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JUEZ DES-UNIÓ A MAGDALENA

JUEZ DES-UNIÓ A MAGDALENA

Razón tienen todos... menos el árbitro William Palacios en este movido partido que significó la victoria de Santa Fe sobre Unión Magdalena 2-1 ayer en El Campín. Los jugadores del Unión Magdalena al protestar la pena máxima del minuto 37 del complemento porque Carlos Asprilla le sacó limpiamente la pelota a Adolfo Valencia, quien por inercia se cayó. Fue, en últimas, el segundo gol de los rojos mediante ejecución de William Morales, quien reaparecía.

El mismo Adolfo Valencia al restregarle la acción a su celador Carlos Asprilla, a quien solamente le faltó perseguirlo en el camerino. Pero el morocho de Buenaventura fue blanco de la exagerada violencia de su centinela con la complaciente mirada del juez.

Ya en el primer minuto Asprilla estuvo a punto de sacar del estadio al delantero e inexplicablemente terminó el juego porque en el segundo tiempo también lo sacudió en reiteradas oportunidades.

Y Valencia, además de la falta de la pena máxima, pudo expresar su sonrisa cuando le hizo un espectacular túnel a su marcador, y le colocó el tercero a Armando Pollo Díaz, quien estrelló el remate en el cuerpo del arquero Granados.

Tiene razón el público porque no hay derecho a que no se proteja a los habilidosos y, por ende, el espectáculo. Víctimas de la rudeza también fueron jugadores como Ibáñez y Hoyos, lo mismo que Tilcger. Y dejó de sancionar por lo menos una pena máxima en el área de Santa Fe.

Y razón se le abona a los técnicos, en especial a Daniel Silguero, quien se fue molesto porque a pesar de mostrar un esquema con cinco hombres de medio campo, tuvo llegada, sorpresa, rotación permanente e hizo méritos para llevarse el punto.

No hay duda que Unión Magdalena, por lo visto ayer, justifica plenamente su clasificación en la tabla de posiciones. Sus tres foráneos hacen diferencia, especialmente Marcelo Ibáñez, quien ya parece acostumbrado a sus buenas presentaciones en El Campín. Corrió toda la cancha, marcó desequilibrio en el medio y hasta el minuto final, colocó un excelente pase-gol que increíblemente remató mal Polanco.

Por la marca asfixiante sobre Valencia y Tilcger, Alfonso Cañón puso a trabajar a Manuel Córdoba, costado por donde llegaron las mejores opciones rojas, gracias a la velocidad del puntero y a la lentitud de la zaga visitante.

Solo que Córdoba esta vez no culminó su obra. Porque en unas prefirió resolver por cuenta propia sin suerte, y en otras sus centros no tuvieron el destino indicado.

Fue, de todas formas, un partido de gran ritmo. Con ocasiones reiteradas en ambos marcos, obviamente con mucho espacio para maniobrar en las franjas centrales y que apenas se resolvió con un 2-1 porque los delanteros no mostraron contundencia, hecho que se deduce al revisar que ninguno de los arqueros fue figura del encuentro.

Santa Fe, como es su costumbre, al final pudo celebrar la victoria...

El primer gol fue de Tilcger con su tacto de oportunismo cuando le ganó a la defensa, luego de que William Morales estrellara un tiro libre en el horizontal a los 15 minutos.

El empate fue soberbio, con un remate desde fuera del área, después de un rechazo, que tomó Ibáñez con derecha a los 19 del complemento.

Y cuando se presagiaba el empate, porque incluso estaba más sólido el visitante, vino el desquite de Valencia... Con ayuda del árbitro, pero al fin y al cabo, como premio a su paciencia para aguantar las patadas de Asprilla.

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