EXISTEN CIELO E INFIERNO

EXISTEN CIELO E INFIERNO

El 21 de julio El Papa habló sobre El cielo como plenitud de intimidad con Dios y esta vida perfecta se llama el cielo . El cielo es el fin último y la realización de las aspiraciones más profundas del hombre, el estado supremo y definitivo de dicha. El 28 de julio el Pontífice habló sobre el infierno como rechazo definitivo de Dios... El infierno, más que un lugar, indica la situación en que llega a encontrarse quien libre y definitivamente se aleja de Dios.

03 de octubre 1999 , 12:00 a. m.

Juan Pablo II causó con estas declaraciones enorme revuelo en el mundo cristiano. Su aseveración era un material espectacular para que los medios no se apresuraran a explotarlo. Como ocurre en ocasiones semejantes, de la especulación se paso a la tergiversación de lo que el Papa en realidad dijo. No era para menos tratándose de semejante tema. Pero más que a confusión, la declaración ha dado lugar a una fuerte controversia en sectores religiosos, intelectuales y hasta científicos. Lo que el Papa quiso fue sacar tan controvertido aspecto de la penumbra en que se ha mantenido, aun corriendo el riesgo de ser malinterpretado. Estas son opiniones al respecto.

Sacerdote Gustavo Andrade: El diablo es un ser espiritual. El diablo existe; pero no como siempre lo han pintado con cuernos, cola y cascos. Existe un principio del mal, que es lo que muchas personas llevan dentro. Su origen esta en un elemento del mal. El infierno también existe. Esta nueva doctrina de la no existencia del infierno con llamas, es una doctrina aceptada desde hace unos 30 o 40 años. Lo que sucede es que como el Papa lo dijo ahora, pues se ha puesto de moda. Existe el estado de ánimo de separación y odio contra Dios, que es el infierno. El diablo está en todas partes y está tentándonos para hacernos odiar a Dios y separarnos de El. El cielo también existe y es un estado del alma de unión con Dios que es la dicha suprema del alma.

Pastor Darío Silva Silva: El Papa fue malinterpretado. Hay un mundo natural y un mundo sobrenatural. Juzgar lo espiritual por medios materiales es una deficiencia. Nadie puede resolver problemas de la trigonometría con las cuatro operaciones de la aritmética. San Pablo dice que en la tierra vemos oscuramente, como a través de un espejo empañado. Las imágenes del infierno en lenguaje humano son sólo aproximaciones a nuestro limitado entendimiento. Lo que sabemos es que el hombre sólo tiene dos alternativas eternas: o estar en Dios y con Dios, o separado de Dios para siempre. Qué mayor felicidad o peor tormento puede existir? La imagen del diablo medieval con cuernos, rabo, cascos y tridente arrojando fuego y azufre pertenece al mundo de la superstición. Satanás y, con él, los demonios, son ángeles que por su rebelión contra Dios están separados de El por toda la eternidad y quieren arrastrar a los humanos a esa misma condición. Cielo e infierno no son lugares geográficos ni físicos en alguna forma, sino moradas espirituales; por lo tanto, no podemos describirlos ni ubicarlos desde nuestra perspectiva. Pero los espíritus son seres reales, pues el propio Dios es Espíritu y nosotros mismos tenemos espíritu. Los demonios buscan refugio en personas, animales y lugares. Baudelaire dijo: La mayor argucia de Satanás es convencernos de que no existe.

Comunidad Humanae Vitae. Grupo del doctor Hernán Vergara Delgado:Resonó en nosotros la misma preocupación de otros amigos creyentes. Ellos nos habían expresado que las afirmaciones del Papa les quitaban seguridad en su fe. Nuestro primer acercamiento fue identificar el don que Jesús nos viene a participar: un vínculo de amor, de sosiego, y de paz para vivir desde ya en esta vida terrena. En el Padre Nuestro nos enseña a decir:Padre Nuestro que estás en el Cielo. En cuanto el cielo aparece como el lugar de Dios y en cuanto el reino pedimos que venga a nosotros. Es decir que se crea una circulación recíproca entre cielo y vida terrena por medio del reino de Dios que viene a nosotros con la venida de Jesús. La confianza en este Dios y la no confianza en El originan dos estados de vida diferentes. En Mateo está: Pero si yo expulso los demonios con el Espíritu de Dios, es que ha llegado a vosotros el Reino de Dios. Os aseguro que si no os convertís y hacéis como los niños, no entraréis en el Reino de Dios. Los creyentes vamos comprendiendo que la llegada del Reino es la Palabra de Dios hecha carne en Jesús. Ante esta palabra, que está entre nosotros por medio de los hechos y palabras de Jesús, nos queda a quienes la escuchamos en un lugar y en un tiempo determinados confiar en ella y llevarla a la práctica o no confiar en ella. El segundo acercamiento al tema fue desde la escatología propia de Jesús. Cuando llegue el Hijo del Hombre con Majestad, acompañado de todos sus ángeles, se sentará en su trono de gloria y comparecerán ante El todas las naciones. El separará a unos de otros, como un pastor separa las ovejas de las cabras. Colocará a las ovejas a su derecha y a las cabras a su izquierda. Entonces el rey dirá a los de la derecha: venid benditos de mi Padre, a heredar el reino preparado para vosotros desde la creación del mundo... Después dirá a los de la izquierda: apartaos, malditos, al fuego eterno preparado para el Diablo y sus ángeles . Jesús nos alerta sobre la trascendencia de nuestros actos y de nuestras omisiones en el aquí y ahora. El riesgo de la afirmación del Papa de que el cielo no es un lugar físico está en que el hombre histórico, basado en esta afirmación, relativice los lugares y los tiempos donde se concreta el momento de la decisión de confiar o no en la palabra de Jesús.

Pablo Rueda Arciniegas. Escritor. Historiador. Periodista:Contesto como creyente raso: en materia de fe, tengo como norma lo que dice la Imitación de Cristo: Hijo, guárdate de investigar sobre materias sublimes y sobre los secretos juicios de Dios. Estas cosas superan en absoluto la capacidad de la mente y de nada valen argumentos para investigar los juicios de Dios.. Mi fe descansa en la palabra de Jesucristo. Mi fe no es objeto de discusión, ni necesita soportes científicos, porque dejaría de ser fe. Dada esta premisa, es muy fácil obtener mi conclusión: creo en un alma inmortal destinada después de la muerte a una vida eterna. Creo que en esa nueva vida habrá premio para quien haya obrado bien y castigo para quien haya obrado mal. Esto lo se de cierto porque lo dijo Jesucristo, no una, sino multitud de veces, según los Evangelistas, la tradición apostólica y la Iglesia Católica, trípode sobre el que descansa mi fe. Cómo es ese premio que llamamos cielo y ese castigo que llamamos infierno? Dónde están? No lo se. Ni para mí es esencial saberlo. Lo importante es tratar de obtener el premio y evitar el castigo. Para esto estoy en posesión de otras verdades: a) soy absolutamente libre de optar por lo uno o lo otro; b) si opto por buscar el premio, cuento con los medios necesarios y suficientes; c) no puedo eludir esa alternativa, que está señalada por un hecho al que me veré abocado, inexorablemente, más tarde o más temprano: la muerte. En cuanto al diablo, igualmente son muchos los pasajes del Evangelio y la Biblia, en que se da por cierta su existencia. Jesús, en muchas ocasiones, se enfrentó abiertamente al demonio, ya para vencer sus tentaciones, ya para arrojarlo de algunos seres. Se refirió al diablo como a un ser, si bien espiritual, absolutamente real. El gran interrogante nos lo formuló el mismo Jesucristo: de qué le sirve al hombre ganar el mundo entero, si pierde su alma? Médico Mario Gómez Ulloa: Alguna vez Jesús dijo a sus discípulos que iba a prepararles algunas de las mansiones que tenía su Padre. Y las mansiones son todo el universo. La existencia de un infierno como tal la trato de asimilar como todo un gran universo donde hay lugares, como el sol o el resto de los sistemas estelares donde existen muchos sitios parecidos al sol y probablemente mucho más grandes, donde es posible que en algún momento queden ubicados aquellos espíritus que no han podido acercarse a Dios. Cuando El hablaba de las moradas, hablaba exactamente que quizás, cuando todos lleguemos al otro lado, no vamos simultáneamente al mismo sitio, por que eso sería injusto. Probablemente, todos tenemos que ir pasando de un sitio a otro, ir acercándonos a la presencia de Dios. Las fuerzas del mal necesariamente estarán ubicadas en las moradas destinadas para esas almas que permanecerán alejadas para siempre de El. Y no tendría nada de raro que estén en medio de las llamas por que esa es la orden Divina. Si El ordenó que esos espíritus malignos permanezcan en esos lugares en llamas, existirán esos sitios a los cuales nosotros llamamos infierno. Me sorprendí mucho cuando el Santo Padre afirmó que no existía el infierno, ya que los textos Bíblicos son rotundamente claros. Y pienso que si en algún momento desapareciera esa noción sería absurdo. Porque tienen que existir lugares de castigo para quienes lo merezcan. No debemos olvidar que Dis es amor también es el más justo. Fue tan justiciero que hizo desaparecer a Sodoma y Gomorra. No pueden estar en el mismo sitio la madre Teresa de Calcuta y Hitler. Creo que existen las fuerzas del mal y que esas fuerzas son las que están llevando a la humanidad al desastre que estamos viviendo.

Periodista Antonio Cruz Cárdenas: No creo en el demonio, ni el diablo, ni buciraco, ni belcebú, ni ninguno de ellos. Con respecto a lo que dijo el Papa me parece que el se refirió específicamente a una contradicción que hay en relación con el diablo, que se acostumbraba a pintar con cachos, con cola, con tridente, referido al ser humano, a los sentimientos y el sentir de la persona humana. Y eso no es así. El infierno tampoco. Por que el infierno con sus llamas también se refería a los valores de una persona común y corriente, de una persona viva. Y eso tampoco es así. Personalmente no creo que existan ni el diablo, ni el infierno, ni nada de eso. Porque eso no tiene razón de ser; eso no se relaciona en absoluto con lo que la gente común y corriente piensa. Eso es una utopía. Es un cuento. Eso no tiene asidero verdadero ninguno.

Beatriz Salazar de Cuevas. Diseñadora de joyas: Sí creo que el cielo, el diablo, y el infierno existen. Porque vemos a Lucifer trabajando las 24 horas del día fastidiándonos con los malos pensamientos e incitándonos al mal. Por eso, es que el demonio es tan cansón y fastidioso. El diablo está obsesionado por hacernos daño. Y pobre la persona que no crea en su existencia! Pienso que el diablo habita en el interior de las personas malvadas y de mala voluntad.

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