EL PAÍS SE ESTÁ DISOLVIENDO

EL PAÍS SE ESTÁ DISOLVIENDO

Un año después de dejar la Casa de Nariño, Ernesto Samper ha decidido romper su silencio. No lo había hecho antes porque, según él, quería quitarle fuerza a la polarización y permitir que el gobierno de Andrés Pastrana fijara sus líneas de acción .

29 de agosto 1999 , 12:00 a. m.

Cómo califica el Gobierno de Andrés Pastrana? Me atengo a las calificaciones de las encuestas. Ahora, si yo fuera el profesor del Presidente, le pediría que presentara un curso remedial en economía y que repitiera sociales.

Y el suyo? Muchos pensaban que me iba, volvían los gringos, la ANDI ayudaba un poquito y el país salía adelante. Yo creo que habría podido hacer más si me hubieran dejado gobernar y que hice mucho más de lo que mis adversarios piensan.

Cómo ve la iniciativa de paz del Gobierno? El logro más importante ha sido abrir un espacio de negociación con las Farc. El mayor desacierto, paradójicamente, no haber convertido esa oportunidad en un proceso. Mientras la guerrilla ha avanzado sin transar, el Gobierno ha transado sin negociar.

Pastrana ha sido excluyente en el proceso? Ha renunciado a los apoyos. De qué se quejaban los militares? De que no estaban adentro, como no están el Partido Liberal, ni los obispos, ni los sindicatos, ni los paramilitares, ni el Congreso, ni el Eln - al que dejaron por fuera porque osó hablar de paz durante mi Gobierno, ni Pierre Gassman, el más profundo conocedor de nuestra realidad violenta, que tuvo que salir del país porque le hacia sombra al Gobierno.

Si el proceso no funciona, qué camino se debe tomar? El Plan B es muy claro para mí y es hacer cumplir la ley, poner en vigor el artículo 2 de la Constitución, que dice que las autoridades están instituidas para proteger a los residentes en Colombia en su vida, honra y bienes.

Cree posible una intervención militar de Estados Unidos? Si los norteamericanos en la guerra de Kosovo no intervinieron por tierra, no veo qué podría llevarlos, en plenas elecciones, a hacerlo en Colombia. El Gobierno de Colombia debería proponer un mecanismo de consultas andinas en materia de defensa e incluir a Panamá y Brasil, para que no nos preparen nuestras estrategias en otras cocinas.

Qué piensa del presidente venezolano, Hugo Chávez? El gran dolor de cabeza de la política internacional de Colombia en los próximos cinco años será Caracas. No me preocupa Chávez mientras suba en las encuestas o con el precio del petróleo por encima de 20 dólares. Me preocupa cuando bajen el uno y el otro.

Cómo valora los puentes que ha tendido con el exterior el presidente Pastrana? No he visto en qué consiste el no aislamiento actual. En que el Presidente esté todo el tiempo fuera del país? O en que vengan funcionarios extranjeros a decirnos qué debemos hacer? Si eso es, me quedo con el aislamiento de mi Gobierno. Eso, cuando no éramos tan bienvenidos al futuro, se llamaba soberanía.

Está Colombia mejor o peor de como la dejó? El país se le salió de las manos al presidente Pastrana y si no da un timonazo pronto, con la ayuda de todos, van a pasar cosas muy graves. El país se está disolviendo. Colombia necesita un acuerdo de viabilidad. Un plan para preservar la integridad institucional los próximos tres años, que tendría como objetivos recuperar la economía, avanzar en una salida política del conflicto armado y recuperar la dinámica de inversión social que llevábamos. Si no hay consenso alrededor de esos puntos básicos, no habrá país en tres años.

Si Pastrana le pidiera su apoyo, usted se lo daría? Cualquier posición la tomaría de acuerdo con el Partido Liberal. Lo que pasa es que el Gobierno no se deja ayudar. En los momentos de dificultades llama a la oposición para repartir las pérdidas. Pero cuando hay utilidades las distribuye con los amigos.

Es Serpa el mejor candidato liberal? Horacio es el candidato que asegura la victoria liberal porque demostró que puede poner más votos que el liberalismo. Eso no significa que no pueda haber otros aspirantes, ni que yo no respalde al candidato único que surja de unas reglas convenidas por todos.

Qué tal están sus relaciones con César Gaviria? Son lo necesariamente buenas en lo personal para saber, cada uno, que representamos opciones ideológicas distintas. Eran mejores antes de que, en vísperas de las pasadas elecciones, él dejara saber, a través de un noticiero que dirigía un fugaz ex ministro de Comunicaciones suyo, que no votaría por el candidato liberal en 1998, como tampoco lo había hecho en 1994.

Parece no haber forma de unir a los liberales.

En el Partido siempre han existido dos corrientes, una progresista y otra conservadora. Las veces que hemos llegado divididos a las elecciones hemos perdido. Ahora las cosas deberían ser distintas. El Partido entró a la Internacional Socialista y eso supone una revisión de nuestro proyecto político. Yo empezaría, incluso, a hablar del Partido Socialista Liberal de Colombia. Debemos empezar a hacer socialismo. Tenemos que probarles a los neoliberales que es posible reinterpretar las viejas utopías y que no es incompatible hablar al tiempo de lucha contra la pobreza y aumento de tecnología, de modernidad y respeto por los derechos humanos, de inversión social y estabilidad macroeconómica.

Qué piensa de las medidas de ajuste fiscal? El Gobierno se equivocó en el diagnóstico inicial, lo cual lo llevó a aplicar una terapia de choque equivocada. Con el paquete tributario en la práctica cuatro reformas tributarias en una asfixió la economía y se quedó, como se está viendo, con el pecado de la recesión y sin el género de la solución fiscal.

Pero su ex ministro de Hacienda José Antonio Ocampo no ha discrepado de las medidas. A qué atribuye esa conducta? A un convencimiento, que comparto, de que no se puede hacer política con la economía, en lo cual es campeón invicto el actual Ministro de Hacienda.

Sigue pensando que la Constitución de 1991 es causa de desastres económicos? El país está pagando la costosa factura del populismo constitucional de 1991. El endiablado andamiaje institucional que estableció la Constitución, sumado a los subsidios y a las transferencias obligatorias, nos costó un 4 por ciento del PIB. El Gobierno actual se demoró un año en entender que el problema del déficit fiscal no se soluciona cancelando una docena de teléfonos celulares o suprimiendo la fiesta de Navidad de los niños de los empleados de la Casa de Nariño.

Cuál sería su receta para salir del atolladero económico? Lo primero es entender que existe una crisis de confianza. Hay desconfianza por el curso errático que lleva el manejo de la paz, por los anuncios imprudentes de invasiones militares, por unas Fuerzas Armadas fracturadas internamente a raíz de la renuncia del ministro Lloreda. Y hay desconfianza en la propia capacidad de gestión del equipo económico. Mientras no se supere esa desconfianza, la economía no volverá a su cauce normal.

Durante su Gobierno se produjeron casos escandalosos de corrupción...

Lo primero que hay que hacer para combatir la corrupción es no convertir estos episodios en escándalos. Por eso se establecieron en mi Gobierno mecanismos para garantizar la denuncia de estos casos y para corregirlos. Usted cree que la corrupción empezó el 7 de agosto de 1994? Tal vez antes existía la misma corrupción pero no se sabía. Ahora, lo único más grave que la corrupción es su utilización política. Fue lo que hicieron algunas unidades investigativas, columnistas y caricaturistas que actuaron de catones hasta el 7 de agosto de 1998 y luego se declararon en vacaciones éticas.

Qué opina de recientes escándalos como los de Chambacú, Dragacol y el Banco del Estado? Me acuerdo de un proverbio ruso de que los cazadores de ayer son las presas de mañana. Y doy gracias a Dios de que en los casos de corrupción sucedidos durante mi Gobierno nunca aparecieron involucrados amigos personales del Presidente.

Se reconoce usted como culpable de la crisis? No eludo ninguna responsabilidad. Lo que me parece inútil es seguirnos echando el agua sucia mientras los problemas se agravan.

Uno de sus anhelos es que los Gobiernos hagan inversión social. Cómo hacerla sin dinero? El Gobierno de Pastrana frenó la dinámica social del anterior, que, si no había reducido la pobreza, sí había detenido el empobrecimiento. Está, por ejemplo, desmontando el Seguro Social por la puerta de atrás. La reforma laboral, excepto en el tema de pensiones, es un gran generador de lo que hoy en Estados Unidos se llama empleos basura . No puede ser que cuando llegan las vacas flacas, la plata solo aparece para ayudar a unos ricos a socializar sus pérdidas.

Se rumora que ha contratado abogados para pedir la restitución de su visa estadounidense.

Rigurosamente falso. Si vuelvo, volveré con una visa expedida por las mismas razones políticas por las que me fue retirada. A medida que vayan brillando los hechos de mi Gobierno en la lucha contra la droga, el Gobierno de E.U., este o el entrante, se dará cuenta de que procedió injustamente conmigo. A menos que prefieran a un Presidente inepto en la lucha contra el narcotráfico, pero obsecuente en otro tipo de alianzas.

Persiste en creer que lo indicado fue aferrarse al poder? Lo que usted llama aferrarse al poder yo lo llamo cumplir con los deberes que impone el haber sido elegido presidente. Además, el país no me habría perdonado que le hubiera anticipado en dos años la era Pastrana. Los que eligieron al actual presidente fueron los mismos que quisieron sacarme. Dígame una excepción y lo invito a un jerez con jamón serrano.

Se ha propuesto la reelección presidencial. Está de acuerdo? Soy enemigo de ella. Respecto a la reelección inmediata, supongo que los amigos del presidente Pastrana la buscan para que él pueda seguir hablando mal, en un segundo período, del anterior gobierno.

Puede avanzar algo de sus memorias? Solamente el título: Memorias impublicables . Tiene tres grandes secciones: el Gobierno, la crisis y la persona.

Cuándo ha previsto regresar a Bogotá? Qué haría al retornar? Volveré cuando sienta que mi regreso no constituye una amenaza para nadie y que habrá alguien esperándome en el aeropuerto. No me convertiré en la piedra del zapato del Gobierno ni haré el cabildeo contra el país en el exterior que me hicieron a mí. Pero tampoco me pienso quedar callado. Volveré a leer, enseñar, investigar y, eventualmente, escribir una columna. Claro, si me la ofrecen.

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.