ASÍ MURIÓ LA CAJA AGRARIA

ASÍ MURIÓ LA CAJA AGRARIA

Hacía mucho tiempo que en la Caja Agraria no había funcionarios trabajando hasta la una de la mañana. (VER GRAFICA: EVOLUCION DE GASTOS CAJA AGRARIA)

27 de junio 1999 , 12:00 a.m.

Eso sucedió al amanecer del pasado viernes. En varias oficinas de la Caja Agraria había personas dándole los últimos toques a la liquidación de la entidad y las primeras puntadas al Banco Agrario de Colombia. Sabían que el viernes había cierre total.

La orden era dar un golpe repentino. De lo contrario, el operativo podría fracasar. Todo estaba fríamente calculado. La Caja Agraria no podía continuar. Cada día que pasaba el patrimonio de la entidad se deterioraba en mil millones de pesos , dijo el ministro de Agricultura, Carlos Murgas Guerrero.

El proceso se inició hace siete meses. El Gobierno tenía claro que no podía invertirle plata a una institución que era inviable. Por eso no dudó en contratar a varias firmas consultoras expertas en liquidación de bancos, períodos de transición y abogados laboralistas. Por ese concepto se pagaron 796 millones de pesos, es decir, más o menos lo mismo que la Caja Agraria perdía diariamente.

El Gobierno era consciente de que no podía acabar la Caja sin crear una institución que la sustituyera. Por eso, desde el comienzo se empezó a trabajar en el diseño de un banco para el campo.

La primera idea consistió en dividir la Caja en dos partes. Una buena, saneada, sin deudas, libre de líos jurídicos y carga pensional y laboral, y una Caja mala que asumiera todos los problemas.

En un principio había dos grandes obstáculos: la plata para pagar las indemnizaciones de los 8.000 trabajadores y para montar la nueva Caja, y el enfrentamiento con el sindicato.

Pero poco a poco las cosas fueron saliendo como se pensaba. El ministro de Hacienda, Juan Camilo Restrepo, se comprometió con los recursos, en tanto que las denuncias de corrupción y altos costos laborales fueron minando la capacidad del sindicato.

Cada día, la Caja mostraba su rumbo: la liquidación. La crisis financiera, la caída del crédito y la recesión de la economía fueron el mejor caldo de cultivo para la despedida de la entidad. Entonces llegó el golpe final. La Contraloría General de la República terminó la investigación sobre irregularidades en la Caja, en donde involucró a políticos, empresarios y personajes influyentes en la lista de grandes morosos de la entidad.

Coincidencialmente, el informe fue presentado un día antes de la liquidación de la Caja. Es más, el contralor, Carlos Ossa Escobar, dijo que los responsables de la quiebra de la entidad no eran los trabajadores sino políticos, gerentes, directores de crédito y empresarios y grandes productores agrícolas.

Veinticuatro horas después a la Caja Agraria se le expidió la partida de defunción, y se anunció el nacimiento del Banco Agrario de Colombia.

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