UN GUERRILLERO HIJO DE UN GENERAL

UN GUERRILLERO HIJO DE UN GENERAL

El que fuera el hombre más buscado del Perú, Oscar Ramírez Durand, alias Feliciano , es, curiosamente, hijo de un general retirado del Ejército de ese país. Y la última vez que padre e hijo se vieron, hace 27 años, se separaron como enemigos.

15 de julio 1999 , 12:00 a.m.

El general Oscar Ramírez narró a la televisión peruana que ese día le dijo a su heredero: Dios quiera que nunca nos veamos frente a frente en el campo de batalla, porque yo dispararé por mi honor de militar y por el amor que le tengo a mi patria . Y el martes, ante las noticias de una inminente captura, el militar ratificó su posición diciendo: si se resiste, hay que liquidarlo .

La explicación de tan dramático abismo entre padre e hijo nace en la carrera militar del primero. Debido a los constantes cambios de ciudad de su progenitor, Oscar Ramírez Durand se crió en Arequipa (sur) bajo tutela e influencia de su abuelo, Feliciano Durand: un confeccionista de gorras militares con inclinaciones comunistas de quien el guerrillero tomó su ideología y su nombre de guerra.

Estudiante brillante en el colegio (con un promedio de 17 sobre 20) pero mediocre en la universidad (que no terminó), Feliciano fue uno de los fundadores de Sendero Luminoso en 1976, cuando estudiaba ingeniería económica en Lima. En abril de 1980 se trasladó a Ayacucho para asistir a la primera escuela militar de esta guerrilla maoísta, en la que participaron Abimael Guzmán y todos los líderes históricos de ese movimiento, hoy presos, muertos o en el exilio.

En 1981 extendió el senderismo por la zona minera y agropecuaria del departamento de Junín y el área de Cerro de Pasco. Desde esos puntos causó apagones en Lima, degolló miles de cabezas de ganado selecto y dinamitó granjas y minas. En 1982 planeó y dirigió el asalto a la cárcel de Ayacucho, en el que logró excarcelar a más de 200 terroristas presos, entre ellos, los principales cabecillas de la organización. Estos éxitos militares le valieron ser ascendido en 1985 a jefe del Comité Zonal de Ayacucho, corazón del grupo subversivo.

Gran estratega militar, pero pésimo ideólogo, Feliciano era el tercero en la línea de mando cuando en septiembre de 1992 Abimael Guzmán, Elena Iparraguirre (número dos del movimiento) y otros miembros de la cúpula senderista fueron capturados en Lima. Eso lo obligó a asumir la dirección del movimiento a través del llamado Comité de Emergencia.

Contrario al traslado de la lucha armada del campo a la ciudad, Feliciano luchó desde entonces por el resurgimiento de Sendero en las selvas de Huancayo, entre los departamentos de Ayacucho y Junín. En 1993 rompió con Abimael Guzmán luego de que este último promoviera desde la cárcel la idea de una negociación con el gobierno, y dio vida al llamado Sendero Rojo.

Quienes lo conocen lo describen como un hombre introvertido, desconfiado, terco y sumamente cruel con enemigos y desertores. Un senderista arrepentido, Teodoro Huamaní Lloclla, relató que en abril de 1994 Feliciano ordenó la muerte a machetazos de 42 campesinos de un poblado selvático porque intentaban formar grupos de autodefensa contra Sendero. También se sabe que eliminó a decenas de militantes tras la captura de Guzmán por la sospecha de que eran soplones .

Protegido casi siempre por unos 20 escoltas, es su mayoría mujeres, Feliciano , de 46 años, solía desplazarse en mula o a caballo en vista de su cojera: causada en 1983 por una bala que lo alcanzó en la rodilla derecha cuando trataba de liberar de la cárcel a su esposa, Nelly Gamarra, con quien tuvo tres hijos.

Su cacería fue sumamente difícil pues Feliciano llevaba años sin permitir que lo fotografiaran o filmaran para evitar que se conociera su apariencia. La única imagen de su rostro que tenían las autoridades era de 1991, cuando fue filmado en la famosa fiesta en la que Abimael Guzmán bailó como Zorba el Griego. Pero ayer, el misterio llegó a su fin y con el, gran parte de las posibilidades de un resurgimiento del temido Sendero.

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