NOTICIA DE MUERTE DE HIJO RECIBE A LIBERADO

NOTICIA DE MUERTE DE HIJO RECIBE A LIBERADO

A don Eitthel Barros Morris, un litografista de Magangué (Bolívar), la felicidad de su liberación, después de permanecer 40 días en poder de las Farc, le duró apenas unas pocas horas.

06 de agosto 1999 , 12:00 a. m.

Seis horas antes de doblar por la esquina del parque de la Misericordia, una leucemia terminal había acabado con la vida de su hijo Adalberth, de 18 años.

La noticia se la dio hacia las seis de la tarde de ayer el obispo de Magangué, monseñor Armando Larios Jiménez quien participó en las gestiones para su liberación, en una de las habitaciones de la casa episcopal. No quisieron llevarlo directamente a su casa, en la Calle de La Esperanza, porque sabían que, frente al cadáver de su hijo, la reacción iba a ser muy fuerte .

La noticia lo cogió con unos kilos menos, un tanto demacrado y anímicamente destrozado porque la angustia de saber que el muchacho estaba soportando esa enfermedad no lo dejaba dormir ni comer durante el cautiverio.

A Eitthel Barros lo secuestraron el pasado 20 de junio, junto con su hijo, Eitthel junior, y seis personas más, en un retén que guerrilleros del frente 35 de las Farc montaron a la altura de Ovejas (Sucre). Estaban en el aeropuerto de Cartagena despidiendo al muchacho y a su mamá, pues debían practicarle unos exámenes en Bogotá.

Pero desde el día del secuestro Adalberth comenzó a decaer y el tratamiento ya no le servía para nada. Constantemente preguntaba por su papá y por el día de la liberación porque sabía que se estaban haciendo gestiones para ello.

En la liberación del litografista, además de monseñor Larios, participó el sacerdote Humberto Arango Sepúlveda, y Eitthel junior, quien días antes había sido liberado.

Tuvieron que llegar a la cabecera municipal de El Carmen de Bolívar, atravesar trochas durante una hora en automóvil y caminar otras dos, monte adentro, al encuentro con los guerrilleros.

Al parecer, además del frente 35 de las Farc, el retén en el que cayó Eitthel fue montado también por guerrilleros del Epl y del Epr. Los tres grupos, dice Eladio Barros, hermano de Eitthel, forman una especie de coordinadora pequeña y tienen alrededor de 600 hombres .

El regreso del litografista a Magangué, un pueblo pacífico, en el centro de Bolívar, produjo alegría entre sus habitantes. Pero la noticia de la muerte del muchacho la ensombreció y los corrillos frente a la catedral y la vivienda de los Barros comenzaron a formarse.

En la casa episcopal monseñor Larios no pudo aguantar el llanto después de transmitirle la noticia al recién liberado. En una de las habitaciones, Eitthel le preguntaba a un Cristo pegado en la pared: Dios mío, qué han hecho? Qué pasó? Por qué no me esperaste, hijo mío? .

Ayer, su familia guardaba silencio y preparaba las exequias del muchacho, en la iglesia de San Pío.

Nos dejaron bastante destruidos; no solo moralmente, sino económicamente. Todo ha sido muy difícil , dijo Eladio. Eitthel no es un hombre rico, apenas tenía para vivir y esta desgracia lo ha destrozado , agregó un amigo de la familia.

Se desconoce si se pagó por la liberación del litografista; pero, según Eladio, el hecho de tener a uno de sus hijos enfermo ayudó para la terminación de su cautiverio.

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