AL AÑO

Que un año después moleste tanto, prueba lo conveniente de la pacificación. Mucha opinión que la ataca es la que ha ignorado violencia e injusticia, que ha creído que la deformidad social se tergiversa o aniquila, incluso con tropa extranjera; que imagina que se podrán prolongar sinvergencería de unos y abandono de muchos, aunque se diga cristiana y civilizada; que no se indigna con corrupción y privilegios sublevantes; que se exculpa llamando narcotraficante a la guerrilla pero defiende una democracia infectada; que toleró un gobierno viciado y al sector de su partido que lo absolvió y le agradaría el fracaso del gobierno godo . Es algo ya que la pacificación contraríe la simulación nacional.

07 de agosto 1999 , 12:00 a. m.

Al año, hay mucha desilusión con el Presidente. Nadie serio podía ilusionarse con Andrés Pastrana. Nadie que conozca la simulación podía ignorar su condición de delfín y a qué le debe su presidencia. El país olvidó ya que fue elegido porque era lo único contra la prolongación del gobierno ilegítimo en la persona que lo personificó, quien pretende que no tiene nada que ver con la desgracia porque es culpa de este gobierno. Que lo diga es simulación, pero que le crean haría pensar que merecemos lo que le pasa. El peor daño del gobierno anterior fue forzar la sucesión en este presidente. Asombra que se rechace ya que precisamente ese presidente que nos cayó encima haga frente a la violencia lo que debía hacerse hace tiempo, que no hicieron varios de sus predecesores, menos que ninguno el anterior, cuya simulación hizo perder cuatro años.

La pacificación se intenta con desacierto y simulación, como casi todo lo de este gobierno y de todos los precedentes. Pero el esfuerzo es algo distinto a la matonería y el abuso. Ante todo porque está destapando realidades como la guerrilla, la base social del narcotráfico y tanta que era simulada. Es algo para un año, cuando se ha vivido tantos de vagabundería. Eso provoca que la reacción, como antes, haga creer que la desgracia por su sucesivo malgobierno y corrupción es culpa de la guerra y no la guerra culpa suya. De pronto, el desastre revigorice a sus causantes y de nuevo el país se engañe sobre su desgracia, fortalezca el belicismo y desperdicie tanta tragedia. Ha sucedido. Quizá la oposición haga olvidar que fue repudiada y en tres años sea el cambio. Es posible en un país que al año ha olvidado y pretende que un año alivie la simulación de medio siglo.

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.