ALTO MANDO RELEVA A 3 CORONELES

ALTO MANDO RELEVA A 3 CORONELES

Un coronel fue retirado de las filas del Ejército y otros tres entre ellos un comandante de brigada quedaron relevados de funciones operativas, a raíz de la muerte a 36 militares a manos de las Farc.

30 de junio 1999 , 12:00 a.m.

La decisión fue tomada directamente por el comandante del Ejército, general Jorge Enrique Mora, luego de conocer un informe rendido por la Inspección General de esa fuerza.

Según una evaluación preliminar, conocida por EL TIEMPO, el revés ocurrido hace ocho días en las márgenes del río San Jorge, en el sur de Córdoba, se originó en errores individuales de planeación.

Para la Inspección está claro que no fueron valoradas informaciones, suministradas por la gobernación de Córdoba y la alcaldía de Montelíbano, sobre la presencia de numerosos guerrilleros en el área.

El helicóptero que transportó las tropas a la zona no tuvo apoyo de una nave artillada y fueron desconocidas prácticamente todas las normas de operaciones militares en ríos.

No fue establecida una cabeza de playa desde la cual se tuviera un control de las unidades que, por el contrario, fueron desembarcadas a cinco kilómetros de la ribera del río, entre dos cerros, donde se convirtieron en blanco fácil de los guerrilleros.

Por esta razón, el comandante del Ejército aceptó la baja del teniente coronel Hudson López Hernández, comandante del Batallón de Infantería Número 10 Rifles. Este oficial era el responsable directo de las operaciones.

Por la misma razón fue relevado de su cargo el coronel Carlos Ignacio Pinzón Uribe, comandante encargado de la XI Brigada, con sede en Montería. Pinzón irá a un cargo administrativo y es improbable que vuelva a ejercer funciones operacionales.

También fueron trasladados a cargos administrativos el coronel Luis Fernando Madrid Barón, oficial de operaciones de la misma brigada, y el mayor William Gallego Arroyave, oficial de operaciones del Batallón Rifles.

Según el informe, el coronel López y el mayor Gallego no pidieron oportunamente el apoyo de fuego aerotáctico, pues hubiese bastado con el respaldo de un helicóptero artillado para contener la ofensiva enemiga.

El ingreso al área controlada por el enemigo se hizo en contravía de elementales medidas de seguridad, señala el documento. En este sentido fueron desconocidas 17 órdenes del Comando General sobre mecanismos de operaciones en estos casos.

En la valoración global del problema, la Inspección del Ejército reconoce que la operación marchó bien hasta el momento del desembarco, pero que de ahí en adelante se falló en su ejecución.

También observa que los oficiales a cargo actuaron bajo la presión que han significado recientes medidas judiciales tomadas incluso contra generales acusados de omisión.

Aunque no lo señala con nombre propio, el informe se refiere en este punto a la detención del general Jaime Humberto Uscátegui, detenido por la Fiscalía por su presunta omisión en el caso de la masacre de Mapiripán.

Adicionalmente, el informe reprocha el hecho de que ni el comandante de la brigada ni el comandante del batallón hubieran informado oportunamente al comandante de la Primera División, mayor general Víctor Julio Alvarez.

Alvarez se enteró tardíamente de lo ocurrido y cuando quiso parar la operación, esta ya había desembocado en el revés ampliamente conocido.

Después de esta indagación preliminar se aguardarán los resultados de las investigaciones disciplinaria, administrativa y penal.

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