SE DESVANECE EUFORIA BURSÁTIL EN LAS EMPRESAS DE INTERNET

SE DESVANECE EUFORIA BURSÁTIL EN LAS EMPRESAS DE INTERNET

Acaso es este el principio del fin del furor de las acciones de Internet? Se ha producido una transformación en un grupo de acciones que ha llegado a simbolizar la euforia del mercado alcista de Wall Street a finales de los años noventa. Algunos de estos papeles han retrocedido 50 por ciento o más desde sus valores máximos del mes de abril y otros se cotizan en apenas un tercio de su valor de hace cuatro meses.

17 de agosto 1999 , 12:00 a. m.

Amazon.com, el minorista en línea, ha caído 48 por ciento; la casa de subastas eBay ha perdido 57 por ciento; en incluso America Online, la única compañía de Internet que registra beneficios, aunque pequeños, ha visto caer la mitad de su valor. El índice Goldman Sachs de acciones de Internet ha bajado 45 por ciento desde su punto más alto de abril.

Ahora el debate es sobre si se trata de otra corrección del mercado o si han cambiado las perspectivas de crecimiento subyacentes de Internet.

Otro factor detrás de estos destrozos es que, por primera vez en la corta vida del sector de Internet, la oferta se ha equiparado con la demanda. A principios de este año, el número de acciones de compañías de Internet puras que podían comprar los inversionistas era relativamente reducido.

Cuando ingresan al mercado, la mayoría de las empresas colocan en venta sólo una pequeña proporción de sus papeles, en parte porque los inversionistas no desean que los fundadores vendan, pero además en un esfuerzo consciente por crear un ambiente de mercadeo exageradamente positivo que sobreviene luego de una oferta pública inicial exitosa.

Hasta no hace mucho, esto funcionó maravillosamente y las ofertas públicas de Internet crecían 100 por ciento o más a partir de su precio de emisión. Considérese el caso de eBay, cuya oferta de acciones de noviembre pasado fue de un valor de 63 millones de dólares.

Cuando las subastas en línea se apoderaron de la imaginación del mercado, la demanda de las escasas acciones en manos del público elevó su precio y los títulos en cuestión llevaron su valor de mercado a un máximo de 27.000 millones de dólares, a pesar de los ingresos mínimos del grupo y la falta de beneficios.

Ante tal tipo de manía, las compañía de Internet y sus altos ejecutivos hicieron lo lógico: se apresuran a vender más acciones. La compañías tradicionales también han intentado encontrar la forma de obtener dinero valiéndose de ofertas públicas secundarias y han emitido bonos convertibles, que los inversionistas pueden cambiar por acciones en una fase posterior.

eBay, seis meses después de su oferta pública, vendió 1.000 millones de dólares en acciones. Amazon.com, cuyo oferta pública se elevó a 54.000 millones de dólares, vendió más tarde 1.250 millones de dólares en bonos convertibles.

El entusiasmo del mercado también desató una estampida de compañías que entraron al mercado de acciones por primera vez. A diferencia de los pioneros, muchas de estas firmas -de la llamada segunda oleada- carecen de registros, gerencia comprobada y, algunas veces, de beneficios significativos.

Dado el diluvio de nuevos papeles, tenía que llegar el momento en que se agotaran los inversionistas. Según la firma de investigaciones CommScan, más de un tercio de las empresas relacionadas con Internet, que llegaron al mercado este año, están negociándose por debajo del precio al que se vendieron al público.

Irónicamente, ha sido el mundo tradicional, no vinculado con Internet, el que ha desencadenado la caída de los precios las acciones de la red.

Considerando la realidad económica, los inversionistas han comenzado a mostrarse más cautelosos. Ya nadie quiere arriesgarse como lo hacía a principios de año , dice Ulric Weil, analista de Internet de la firma de corretaje Friedman, Billings, Ramsey.

Incluso, los administradores de fondos de Wall Street, que han visto desaparecer una gran porción de las ganancias de 1999 de su portafolios, han comenzado a establecer comparaciones con la crisis financiera de otoño del año pasado. Ese creciente temor respecto a los riesgos ha golpeado desproporcionadamente las acciones de Internet.

De igual manera, las valoraciones han sido tan extremas que hasta los ejecutivos de las compañías han comenzado a sentirse incómodos con el nivel de los precios de las acciones. En su nivel máximo, Yahoo!, el portal de Internet, se cotizaba a 87 veces el estimado de sus ingreso para el año 2000, el tipo de cifra que a las compañías normales les encantaría tener como múltiplo de sus beneficios. Según las referencias de la mayoría de las industrias, estas valuaciones continúan siendo altas.

Sin embargo, considerando el valor de Amazon.com, calculado en siete veces las ventas proyectadas para el año próximo, y el de AOL, de 15 veces, las comparaciones con las acciones tradicionales de alto crecimiento como las de Microsoft (20 veces) y el gigante de las redes Cisco (13 veces) ya no parecen tan desproporcionadas.

Puede resultar saludable una corrección que retire cierta espuma especulativa del precio de las acciones y las coloque cerca de su valor intrínseco.

Y considerando el futuro, incluso podría hacer que las inversiones en Internet fuesen un activo menos volátil. Ciertamente, dicha corrección está llevando a los inversionistas a mirar con mayor detalle las perspectivas de las empresas de Internet que poseen y a examinar sus posibilidades de generar beneficios adecuados en un futuro cercano.

Asimismo, en los últimos meses han surgido interrogantes acerca del lento crecimiento del número de usuarios de Internet en Estados Unidos y el Reino Unido.

En cambio, las perspectivas fundamentales de la publicidad, las ventas y las transacciones entre empresas en Internet siguen siendo saludables, de acuerdo con las organizaciones de investigaciones especializadas.

El comercio electrónico, por ejemplo, tiene fuertes perspectivas de crecimiento y si estos pronósticos alcistas llegaran a aproximarse a las marcas, las gigantescas oportunidades de mercado que representará la red habrá de infundirle pronto nueva vida al interés de los inversionistas.

* Informaciones adicionales de Richard Rivlin y Roger Taylor

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