CAZA DE CITAS

02 de octubre 1999 , 12:00 a. m.

Hace algunos meses, el escritor colombiano Roberto Rubiano Vargas estuvo en Colombia. Vino previa invitación de Planeta a lanzar su libro de cuentos Vamos a matar al dragoneante Peláez, un interesante y muy completo ejercicio narrativo alrededor del a veces díscolo género del humor negro que tantos otros autores intentan dominar, sin conseguirlo.

Rubiano (cineasta, videasta, fotógrafo, escritor, etcétera, etcétera) estuvo en el país, y promocionó su libro atendiendo a las estrategias de prensa que las editoriales colombianas han venido desarrollando con relativa suerte en los diferentes medios de comunicación. Hubo despliegue de una buena obra.

Los periodistas lo entrevistaron. Le preguntaron tantas cosas útiles como inútiles. Lo abordaron alrededor de las nuevas tendencias de la narrativa que se vive en Colombia. Le revolvieron la conciencia interrogándolo sobre su exilio voluntario (vive en Ecuador hace ya muchos años). Y lo fotografiaron, y saludaron, y escucharon. Pero, quizás, fueron pocos los que se acordaron de que antes de Vamos a matar al dragoneante Peláez, Roberto Rubiano ya vivía entre nosotros; y vivía mediante un libro lleno de sorpresas para todos aquellos que buscan en entrelíneas, el destello de las frases célebres que han pronunciado los más importantes escritores de este siglo: Alquimia de escritor, editado en abril de 1991 por Intermedio Editores.

El libro (150 páginas), dividido en 20 minisecciones, rescata de un aparente olvido las posiciones que los escritores han tenido frente a temas cruciales del oficio como el arte de escribir, la máquina y el computador, el cuento y la novela, la escritura como sufrimiento (éxito y fracaso) y la vida privada.

Las palabras de quienes se expresan a lo largo de las páginas de Alquimia de escritor provienen de la boca de novelistas, cuentistas y poetas de tanta recordación (algunos muy actuales, otros ya fallecidos) como George Steiner, Pablo Neruda, Marguerite Yourcenar, Jorge Luis Borges, Ernesto Sabato, Gabriel García Márquez, Julio Cortázar, Ernest Hemingway, Truman Capote, Norman Mailer, Ezra Pound, Milán Kundera y Osvaldo Soriano, entre otros.

Para Rubiano, el ejercicio de recoger las citas de estos grandes autores fue edificante.

Y por eso ahora, después de más de ocho años de haber sido publicado, es apenas justo repetir las palabras con las que prologó el libro: En El oficio de escritor, el clásico libro de entrevistas de la Paris review, William Faulkner declaraba que el lugar perfecto para un escritor era una casa de citas, porque en la mañana se podía escribir en silencio y en la noche había todo el bullicio y vida alegre que pudiera necesitar .

Y la Alquimia de escritor es precisamente eso: la caza de citas en donde el lector el amante apasionado de la literatura, el amante de las letras que se vuelca en la intimidad de sus escritores preferidos disfruta en silencio el bullicio ensordecedor de las palabras que alguna vez pronunciaron los grandes escritores que permanecen en el recuerdo. Solo basta asomarse, entonces, y explorar la caza de citas de Roberto Rubiano.

MAURICIO BECERRA R.

Alquimia de escritor Roberto Rubiano Vargas Intermedio editores 150 págs.

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