FUEGO CONSUMIÓ 70 RANCHOS EN ITAGÍ

FUEGO CONSUMIÓ 70 RANCHOS EN ITAGÍ

Lina Marcela Taborda había vivido cinco de sus nueve años en uno de los ranchos de invasión de Villa Fátima. Pero primero confirmó con William, su hermano mayor, si el lote en el que estaban parados los dos era donde los había sorprendido el fuego hacía 12 horas. No. Esta era la casa de doña Gloria, la de nosotros era la de allá , le refutó el niño de 14 años.

03 de octubre 1999 , 12:00 a. m.

Cogidos de la mano para no perderse entre los damnificados y curiosos que a esa hora caminaban por el barrio arrasado por las llamas en la noche del viernes, los hermanitos comenzaron a reconocer hierros retorcidos.

Mira donde quedó la nevera , le mostró William, pero la niña estaba concentrada en un cerro de papeles que aún humeaba. Cierto que esta es la Biblia?, volvió a preguntar Lina.

El fuego, tan alto como una casa de tres pisos, empezó a las 9 y 45 de la noche en la mitad del cerro y no sólo acabó con la casa de William, Lina y su madre, sino que se extendió por otros 69 ranchos de madera y cinc.

Del barrio de invasión habitado por vendedores ambulantes, lustrabotas, empleadas del servicio y desplazados, y que fue fundado hace ocho años, sólo quedaron 27 viviendas en pie.

Los que pudieron dormir esa noche lo hicieron en casas de amigos y en dos iglesias cercanas a Villa Fátima, a donde comenzaron a llegar las primeras ayudas de los barrios vecinos.

Aunque el cuerpo de bomberos de Itagí no había entregado un informe sobre las causas, muchos de los pobladores de Villa Fátima repetían ayer la teoría de un corto circuito.

Seis máquinas de bomberos lucharon contra el fuego hasta las 2 y 30 de la mañana. A esa hora los damnificados comenzaron a percatarse de la segunda parte de la tragedia.

Los televisores, las neveras y todo lo que logramos llevar hasta la calle principal, se lo robaron. Sacamos las cosas para entregárselas a los ladrones , relató Mario Zuleta, uno de los vecinos del barrio que ayudaron a salvar enseres del fuego.

Aunque no se le quemó ni una sola tabla del rancho, a Viviana Echavarría, una empleada del servicio de 35 años, los ladrones la dejaron sin con qué cocinar. Me sacaron hasta las cucharas y los platos , dijo.

El teléfono de su casa, uno de los pocos que quedaron con tono, no dejó de sonar durante la mañana, pues fueron muchos los familiares que llamaron incrédulos por la tragedia. Nosotros sí somos de malas, con este invierno y vea, anoche no cayó ni una gota de agua .

El barrio había legalizado los servicios públicos hace poco más de un año. Y líderes como Freddy Sánchez andaban en diligencias para hacer lo mismo con el lote.

Ayer, mientras unos contab que Villa Fátima había sido una finca cafetera de propiedad de un sacerdote que fue a morir a Estados Unidos, otros decían que pertenecía al municipio de Itagí y algunos ya afirmaban que sin importar el incendio, el terreno ya era de ellos.

Sánchez anunció que la gente de Villa Fátima no se iba del lugar y que, por el contrario, ahora sí esperaban contar con la ayuda del municipio para tener una vivienda digna.

No todos pensaron igual. La mamá de William y Lina Marcela les avisó ayer que abandonaba el lote del barrio y que todos armarían una nueva vida en Armenia, un municipio del occidente antioqueño.

FOTO: Ayer en la mañana, los vecinos y curiosos del lugar miraban, asombrados, los ranchos convertidos en cenizas.

Foto:Javier Agudelo

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