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APERTURA CON CERRADURA

APERTURA CON CERRADURA

Cuando un Estado se dispone a dar un paso tan trascendente e importante como la apertura económica, es porque está seguro de contar con la infraestructura necesaria para afrontar el reto de la competencia. La industria colombiana es respetable, quizás más en calidad que en cantidad, porque aún requiere mayor tecnología y reestructuración operativa. Sin embargo, no todo depende de ella. Si el gobierno no le brinda las condiciones crediticias, energéticas y de transporte, entre otras tantas, el intento de apertura será de cerradura. No es sino pensar en cómo se afecta la producción cuando hay racionamiento de energía, su materia prima por excelencia. A sus repercusiones nadie escapa por más que se trate de evitarlo, puesto que los obreros y el resto de personal están sometidos a un régimen salido de la normalidad en la rutina de su vida diaria. Y, como ocurre con los organismos vivos, cuando algo falla, el mal se extiende y afecta los demás órganos. Ahora vamos a quedarnos también sin

Todo esto frena la necesaria expansión productiva, basada en niveles de eficiencia y agilidad que permitan el paralelo con los países que en el mercado externo estarán disputándonos la participación. Además, no son estímulo para la inversión privada, sin la cual no hay incremento o nuevos frentes de producción. Quizás el gasto forzoso que no se ha podido esquivar es la importación de generadores de energía, de pilas, de lámparas que ya agotamos en el mercado de ultramar. Y las velas, en el doméstico, porque estamos volviendo a la edad de la leña.

No hay que lavarse las manos creyendo que con la sola política arancelaria se da protección efectiva a la industria, menos aún a la pequeña industria, que tiene que hacer mayores esfuerzos para entrar en el difícil terreno de la competencia, tratando de romper el anillo de una estructura industrial altamente concentrada como la colombiana. Hay que ver lo que pasa en materia de confecciones, donde muchas mujeres con una o dos máquinas eléctricas cumplían unos contratos inflexibles que han dejado de ser por falta de energía. Qué les acontecerá con el pan de cada día? El gobierno acaba de conformar una comisión de alto nivel para investigar las verdaderas causas de la emergencia que vivimos, muchas de las cuales, como el desorden institucional de los servicios públicos, la desarticulación en materia de planeación, el mantenimiento de estructuras administrativas obsoletas, la financiación en muchos casos dependiente de favores políticos y la mala programación, que centró enormes esfuerzos financieros en un exceso de capacidad instalada, carente de distribución y de previsión para futuros aconteceres, ya estaban detectadas. Ojalá que también descubran el lado oculto de la Luna.

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