EL AJUSTE, SEGÚN FIDEL

EL AJUSTE, SEGÚN FIDEL

Fidel describe la situación en la que quedó la isla cuando se desarticuló el campo socialista. En 1989, Cuba, un país de 10 millones de habitantes, importaba 8.000 millones de dólares, mientras que a la sazón Colombia, un país de 34 millones de personas, importaba la mitad: 4.500 millones. Tres años después, las importaciones cubanas habían caído a 2.000 millones.

30 de agosto 1999 , 12:00 a. m.

En su análisis de la situación, Castro describe un círculo vicioso: sin importaciones, se podía producir menos, y, por lo tanto, se requería importar más para satisfacer las necesidades de la población; tenían de acero cero. El bloqueo le impedía el acceso a endeudamiento externo. Entonces, fue necesario priorizar, y se escogió el combustible (ahora adquirido a precios de mercado, y no subsidiado como sucedía con anterioridad), medicamentos y leche para los niños.

Como resultado, la productividad Agrícola se desplomó. La economía sufrió un aumento en el desempleo, en el déficit presupuestal, la emisión de dinero, y, finalmente, la devaluación de la moneda.

Esto llevó al gobierno a declarar lo que denominó el Período Especial, que consistió en aceptar las restricciones severas que imponía el ajuste a la nueva situación internacional, así como buscar nuevas salidas para la economía nacional. El lo expresa de manera elocuente: No nos gustaba mucho el turismo, pero no podían enclaustrarse. La inversión extranjera no nos gustaba mucho, pero necesitaban capital. Ahora bien, con las empresas extranjeras llegaron tecnologías nuevas, mercados nuevos, y el aprendizaje de la experiencia para producir y administrar. Decidió desarrollar la propiedad comunitaria (cooperativas) y entregar tierras para tabaco y café, que son intensivos en trabajo (la caña se recoge con combinadas). Su objetivo era la defensa del socialismo ...] buscando la eficiencia, buscando la producción. ...] Se idearon fórmulas de estímulos para buscar el máximo comprometimiento, el máximo esfuerzo del hombre en la producción.

Surgieron los mercados de productos industriales y agrícolas, donde participaban unidades estatales, cooperativas y firmas privadas. Al ser, al parecer, receptores de ingresos en divisas y por cuenta propia (por el alquiler de diversos servicios), fue necesario establecer impuestos en un país que no tenía noción de lo que era el impuesto. Para buscar moneda dura se aceptaron las remesas del exterior y se despenalizó la tenencia de divisas. Calculen cuánto tiene que habernos dolido ese tipo de remedio, afirma. Si el Producto Interno Bruto había bajado un 34 por ciento, podemos decir que ya en el año 1994 se paró la caída de la producción y se alcanzó un 0,7 por ciento de crecimiento: ese es un término nuevo...llamado macroeconómico. El crecimiento real del PIB entre 1995 y 1997 fue sucesivamente: 2,5 por ciento, 7.8 por ciento, y entre 2-3 por ciento para el último año.

Se logró aumentar la producción de petróleo (se triplicó), gas, níquel, energía, tabaco, pesca, farmacéuticos y biotecnología. Pero, por sobre todo, turismo: de 267 millones de dólares en 1992, se pasó a 1.380 millones de dólares en 1996, y Fidel calculaba que, en dos ó tres años se podía llegar a los 2.000 millones de dólares. Sin embargo, la producción de caña declinó de siete millones de toneladas, en 1992, a 3,3 al final del cuatrienio, de la cual dependía el empleo de un millón de personas.

La premisa de la nueva actitud gubernamental es que esas empresas tienen que producir con calidad por encima de todo y no sobre la base de protecciones arancelarias, con lo cual la calidad sufre. Se las ha puesto a competir para que no sólo puedan abastecer necesidades que hoy se satisfacen con importaciones, sino para que puedan exportar.

La consigna en política monetaria y fiscal era clara: el déficit presupuestario pasó del 3,0 por ciento del PIB al 2,5 por ciento. Se redujeron los subsidios laborales, se recogió el exceso de circulante y hay que tener un cuidado especial con todo lo que implique aumento de gasto, y saber resistir ...]. Tendría graves consecuencias que retrocediéramos en cuanto al exceso de dinero en la calle y volviera a aumentarse el circulante.

En este proceso, no todos corrieron con la misma suerte. Estamos conscientes de que algunos se benefician más que otros, y algunos tienen imaginación mal empleada para obtener ventajas. Si bien el salario es modesto, sigue habiendo beneficios en vivienda, servicios médicos, educación, cultura y deporte.

Fidel defiende este tipo de ajuste, que desde cualquier punto de vista responde a la más rancia ortodoxia fiscal y monetaria.

Se debe recordar que el sistema socialista, que con tanto ahínco se defiende, mantiene una estructura perversa de incentivos, un sistema ficticio de restricciones sobre sectores económicos, y un régimen irrisorio de remuneración al trabajo. Para ilustrarlo, basta decir que el salario medio mensual pasó de 182 a 208 pesos, lo cual, sumado a la apreciación de la moneda (de 150 a 22 pesos por dólar), lo llevó de uno a diez dólares. Con todo y este aumento, su nivel es patéticamente bajo. No es sorprendente que la gente no pueda consumir y que el recurso retórico sea condenar ideológicamente cualquier gusto que un ciudadano común y corriente se quiera dar.

Ahora bien: aparte de los problemas inherentes del socialismo, lo sorprendente es el reconocimiento de las realidades básicas a las que se enfrenta un país inmerso en el sistema mundial de mercado. Es clara su aceptación de incentivos para promover la laboriosidad y la capacidad de empresa, así como el convencimiento de que hay que ayudar a los más necesitados con medidas de auxilio.

Las recetas de ajuste a la nueva situación estuvieron guiadas por la necesidad de controlar el gasto público y la emisión monetaria, y de promover los sectores que atraen inversión extranjera, que generan empleo y divisas.

Fidel reconoció muy pronto que no había otro camino, dado que ya no contaba con el subsidio soviético, que le había permitido al cubano promedio consumir seis veces más de importaciones que el colombiano promedio.

En economía hay que aceptar unas verdades simples que, por desgracia, las naciones deben aprender en el peor momento. No obstante, posponer su reconocimiento lo único que hace es agravar el sufrimiento de mucha gente. En particular de las personas más necesitadas.

Si bien Cuba mantiene aún una estructura económica arcaica que en su momento debe desaparecer, en 1992 Fidel se movió a hacer que su economía fuera más eficiente y competitiva, a controlar el déficit presupuestal, a atraer inversión extranjera y a especializarse en lo que mejor saben hacer. Y lo hizo sin dejar de atender a los más necesitados. Esas medidas son los ingredientes de lo que se estigmatiza peyorativamente como un ajuste ortodoxo.

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