PAZ DEL RÍO NO TIENE OPCIÓN: A LIQUIDARSE!

PAZ DEL RÍO NO TIENE OPCIÓN: A LIQUIDARSE!

Caras largas y actitud preocupada predominó entre los miembros de la junta directiva de Acerías Paz del Río al término de la reunión que se cumplió en las instalaciones de la compañía el miércoles de la semana pasada.

02 de agosto 1999 , 12:00 a. m.

La junta se había convocado para analizar la situación de la compañía. La presentación estuvo a cargo del presidente de la compañía y estuvo apoyada por otros funcionarios de Paz del Río.

Y a pesar del tono optimista que querían imprimirle los funcionarios de la Acería, los resultados eran contundentes: la empresa, en lo corrido del año, ha perdido 4.200 millones de pesos cada mes.

Bajo estas circunstancias, ninguno de los accionistas optó por continuar defendiendo la tesis de la viabilidad económica, pues las deudas de Acerías ascienden a 380.000 millones de pesos.

En esta abultada cifra están incluidos los pasivos pensionales y los costos laborales, que son considerados los principales puntos en contra de una posible recuperación de la Acería.

Estos resultados presionaron una decisión respecto al futuro de la compañía y casi hubo consenso: es necesario liquidar a la empresa y crear una nueva para mantener la operación en la planta.

La junta decidió mantener la reserva sobre el tema y dar la noticia hoy, para coincidir con el dictamen del superintendente de Sociedades Ad-hoc, Emilio José Archila, sobre el cumplimiento del acuerdo concordatario.

Sin embargo, el ministro de Desarrollo, Fernando Araújo, se adelantó el viernes a comunicar la noticia que casi todo el mundo estaba esperando.

En la decisión de liquidar la compañía estuvieron de acuerdo tanto accionistas como trabajadores. Sin embargo, el propósito es vender los activos de la compañía para cubrir las deudas pendientes con trabajadores, pensionados y otros acreedores, entre ellos la Dian y el Seguro Social.

La liquidación, de carácter voluntario, comenzará en los próximos días con la consecución de un socio que compre las instalaciones y los equipos de producción.

Bajo el esquema de un nuevo socio, se espera recortar la nómina para mejorar la productividad y disminuir costos. Así mismo, se empezaría de ceros, es decir sin carga pensional ni financiera que afecte los resultados de la compañía.

Algunos de los miembros de la junta señalaron además que es indispensable reorientar la compañía para que la producción sea más eficiente y logre los niveles de competitividad requeridos para salir al exterior.

Aunque al cierre de la operación de julio el balance arrojó una cifra positiva en materia de utilidades, la realidad financiera de Paz del Río es distinta.

La empresa pagó las deudas con algunos acreedores financieros a través de la fiducia que tenía sobre unas acciones de Cementos Paz del Río. Sin embargo, quedaron descubiertas algunas deudas postconcordatarias, de impuestos y parafiscales.

Hoy el superintendente de Sociedades ad-hoc, recibirá el informe sobre el cumplimiento del acuerdo concordatario y sobre la viabilidad de la compañía.

El pronunciamiento del funcionario podría confirmar dos hechos: que la compañía no es viable y que sí hubo incumplimiento. En este caso, también se confirmaría la decisión ya adoptada por la compañía, de escoger el camino de la liquidación ordenada.

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