SALPICA LA SANGRE

Salpica la sangre, cae en gotitas y en baldados. Nuestros ojos se untan del líquido rojo ( es esto algún noticiero colombiano?, casi, casi). Cada escena lleva algo de ultra violencia, algún golpe o una muerte. Así es el filme Doberman que continúa en la cartelera recibiendo golpes y comentarios audaces por parte de los críticos. Esa es su apuesta, una sucia, descarnada, llena de balas (ay, que horror), diseñada así para podrir las entrañas de los que se escandalizan con estos hechos. Y claro la cinta está en las pantallas para los que la quieran ver, conociendo su brutalidad cualquier adjetivo se queda corto. Los demás que no se quejen, están advertidos.

06 de agosto 1999 , 12:00 a. m.

Esta es una película francesa que a pesar de su nombre no involucra salvajes riñas de perros, cuenta una historia de policías y ladrones donde ambos bandos son igual de crueles. Por tanto no hay buenos, ni malos, solo lo que hay.

La trama se desarrolla en torno a Doberman, el jefe de una banda de maleantes que tiene preparado un gran golpe bancario (ya a estas alturas, cinco minutos de filme, hay algunos caídos en acción). De hecho les va bastante bien con el asalto, pero, contrario a lo que imaginan dejaron demasiadas pistas a los policías. Uno de ellos, Christini un tipo malísimo, promete acabar con la banda de asesinos. Y en esta búsqueda frenética van cayendo decenas de víctimas al mejor estilo de video games como Doom, Quick o Unreal, La violencia que el director Jan Kounen pone en escena hace lucir como un caramelito a la famosa cortada de oreja en Reservoir dogs. Las matanzas que hay en Asesinos por naturaleza o la enterrada del sacacorchos en la rodilla de Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto, son un durazno almibarado. Incluso los primeros 30 minutos de Rescatando al Soldado Ryan resultan suaves. En Doberman la sangre es un líquido vital que se usa como óleo, así como tiempo atrás algunos artistas caleños usaron líquidos corporales para sus obras (semen por ejemplo). Es una pintura violenta, pero ficción al fin y al cabo.

Los jugueteos acelerados con la cámara, la utilización de la pantalla divida en varias partes para ver acciones paralelas sumadas a esta historia sangrienta de policías y ladrones,, hacen de Doberman un plato interesante, digerible para algunos, un vómito para otros.

Lo único en lo que todos se ponen de acuerdo es en que ojalá los pelados no lo vean por ahora (crezcan primero chinos), ya tienen suficiente con la película diaria que se llama Colombia.

Desafortunadamente solo los valientes y emocionalmente cauterizados verán todo este largo camino. La violencia causa nauseas cuando se usa solo para darse gusto . Inside Out Film

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