PUNTOS DE REFLEXIÓN

PUNTOS DE REFLEXIÓN

Para aprovechar el espacio y no dejar que pierdan vigencia temas importantes, condensamos algunos de ellos.

05 de marzo 1999 , 12:00 a. m.

El primero tiene que ver con la menor demanda de cupos en la educación superior regional, que aparentemente ha puesto en dificultades financieras a algunas universidades. Si bien la recesión económica y la consecuente falta de recursos en los aspirantes es factor determinante en tal situación, habría que considerar también la falta de confianza en la calidad de los programas.

En un mundo tan competido y exigente como el de hoy, la región se verá más relegada si no dispone de programas curriculares de alto nivel para capacitar su recurso humano. Seguramente habrá excepciones, pero ya es frecuente escuchar voces que cuestionan la calidad de la formación profesional.

Claro, la educación cuesta, pero hay que invertir en calidad, de lo contrario los costos de colgar el cartón en la sala serán muy altos para sus titulares y para la región, pues el impacto será negativo en su desarrollo, incluso en la calidad de su futura dirigencia.

Pasemos al segundo tema. La ausencia de sentido de pertenencia de región es presentado a menudo por sesudos especialistas en historia, sociología, desarrollo regional y otros expertos como uno de los obstáculos para avanzar en la búsqueda del progreso. Con este discurso tan recurrente se lamentan y se rasgan las vestiduras por un regionalismo a ultranza.

No es que sugiramos que no sea importante el sentimiento regionalista, por supuesto que es fundamental. Sucede que ya es tiempo de enfocar el asunto desde la lente de otras concepciones y a la luz de los cambios culturales, económicos y políticos en una sociedad que no está sola en el universo.

Hay que desatar la región y su gente del nudo de teorías sobre sentido de pertenencia que probablemente han perdido vigencia o que no están bien enfocadas. Es posible que se descubran otra visión, sentimientos y actitudes de los habitantes sobre su región.

Al nuevo rector de Unillanos siempre se le aparece la virgen de la burocracia. En la última década ha estado permanentemente ocupando cargos públicos en el nivel departamental y nacional, por sus méritos, obviamente. Hoy llega a un trabajo que le gusta por vocación. Su equipo de colaboradores debe estar a la altura de su propósito de modernizar la universidad, porque ahora el contrato supremo es con la educación superior.

Confiamos en su gestión y esperamos que sea exitosa, pues como está la situación tan difícil, hasta la virgen podría desaparecérsele.

*Investigador

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