EL BOTULISMO ASUSTA AL CASANARE

EL BOTULISMO ASUSTA AL CASANARE

Los primeros brotes de botulismo se presentaron en la vereda Santa Helena del municipio de Maní, luego pasó a Guayanas y el Gineo. Según un diagnóstico realizado por el ICA seccional Casanare, hay registrados 50 animales, entre vacas y novillas, que fallecieron por esta causa.

04 de octubre 1999 , 12:00 a. m.

Sin embargo Reinel Hernández Vargas, médico veterinario de sanidad animal, afirma que el número de muertes asciende a más de 100, ya que hay algunos ganaderos que no informan sobre éstas.

La enfermedad la detectaron en Casanare a partir de diagnósticos basados en síntomas clínicos por descarte de otras enfermedades como rabia y hemoparásitos; porque el análisis del botulismo en el laboratorio demora aproximadamente 45 días.

Según Hernández Vargas, se calcula que de 10 necropsias solamente una resulta positiva, ya que la cantidad de neurotoxina que acumula el hígado (órgano usado para el diagnóstico) o el contenido rumial son mínimas y difíciles de calcular.

Según un seguimiento a la enfermedad realizado en los departamentos de Meta y Vichada, por funcionarios del ICA seccional Meta, se determinó que la época en que se presenta mayor índice de casos es durante los meses de mayo y agosto, mayor razón para que los ganaderos vacunen a los animales entre marzo y abril.

Los síntomas El botulismo es una enfermedad de tipo bacteriano producida por la toxina del Clostridium botulinum.

El desorden se presenta cuando hay deficiencia de minerales, lo que obliga al animal a buscar la carencia del mineral consumiendo huesos de cadáveres. Lo perjudicial está en que muchos de estos animales murieron a causa de botulismo y conservan, aún después de muertos, la bacteria.

Los síntomas de la enfermedad se presentan en las vacas y novillas en período de gestación y la dolencia es detectada después de tres o siete días cuando los animales empiezan a presentar debilidad en las patas traseras.

La enfermedad progresa hasta que desemboca en parálisis de tipo flácido (cola suelta, miembros relajados, sin ejercer ningún tipo de presión muscular y no hay sensibilidad cutánea). Una vez el animal cae, no puede volver a levantarse.

La carne de los animales muertos por botulismo no es apta para consumo humano por lo cual se debe quemar y posteriormente enterrar. Así mismo se debe recoger la carroña que hay en los potreros para evitar que sea consumida por otros animales y se transmita la bacteria.

El ICA recomienda la vacunación de todos los animales de las zonas cercanas donde hay posibles síndromes de botulismo.

Las toxinas del botulismo Según un informe entregado por Huertas, un gramo de toxinas botulímicas puede producir la muerte a un millón de personas. Esta misma cantidad mata a unos 200 mil bovinos, y 25 gramos de esta toxina acabaría con la ganadería bovina de los llanos orientales, calculada en 4,5 millones de ejemplares.

La mortalidad de vacas y novillas, desde que se detectó la enfermedad,, estuvo en ascenso hasta que en 1996 se presentó la muerte de 6.620 animales. En 1997 comenzaron a reducirse los casos como producto de la prevención y control con vacunación, el enterrar los cadáveres y huesos, y el suministro de un buen mineral.

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