MUJER UNA DURA LABOR QUE AÚN NO TERMINA

MUJER UNA DURA LABOR QUE AÚN NO TERMINA

Sin duda alguna la condición de las mujeres colombianas ha mejorado en las últimas cinco décadas. Esta inclinación al mejoramiento de sus condiciones se inició con la expansión de la educación que empezó a ser notoria a comienzos de los años 50 y con su paulatina incursión en el campo laboral.

09 de marzo 1999 , 12:00 a. m.

La combinación de estos dos factores ha permitido que su participación en la vida productiva y política del país sea ascendente, hecho que ha ocasionado unos profundos cambios en su forma de pensar y en su estilo de vida.

Son varios los ejemplos por presentar aquí en el llano. Hoy la mayoría de bancos y corporaciones de esta ciudad, así como instituciones de carácter cultural y social, están al mando de mujeres que se han capacitado para ocupar tan importantes cargos, demostrando de esta manera el empuje y la tenacidad de la mujer llanera.

En la educación, su participación mejoró de manera evidente y reconocible. No hace más de 40 años, en las universidades apenas se veía una mujer por cada cincuenta hombres.

La Universidad de los Llanos apenas inició su tarea de capacitación a la comunidad llanera hace 25 años y y poco a poco la mujer se vino incluyendo a ese proceso. Hoy la Facultad de Ciencias de la Salud con su programa de Enfermería, en donde la mayoría son mujeres, presta una gran ayuda a toda la región de los Llanos y la Orinoquia.

De igual forma, la participación de la mujer en el campo laboral ha aumentado en las últimas décadas significativamente. Con este hecho quedó demostrada la condición de igualdad de las mujeres con el hombre para el trabajo y sentó las bases para llegar hasta donde hoy ha llegado, después de casi 60 años de batallar para lograr obtener las mismas oportunidades que la sociedad le brinda al hombre.

En Villavicencio las cosas no fueron distintas. Antes por el contrario, por su carácter de ciudad de provincia el campo de acción de las mujeres se limitaba sólo a las labores domésticas y reproductivas.

Sin embargo, no todo se limitó a marcar la brecha entre hombres y mujeres. En medio de todo esto también había tiempo para atender gustos, tendencias, modas y costumbres, y para tener contacto directo con la naturaleza a través de memorables paseos en donde hombres y mujeres gozaban de las excelentes oportunidades que en aquella época brindaba silvestre la naturaleza.

Cuenta doña Margoth Hernández de Sandoval, prestante dama de Villavicencio quien trajo uno de los primeros almacenes con mercancía importada a esta ciudad, que la distracción de las muchachas de ese entonces eran los paseos a las fincas y la jugarreta .

La moda se componía de vestidos de seda abajo de la rodilla, zapatillas de gamuza o cuero, guantes, sombrero y vestidos de talle largo. Sin importar el calor, la moda imponía sacrificios que valían la pena hacer pues la elegancia era una norma inquebrantable en esa época.

Toda la mercancía llegaba de Europa a través del río Orinoco y el río Meta a Puerto Barrigón hoy Puerto López, y allí se distribuían a Villavicencio y al centro del país telas, carteras, zapatos perfumería, ropa y joyas con las últimas tendencias de la moda.

Según doña Margoth, la misma costumbre hacía que los hombres de esta ciudad relegaran a sus mujeres únicamente a las labores domésticas y a la crianza de los hijos, consolidando de esta manera la gran responsabilidad de formar el hogar. En esos tiempos había plata y la mujer no tenía que trabajar , comenta la señora Hernández.

Una de las primeras damas que trabajó en esta ciudad, según lo cuenta doña Margoth, fue Maruja Hernández de Gil quien laboró como secretaria del Intendente Alfonso Rojas Palma. Incluso ella misma trabajó como secretaria contable en el almacén de don Aurelio Ramos, pero por los comentarios de los amigos de su padre, que no veían con buenos ojos que ella trabajara, éste la instó a renunciar.

Para Doña Felicidad Barrios, más conocida como doña Fela, importante dama de la sociedad de Villavicencio y una de las grandes benefactoras de la región, la vida en aquella época era más apacible y agradable, los amores más románticos y la naturaleza más benigna con el ser, pues aún no se había contaminado su entorno.

Para ella el rol de la mujer sigue siendo igual de importante, pues ellas siempre han estado en torno a la familia, preocupándose por el aspecto físico, espiritual y social.

Doña Fela admira a las mujeres actuales, pues además de su rol de forjadoras del núcleo familiar, anhelan con mucho deseo desarrollarse en todos los campos. La responsabilidad, abnegación, entrega y respeto por el hogar, son las principales características de la mujer a través de la historia , dice doña Fela.

El tiempo pasa, pero los recuerdos de estas dos venerables abuelitas, caprichosamente aún siguen como pequeños duendes correteando por sus prodigiosas memorias.

Ellas pertenecieron a la generación de las mujeres sumisas y dedicadas al hogar, pero en su época ese tipo de mujeres fue tan importante como el que hoy gerencia las principales empresas financieras de la ciudad.

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