EL CAPITAL HUMANO

El hombre debe ser el objetivo principal de las políticas de un país, lograr sus crecimiento y desarrollo, el mejoramiento continuo de la calidad de vida, el estímulo al establecimiento de metas ambiciosas y la creación de expectativas retadoras y esperanzadoras, así como las posibilidades de su cumplimiento.

29 de septiembre 1999 , 12:00 a. m.

A su vez el recurso más importante de un país es su gente. Sus habitantes constituyen la mejor fuente de crecimiento y desarrollo, el elemento que potencializa los recursos naturales, la tecnología, el capital, en fin todos los recursos disponibles de un país.

Por esto es preocupante que una de las consecuencias más graves y extendidas de la actual crisis es la deserción de tan alto número de colombianos de sus retos y de su compromiso con el país y el abandono de éste en la búsqueda de mejores oportunidades.

Cuando sacrificamos un gran número de colombianos a quienes no estamos dando la oportunidad de realización en su país y así mismo de contribuir a generar riqueza en el mismo, mediante el aporte de sus conocimientos y de su potencial a la construcción del mismo, estamos afectando negativamente nuestro potencial de crecimiento y destruyendo en lugar de construir capital humano, lo cual traerá hondas repercusiones en el futuro de nuestra patria.

Colombia ha invertido importantes recursos en la educación y la formación de estos colombianos, pues gran parte de los emigrantes son profesionales, especialmente jóvenes con una larga etapa productiva por delante, y está perdiendo la oportunidad de tener una retribución a esta inversión. Más grave aún si tenemos en cuenta que no ha sido precisamente una fortaleza de nuestro país su orientación hacia la educación y la formación profesional, científica y tecnológica, ni los planes y presupuestos del Estado a lo largo de muchas décadas se han distinguido por el énfasis en este campo, por eso mismo son éstas áreas donde mayor necesidad tenemos de gente y en las que otros países ofrecen oportunidades.

Destruir el capital humano de un país significa años de retraso en el desarrollo futuro y empobrecimiento de nuestra capacidad competitiva que se construye precisamente con conocimientos y educación.

El próximo siglo se ha definido como el del conocimiento y la información y por tanto hay que sembrar las bases que nos permitan interactuar favorablemente en el contexto mundial. Estas bases están dadas prioritariamente por la educación que le demos a nuestra población y no podemos darnos el lujo de perder lo poco que en este campo hemos ido construyendo.

Es urgente establecer un proyecto compartido de país, definir su visión a mediano y largo plazo, tema sobre el cual he comentado en anteriores ocasiones, y que es definitivo para ordenar los planes y programas de educación y formación de nuestra población, las estrategias para orientar el desarrollo económico, los incentivos a la creación de empresas y la generación de empleo y el norte de la política de competitividad y de comercio exterior.

En la medida que la población sea conocedora, comparta y esté comprometida con las perspectivas a corto y mediano plazo, podrá evaluar las oportunidades que se le ofrecen, sufrirá menos incertidumbre y tendrá la opción de orientar sus decisiones en cuanto a formación profesional en concordancia con los requerimientos y las demandas del sector productivo. Mientras no haya posibilidades de un empleo productivo y condiciones de seguridad en nuestra patria el proceso de emigración no cesará.

Estamos también en la era de la democracia participativa y un elemento fundamental de ésta es crear espacios de discusión para que todos los ciudadanos y especialmente los estudiantes y profesionales, los intelectuales y académicos, sumados a los políticos y los voceros gremiales y sindicales, participen en el diseño de este futuro compartido en el cual todos los colombianos encuentren una oportunidad de aportar y recibir en el ejercicio interactuante de la democracia y el desarrollo con equidad, justicia social y en el posicionamiento de Colombia en el contexto global de la economía y la producción, que es el único camino seguro para generar la riqueza necesaria que le permita a cada habitante de nuestra patria desempeñar un papel digno dentro de ese gran proceso de construir un país amable, pacífico y pujante con que todos soñamos.

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