VICTORIA SOBRE CRIMEN

VICTORIA SOBRE CRIMEN

El conocido como renacimiento de Palermo data de comienzos de los noventa, cuando el crimen organizado planteó a la sociedad siciliana el más grande desafío terrorista al ver caer asesinados a policías, políticos, periodistas, ciudadanos y sus mejores funcionarios judiciales, que comenzaban a destapar los misterios de la mafia y sus conexiones con política y negocios. Los magistrados Giovanni Falcone y Paolo Borsellino llegaron a convertirse a fines de los ochenta en símbolo de la lucha contra el crimen y en ejemplo de valor ciudadano para una sociedad que entendió que las organizaciones criminales constituían el principal obstáculo para su progreso. En 1987 se inició un juicio masivo, sin precedentes, que permitió por primera vez en la historia de la justicia encarcelar a capos de la mafia, sin derecho a apelación luego de que la Corte de Casación confirmara las sentencias de la Corte de Palermo.

26 de septiembre 1999 , 12:00 a. m.

Un incipiente movimiento cultural contra las acciones criminales comenzó a desarrollarse desde la sociedad civil durante los ochenta. La creación de organizaciones antimafia lideradas por grupos de educadores y figuras cívicas y religiosas, así como un proyecto educacional conducido dirigido a promover la cultura de la legalidad y la conciencia cívica entre los estudiantes como estrategia contra los valores mafiosos, fueron primeras muestras de reacción social contra organizaciones que mostraban creciente capacidad de eliminar o corromper a quienes se les opusieran. En la esfera política algunos comenzaron a denunciar la complicidad y conexiones mafiosas con el poder.

Pero estos esfuerzos iniciales aparecían como limitados en un contexto de más de cien años de herencia cultural de la mafia, instalada en el mundo rural de la isla desde el siglo pasado, inmediatamente después de la organización del Estado italiano en 1860. Esta se propuso ejercer el poder y detentar la riqueza ilegal como sociedad de honor integrada por hombres justos y sabios , capaces de asegurar el orden y la justicia que un Estado distante no podía garantizar. A partir de esta ética lograron penetrar las actividades económicas y mediante amenazas y extorsiones abortaron una conciencia cívica que contribuyera a las instituciones democráticas.

El asesinato con bombas de Falcone y Borsellino y de otros funcionarios en 1992, en vez de aterrorizar la isla, exacerbó su coraje para decir no más . Multitudinarias demostraciones comenzaron a rechazar la acción de la delincuencia. Sábanas blancas con letreros antimafia aparecieron por toda la ciudad; ruedas de amas de casa, grupos de jóvenes de todos los sectores sociales, congregaciones religiosas, día y noche, se apoderaron de las calles para apoyar la acción de la justicia y rechazar la corrupción y la violencia. En el corazón de este fortalecido movimiento ciudadano se ubicaron maestros, padres y estudiantes que pidieron que los dineros apropiados por funcionarios deshonestos se dirigieran a la construcción de nuevas escuelas; colegios adoptaron monumentos para que el público pudiera reencontrarse con su historia y cimientos culturales; sacerdotes comenzaron a predicar abiertamente la necesidad de rechazar manifestaciones y valores de la mafia y a solicitar cooperación con las autoridades; periodistas se unieron a campañas de denuncia; líderes comunitarios exigieron transparencia y vigilaron la eficacia de la justicia; jueces y fiscales se fueron con todo a juzgar y castigar.

Los avances del renacimiento de Palermo fueron presentados a más de ochenta países en el Congreso Mundial de Civitas Palermo en junio. Nada más revelador que resumir testimonios de los líderes de este esfuerzo. Cardenal Pappalardo, ex arzobispo de Palermo: Algunos sacerdotes que denunciaban a la mafia fueron asesinados. Se fomentó una discusión de fondo sobre la función social de la Iglesia y de la educación. Surgió un período de conversión no solo de los católicos sino de toda la ciudadanía. La gente comenzó a hablar más claro, a denunciar tanto los crímenes como la arrogancia de estas organizaciones. La Iglesia se convirtió en herramienta contra la mafia. Fue clave el trabajo con niños y jóvenes que eran blanco de la mafia, buscando fomentar experiencias de ejercicio de sus deberes y derechos como práctica de la democracia . Giancarlo Caselli, fiscal general de Palermo: Se negaba la mafia, pese a su existencia por más de cien años. Solo desde 1983 se reconocieron en los Códigos sus actuaciones. Pero el nuevo establecimiento político tuvo la clara visión de que la mafia no era solo un problema de crímenes, sino el obstáculo principal para la convivencia y el desarrollo .

Leoluca Orlando, alcalde de Palermo: La caída del muro de Berlín provocó una revolución ética. Dadas las relaciones entre política y mafia, las investigaciones se detenían o se entorpecían. La diferencia surge con la participación de la gente; la alianza entre la nueva dirigencia, la Iglesia y las organizaciones sociales que definió el enemigo común contra la posibilidad de vivir en paz. Y la batalla no fue solo judicial sino cultural: no se necesitaba ser violento o pertenecer a la mafia para ser hombre de honor . Pino Arlacchi, subsecretario de la ONU para droga y control del crimen: Se pensaba en el pasado que altas tasas de desarrollo eran condición para acabar con crimen, corrupción y pobreza. Hoy está claro que sin una cultura democrática y respeto por la ley es impensable el desarrollo. En Palermo fue crucial el cambio de reglas de política criminal, fomentar la colaboración ciudadana y darle efectividad a la investigación del delito . María Falcone, maestra, hermana del magistrado asesinado: El sistema judicial es necesario, pero solo un cambio de cultura y actitud puede combatir los valores mafiosos, principalmente entre los jóvenes. Tampoco puede ignorarse el sustrato de pobreza dentro del cual actúan organizaciones del crimen. Por ello era necesario crear alternativas económicas para jóvenes y fortalecer la economía para romper la dependencia entre esas actividades ilegales y el empleo . Rita Borsellino, vicepresidenta de Libera, hermana del magistrado asesinado: El concepto de honor cambió. No había que besar la mano del patrón. La propia dignidad fue el principal concepto de cambio. Por iniciativa de Libera, que recolectó un millón de firmas, se aprobó en 1996 una ley para el uso de activos confiscados a la mafia. Adicionalmente, para vigilar la aplicación de la ley, Libera y otras entidades crearon una Agencia para el uso social de los activos incautados que se encarga de acelerar los procedimientos y coordinar instituciones y grupos que buscan acceder a los bienes .

En los ochenta, miles de sicilianos fueron asesinados, tres veces más que los caídos en 25 años de terrorismo en el norte de Irlanda. De unos 200 homicidios anuales solo en Palermo se ha pasado a cerca de diez, una de las tasas más bajas en el mundo. Todos los delitos se han desplomado. Las autoridades reconocen que la mafia y la corrupción no han desaparecido, pero la estrategia está dando resultados. Al conversar con dirigentes y muchos niños y maestros en Palermo, que muestran con orgullo el rescate de zonas antes en poder de la mafia, se sabe que Palermo no podrá ser el mismo de antes.

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.