E-COMMERCE... EN COLOMBIA

E-COMMERCE... EN COLOMBIA

Si se va a hacer un plebiscito a un costo de 60.000 millones de pesos, se debería aprovechar para incluir en él más preguntas además de la del canje de los soldados por delincuentes. Por qué no preguntarle al pueblo hasta cuándo se puede tener el despeje? Valdría la pena hacer un consenso nacional sobre algunas preguntas de fondo para hacer en ese proceso, que por lo absurdo, de pronto se hace. * * * * *

30 de agosto 1999 , 12:00 a. m.

El comercio electrónico es una realidad en muchos países del mundo. Lo será también en Colombia si le alejamos el fantasma a los pesimistas.

Implementar un negocio de venta de artículos por Internet no solo consiste en una página web bien diseñada. Muchas veces los problemas no empiezan con la salida al aire del sitio web de ventas, sino cuando los clientes llegan.

La seguridad de la información del cliente, que seguramente se deberá registrar antes de poder colocar su pedido, es fundamental. En la página web debe estar claramente estipulado cuáles son las políticas respecto al derecho de privacidad de sus clientes y su información. Se debe insinuar que esta información sea leída antes de comprar.

Cuando ya se han escogido los productos que se quieren adquirir, se entra en la logística del pago. Por Internet solo se podrá hacer por tarjeta de crédito y alternativamente dar un teléfono para las personas que la quieran suministrar por este medio.

Muchos sitios, por seguridad, solo despachan mercancía a la dirección de la tarjeta de crédito. Otros exigen esta dirección para cruzarla contra la base de datos de la entidad que aprueba el cargo a la tarjeta, pero permiten especificar otra para el despacho.

Una vez aprobado el cargo a la tarjeta de crédito, se inicia, en mi opinión, lo más difícil para los países suramericanos, que es el despacho y entrega. En Estados Unidos, al comprador se le envía un e-mail confirmando la compra con un número para cualquier reclamo, y otro cuando se despacha. En el correo electrónico en el que se confirma el despacho se suministra el número de rastreo con el que se puede entrar al sitio de Internet del transportador (Federal Express, UPS), para averiguar dónde está el envío.

Esta última parte es en la que se debe trabajar más en Colombia para que la nueva modalidad de compra arranque en forma. Esto si los bancos le pierden el susto y ayudan a empujar la carreta de la modernización en las transacciones comerciales.

No sé si Servientrega o Avianca puedan implementar la facilidad de suministrar un número de rastreo para que el cliente vaya adquiriendo la confianza de que puede seguirle la pista a lo que compró, eliminando así la sensación de que se va a perder en el limbo del correo colombiano. Y si no lo pueden hacer, pues que entren Fedex y UPS a hacerlo. Y adelante con la implementación de comercio por Internet! guisan

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