ALZA DE PRECIOS, OTRO GOLPE A CONSUMIDORES

ALZA DE PRECIOS, OTRO GOLPE A CONSUMIDORES

Mientras el Gobierno hace fuerza en el Congreso para congelar el alza en los salarios públicos y muchas empresas privadas han anunciado que no harán aumentos de salarios el próximo año, hay productos y servicios cuyos precios van contra esta corriente.

01 de octubre 1999 , 12:00 a. m.

Las alzas, que están por encima de las metas de inflación, ya están golpeando los bolsillos de los consumidores colombianos.

La lista de los conspiradores contra la política antiinflacionaria la encabeza la gasolina, cuyos precios han aumentado en lo corrido del año en 39,5 por ciento. Mientras el primero de enero del presente año un galón de gasolina corriente costaba 1.608 pesos hoy vale 2.244 pesos.

Este incremento, que en una época normal (sin recesión) hubiera provocado un escándalo y protestas de los transportadores, se le ha trasladado poco a poco a los consumidores, quienes no se han detenido a pensar en el impacto de esta fuerte alza, que no ha sido ni mucho menos marginal.

Para la muestra está el comportamiento de los precios de los servicios asociados con los combustibles. Es el caso del servicio de taxi, cuyo incremento entre enero y agosto del presente año, según el Dane, fue del 18 por ciento, del transporte público que aumentó 19,66 por ciento y de los pasajes aéreos que han tenido un alza del 21 por ciento.

Claro que en esto último caso influyó la tarifa del 10 por ciento del IVA que comenzó a cobrarse desde enero pasado.

Pero también han aumentado de precio las gaseosas y las cervezas con 16,6 y 11 por ciento, respectivamente.

En efecto, la canasta de gaseosa pasó de 9.500 pesos a 10.500 pesos mientras que la de cerveza subió de 12.120 a 13.460 pesos.

Los cigarrillos, por su parte, subieron 23 por ciento al pasar de 6.800 a 8.400 pesos y los paquetes de comestibles tuvieron alzas del 20 por ciento.

Los precios siguen subiendo por encima de la inflación promedio, que en los últimos doce meses quedó rondando el 10 por ciento. Pero también muchos empresarios y el propio Gobierno le están haciendo caso omiso a la meta de inflación del Banco de la República fijada en el 10 por ciento para el próximo años.

Muestra de ello son, además, los servicios bancarios, el teléfono residencial, las medicinas y el servicios de acueducto y alcantarillado que registran, en lo corrido del año, aumentos superiores al 14 por ciento.

Y mientras siguen subiendo los precios hay sectores de la opinión pública que le están pidiendo al Gobierno que defina unas políticas claras para que los trabajadores colombianos no se ven afectados por la disminución en su capacidad adquisitiva.

Este es uno de los planteamientos que hacen las centrales obreras y algunos congresistas que piden frenar las alzas desbordadas en algunos servicios o hacer reajustes en salarios que se compadezcan con estos aumentos.

En concepto de los sindicalistas, la política salarial debe ir de la mano de un plan de control de precios, pues de lo contrario, los consumidores perderán capacidad adquisitiva, lo que afectará la demanda.

Lo cierto es que las alzas, unidas a la recesión de la economía, caldearán más los ánimos de los trabajadores cuando comience a discutirse el incremento en el salario mínimo para el 2000.

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