FIDEL DIO LA ORDEN

FIDEL DIO LA ORDEN

En un intento por retener a Cuba en el Campeonato Mundial, la Asociación Internacional de Boxeo Amateur (AIBA) revocó la decisión contra el peso welter cubano Juan Hernández Sierra, que resultó perdedor con el ruso Timour Gaidalov.

28 de agosto 1999 , 12:00 a. m.

Sin embargo, la medida no pudo evitar que el equipo antillano partiera en las primeras horas del viernes para el aeropuerto de Houston en regreso a su país.

El retiro abre numerosos interrogantes en torno al futuro de la organización que rige esa disciplina y su permanencia en el programa de los Juegos Olímpicos.

Según fuentes de la delegación cubana, el propio presidente Fidel Castro llamó personalmente al jefe de la delegación antillana, José Barrientos, para conocer los pormenores de la controversial decisión y darle instrucciones precisas acerca del retiro de la competencia.

Poco después Barrientos anunciaba oficialmente el abandono del equipo cubano y subrayaba, en una concurrida conferencia de prensa, su opinión de que ninguna medida que la AIBA tome de ahora en adelante salvará el bochorno de este Mundial debido a las malas decisiones de sus jueces .

Las palabras del funcionario cubano penden como una espada de Damocles sobre el cuello de la Asociación Internacional de Boxeo Amateur (AIBA).

Desde que estalló el escándalo por las malas decisiones arbitrales ocurridas en los Olímpicos de Seúl-88, ese organismo ha estado en la mirilla del Comité Olímpico Internacional.

En más de una ocasión el presidente del COI, el español Juan Antonio Samaranch, ha dado alertas a la AIBA para que ponga en orden su casa, pero los avisos solo han tenido acusos de recibo temporales.

En un intento por erradicar la parcialización de sus jueces y atemperar las pasiones, la AIBA acudió a la cibernética, al adoptar las famosas máquinas de puntuación, que hoy se han convertido en el llamado cuarto hombre sobre el ensogado.

Para muchos, la computadora vino a complicar el problema y a servir de escudo para que una mafia pueda hacer trampas a su antojo , según palabras del entrenador mexicano Francisco Bonilla, uno de los que más ha criticado a los jueces en este Mundial.

De acuerdo con las reglas del amateurismo, cada juez tiene delante de sí una máquina con un botón rojo y otro azul para marcar los golpes de los boxeadores, según los vean. Sólo que para que un golpe sea válido, tres de los cinco votantes deben coincidir en su marcaje en menos de 10 segundos.

Lo que está pasando es que marcan los golpes, pero no en el tiempo reglamentado, y al no haber coincidencia perjudican al boxeador que quieran , dijo un miembro de la delegación cubana.

En defensa de los jueces no ha salido nadie, ni siquiera el búlgaro Emil Yeziev, jefe de la Comisión de Reglas y Arbitraje de la AIBA, quien todo el tiempo ha permanecido inaccesible a la prensa y cuando los reporteros le han solicitado algunas declaraciones los ha referido al presidente de la AIBA, el paquistaní Anwar Chowdri.

En los últimos tiempos las cosas han ido de mal en peor con el arbitraje de los torneos de aficionados, destacando los casos del Campeonato Mundial Juvenil realizado en Argentina en 1998 y los Juegos Panamericanos de Winnipeg de este año, y como gota que colmó la copa, este Mundial de Houston, donde las escandalosas decisiones han provocado más de una rechifla a los hombres de blanco .

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