ASÍ CAYÓ LA BANDA

ASÍ CAYÓ LA BANDA

El viernes a las 9:30 de la mañana el ministro de Hacienda, Juan Camilo Restrepo, recibió una llamada de Bogotá. El dólar le dijeron arrancó duró. Se están haciendo operaciones por encima de la banda cambiaria y hoy el Banco va a tener que vender una buena cantidad de sus reservas .

27 de septiembre 1999 , 12:00 a. m.

Entonces, Juan Camilo contactó a Miguel Urrutia, gerente del Banco de la República, que también estaba en Washington. Miguel le dijo, estoy muy preocupado y vamos a tener que hacer algo extraordinario .

Urrutia se comunicó con sus asesores en Bogotá. Las noticias eran francamente preocupantes y no había otra alternativa que realizar una reunión de emergencia.

Ministro y gerente del Emisor coincidieron en que no había caso seguir defendiendo la banda, pero que esa decisión debía adoptarse antes del lunes.

Sin embargo, existía un inconveniente: dos de los miembros de la junta directiva del Banco Luis Bernardo Flórez y Antonio Hernández se encontraban en Bogotá. Lo primero que se les ocurrió fue contactarlos para que viajaran de inmediato a Washington.

Allí se reunirían y tomarían la decisión. Sin embargo, durante el trance de las consultas surgió una inquietud: se puede tomar una medida de esa naturaleza fuera del país? A Juan Camilo le quedó sonando el interrogante y se comunicaron con la Secretaria Jurídica de la Presidencia.

En principio se consideró que era viable y que si se hacía en la embajada no habría ningún problema, pues las sedes diplomáticas se consideran como territorio propio.

El problema estaba arreglado. Solo bastaba colocarles a Flórez y a Hernández los tiquetes y tramitarles los viáticos eso sí, a dólares más caros para que viajaran a la capital estadounidense.

El sábado por la noche se le haría saber al país la decisión a través de un comunicado de prensa. Pero surgió otra inquietud: qué dice la ley del Banco en torno al sitio donde deben tomarse las decisiones? Gerardo Hernández, secretario jurídico del Emisor, que tiene la fama de ser muy acucioso, revisó con pelos y señales la ley 31 de 1994.

La junta se reunirá en territorio colombiano, señala. Y acaso no lo es la sede de la embajada en Washington? Sí, pero de interpretaciones viven los jueces y una determinación de tanta envergadura como la política cambiaria del país no podía quedar expuesta a un fallo futuro de la Corte.

Ya el mercado había cerrado y se conocía una cifra dramática: el Banco de la República había vendido sólo el viernes 182 millones de dólares de sus reservas, pese a lo cual se registraron operaciones por encima del techo de la banda.

Roberto Junguito, miembro de la junta, que está de salida para dedicarse de lleno a las negociaciones con el FMI, recomendó el regreso de inmediato.

Hubo revuelo. Desde la sede del FMI, donde Colombia comparte oficina con Brasil y Perú, se empezaron a contactar aerolíneas. Los itinerarios no cuadraban. Entonces alguien sugirió la contratación de un vuelo chárter.

No había problema. Este tipo de servicios son comunes en Estados Unidos y tratándose de un vuelo oficial, los permisos se consiguen más rápidamente.

El viaje quedó previsto para las nueve de la mañana. Así fue. En el aeropuerto Washington Dulles, abordaron un avión ejecutivo Juan Camilo, Urrutia, Salomón Kalmanovitz, Roberto Junguito, Leonardo Villar y dos asesores del Gobierno.

Durante el trayecto no hubo temas especiales. En la noche se había trabajado con el FMI y luego los miembros de la junta se habían reunido para ultimar detalles de la medida.

En Forth Lauderdale, Florida, la aeronave hizo una pequeña escala para abastecerse de combustible y se dio una instrucción a Colombia: convoquen una conferencia de prensa para las nueve de la noche.

Hacia las cuatro de la tarde, la pequeña aeronave aterrizó en Bogotá. En el Central Charter, cerca del Puente Aéreo, todo estaba dispuesto, de tal forma que en 15 minutos los cinco miembros de la Junta estuvieron en el centro de Bogotá, donde queda el edificio del Emisor.

La junta no empezó de inmediato. Hubo tiempo para el saludo, el tinto y las llamadas a casa. Luego se reunieron, hablaron con los dos miembros que habían quedado en Bogotá, se revisaron documentos y antes de la nueve todo estaba listo: la banda había muerto por unanimidad.

Todos a casa, a dormir, porque a las 9:00 de la mañana del domingo el chárter emprendía vuelo otra vez a Washington. Hoy hay una reunión muy importante entre el equipo económico del Gobierno, el presidente del Banco Mundial, Jame Wolfenshon; el staff del FMI y el secretario del Tesoro, Lawrence Summers.

Y el dólar, desde hoy, libre en Colombia, sin techo, sin piso; como muchos analistas lo querían ver.

Y sin ellos? -La presencia de Luis Bernardo Flórez y de Antonio Hernández Gamarra era vital. Ellos eran los únicos miembros del Emisor que no habían viajado a Washington.

- Una medida de tanta trascendencia no se puede adoptar sino hay unanimidad , le dijo Juan Camilo Restrepo a Miguel Urrutia.

-Todos los detalles se cuidaron. En la embajada colombiana en Estados Unidos se abordó el tema del síndrome. Cuál? El de la Corte Constitucional.

-Tanto Urrutia como Restrepo afirmaron: no podemos correr el riesgo de que esta medida se nos caiga .

-Por eso el cruce de llamadas con la Secretaría Jurídica de la Presidencia de la República y del Emisor, fue permanente.

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