EDUARDO SANTOS, UN HOMBRE DE IDEAS I

EDUARDO SANTOS, UN HOMBRE DE IDEAS I

Un 27 de marzo de 1974 (hace 25 años) en el acontecer de la sociedad colombiana, y porque no decir también de la ancestral Santa Fe de Bogotá, se recibió con nostalgia el fallecimiento del ilustre hombre público Eduardo Santos Montejo.

20 de abril 1999 , 12:00 a. m.

Algún humanista y politólogo queriendo aproximarse a un escrutinio de la vida y obra del doctor Eduardo Santos Montejo, dijo: El encarnó con toda dimensión los dones de lo espiritual, finura y cultura, atributos que lo hicieron acreedor de una amplia y vasta audiencia de la Nación, lo cual lo hace merecer -y así se considera- como el colombiano que más influencia tuvo y sigue teniendo durante este siglo XX .

El político e historiador Gerardo Molina, al referirse al doctor Santos dijo alguna vez: El sin haber tenido las condiciones magnéticas de los grandes caudillos militares y civiles, manteniéndose a distancia de las multitudes, con ayuda del periodismo -esa mezcla de fogosidad y permanencia- logró instalarse en el alma de muchas gentes y determinar su conducta y manera de pensar.

El ex presidente Santos rebosaba cultura por todos los poros, entendiéndose por cultura lo que queda después de mucho trajinar con los temas que afectan a la inteligencia, ese es el sentido del matiz. Todos estos atributos que le dieron al doctor Santos son producto de una gran larga vida administrada con una equilibrada gran dosis de paciencia de ahí que su capacidad y versatilidad lo llevaron a apreciar los tonos intermedios. De ese privilegio espiritual derivó un persistente horror a lo absoluto a lo escandaloso y estridente, para concluir a manera de un filósofo, puesto que lo fue, que toda exageración es insignificante.

El mundo en que se movió fue el de las ideas recibidas, de su modelo de pensar y así lo entendió como humanista político y orientador de una opinión nacional y continental, rechazó las ideas innovadoras y agresivas, lo que orientaba a través de su pluma eran las preocupaciones de los varones prudentes y así lo proyectó en el diario El Tiempo.

Nuestro ilustre ex presidente irradiaba destellos de libertad y por eso quienes los observaban de cerca y en sus actuaciones, lo veían como un Heraldo de la Libertad, seguramente sus raíces ancestrales que también ahí hicieron aporte a la independencia del nuevo reino de Granada y los conocimientos universales adquiridos en Francia y otros países de la Europa Occidental, lo hicieron partícipe de acoger las ideas liberales y actuar como conductor dentro de esa ideología, que lo llevaron siempre a condenar los despotismo y los excesos de los gobiernos.

Como liberal y cómo demócrata lo seducían los conceptos de tolerancia y convivencia dentro de las garantías que consagran la Constitución y las leyes de la República y como para que no quedara duda siempre se retrotraía a los orígenes de nuestra vida republicana, modo de pensar y conducir a manera de líder a los liberales y a sus conciudadanos.

Siempre fue un admirador y quiso ser el continuador de las proyecciones del héroe granadino y arquitecto de la República, general Francisco de Paula Santander. Siempre fue partidario del sufragio universal como medio de cumplir la misión histórica de nuestros próceres para gobernarnos con instituciones democráticas surgidas y avaladas con la voluntad popular sin sacrificar la dignidad individual y la doctrina republicana.

*Abogado

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.