UN AMOR QUE ASESINA

UN AMOR QUE ASESINA

Ni el filme francés Doberman con el que se podría hacer una piscina de sangre, ni Asesinos por naturaleza, Pulp fiction o incluso los primeros treinta minutos de Salvando al soldado Ryan, han causado tantas reacciones viscerales de los asistentes a las salas de cine, en Colombia, como la película Profundo Carmesí, del mexicano Arturo Ripstein. Es una porquería , afirma una cibernauta que envió su mensaje electrónico al diario EL TIEMPO.

01 de octubre 1999 , 12:00 a. m.

Como el de ella llegaron más. Siempre con quejas. Qué causó tanta repulsión entre el público? Al parecer según los e-mails recibidos, algunas escenas de violencia explícita. Este es el argumento de la película (las evidencias): dos personajes patéticos terminan uniendo sus vidas por amor. Ella es una gorda con poca estima que busca un macho y él es un calvo que se aprovecha de mujeres indefensas. Ambos emprenden un viaje sin destino en el que van estafando mujeres solitarias. Ahí comienzan las muertes. Y la sangre se riega.

Rojo sobre rojo Sí, hay bastante líquido rojo. Las escenas afectan a la mayoría de la gente, así lo afirma C.I.G., en su correo electrónico: más de 30 personas abandonaron el teatro, todos adultos . Lo reafirma N.P, quien dice que notó el descontento de los reunidos en la sala e incluye a su familia.

Pero no solo pasa en las salas colombianas. También sucedió en los Estados Unidos (tierra tan liberal, no?). El crítico Roger Ebert del Chicago SunTimes lo narra de esta forma: El filme tiene un un efecto fuerte en los espectadores. Muchas personas corrieron a buscar la salida . Pero él mismo intenta dar una explicación a los momentos de violencia directa. Plantea que el director no tiene miedo de ofender a la audiencia, porque él busca mostrar una cruda realidad. A ella se va aproximando a través del humor y está decidido a afrontarlo.

Así ha sido Ripstein toda la vida. El siempre ha manejado el humor y lo escabroso. Sus historias se ubican en situaciones límite , explica Juan Guillermo Ramírez, funcionario de la Dirección de Cinematografía de Mincultura. Para él, la gente se sale de la sala sobre todo el público femenino cuando presencia esta escena: una niña ve como matan a su madre. Luego ella también será víctima. Pero ese elemento es necesario para la construcción de la relación sentimental, amorosa, entre la gorda y el tipo. En últimas, es una pareja romántica que mata, pero no por el placer de asesinar. Finalmente la historia reivindica algo existencial: el amor , afirma Ramírez.

Filme chocante Un amor brutal por el que se mata, y los asesinatos chocan. Chocan más que las matanzas de Rescatando al soldado Ryan, más que las muertes de Asesinos por naturaleza y más que los chorros de sangre de Doberman. Choca porque esta historia quizás despierta los fantasmas de cada uno.

De pronto todos nos identificamos con el lado desgraciado de los personajes. Es como si en la pantalla te revelaran esas cosas que uno lleva muy adentro. Por eso pensamos que cuando prendan la luz todos van a decir Este de la silla del lado es igualitico al calvo o Esa pelada debe ser como la gorda, no levanta nada . Entonces uno quiere llorar , dice en su email, L.U.

Cada cual hace su propio rollo cerebral, ve su propio historia. El filme está en las pantallas colombianas, en su sexta semana. Mucha gente seguirá abandonando la sala. Muchas serán las teorías, pero qué clase de película quiso hacer Ripstein? Esto respondió el director a EL TIEMPO: una historia de amor, indudablemente .

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