar, como en los 80. Y en agosto, tres grandes bancos japoneses acordaron fusionarse y se convirtieron en el mayor prestamista del mundo, porque reconocieron que necesitaban agrupar sus recursos para sobrevivir.

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