ASÍ MATARON A BENJAMÍN KHOUDARI

ASÍ MATARON A BENJAMÍN KHOUDARI

El encuentro casual entre Alvaro Guerrero, trabajador de una carnicería, y Moisés Cifuentes, un prófugo de la cárcel de La Palma, Cundinamarca, y conocido también como Raúl Matallana, marcó el comienzo de una pesadilla que terminaría con la muerte del industrial Bejamín Khoudari Ruben.

08 de agosto 1999 , 12:00 a. m.

Guerrero, de 26 años y con escaso tercero de primaria, había regresado en diciembre de 1997 de las minas de Coscuez, Boyacá, tras la muerte de su patrón, y pasaba por un mal momento luego de haber fracasado con un negocio de carnes en Ciudad Jardín, en Bogotá.

Corría el mes de agosto del año pasado y Guerrero caminaba despreocupado por inmediaciones del asadero Hato Grande, situado en la calle 68 con avenida Boyacá cuando sintió que alguien lo llamó del interior del restaurante. Era Cifuentes que lo invitaba a departir con él.

Guerrero le contó que no estaba bien económicamente y Cifuentes le dijo que no fuera bobo, que él tenía la solución para que no siguiera siendo pobre. Guerrero le dio el número telefónico.

Días antes del encuentro, Guerrero había sostenido una conversación informal con Edilson Pérez Toro, un amigo de La Peña, Cundinamarca. Pérez le contó que trabajaba en la fábrica del señor Khoudari y le dijo que tenía dinero, que hasta era tentador secuestrarlo para sacarle plata a la familia.

Posteriormente, Pérez volvió a la casa de Guerrero en el barrio Quirigua y le entregó datos que luego le aportaría a Cifuentes para el secuestro. Pérez le contó cómo se llegaba a la fábrica de Khoudari, que el industrial siempre llegaba en una camioneta azul y parqueaba en una bodega de la fábrica y que era un muchacho alto, mono y siempre usaba saco.

Con estos datos, Cifuentes planeó el secuestro de Khoudari. Hizo contactos con un primo suyo que trabajaba en la Decimotercera Brigada de Bogotá y un sargento de apellido Lozano, y con ellos acordó lo que en términos de la delincuencia se denomina el levante, o sea un grupo que secuestra por encargo a una persona y la entrega a otro grupo.

El industrial fue plagiado el 30 de octubre cerca a la fábrica de su propiedad, al parecer, con la participación, según testimonios valorados por la justicia, de varios militares uniformados.

Cifuentes comisionó a Fabio Ramiro Casallas, Nelson Norato y a Davilco Guerrero para recibir el encargo en el alto La Tribuna. Estos recibieron al secuestrado de manos de 8 militares que vestían de camuflado y que viajaban en un campero Trooper negro y una camioneta Toyota cuatro puertas roja. Entre los militares iba el sargento Lozano, otro que le decían Darwin y otro de nombre Vladimir.

El industrial fue trasladado a las 5:00 de la tarde a una finca de Pacho administrada por el señor Beto Acosta.

El 4 de noviembre, Cifuentes llamó a Guerrero y le dijo que lo acompañara a Pacho, que iba a hacer un negocio y que llevara dos mudas de ropa, y que si le iba bien le colaboraba con dinero. Los dos fueron a Pacho en bus y allí lo esperaba un muchacho al que le decían Tortugo , fueron a la finca, que quedaba a 15 minutos en la vía a San Cayetano.

Cifuentes presionó a Guerrero para que se quedara cuidando al secuestrado junto con Oscar Quiroga y Nelson Casallas, al que le decían Gemelo y hermano de Fabio Ramiro Casallas.

A mediados de diciembre, Cifuentes y Nelson Norato sacaron a Khoudari para que hiciera una llamada a su familia y les pidieron 110 millones de pesos por el rescate. Luego lo regresaron a la finca.

El 30 de diciembre, día en que la familia entregó el dinero del rescate, los secuestradores ordenaron la muerte del industrial. La orden, según Fabio Ramiro Casallas, fue impartida desde la Decimotercera Brigada porque los militares no querían que Khoudari los reconociera. Fabio viajó a Pacho y comunicó la decisión.

A las 9:30 de la noche del primero de enero de este año, Palomo le dijo a Guerrero, a Oscar Quiroga y a Nelson Casallas que alisten al secuestrado. Lo llevaron por la vía a San Cayetano en el Toyota blanca. En un lugar del camino se encontraron con Tortugo e hicieron transbordo a una camioneta negra.

En ese vehículo llegaron a un ramal de la carretera y cogieron a mano izquierda unos 15 minutos. Tortugo dijo: Aquí es . Guerrero y Palomo recibieron palas y se les ordenó hacer un hueco.

Cuando terminan su labor, Tortugo les dijo que borraran el rastro del carro con sarbe seco, una especie de helecho montuno. Tortugo , Oscar Quiroga y Nelson Casallas caminaron hacia el hueco con el industrial.

Diez minutos después de estar recogiendo sarbe, cerca a la carretera, Guerrero escuchó tres disparos. Así lo mataron .

*La historia está contada con base en el expediente.

** Quién era el industrial asesinado? Benjamín Khoudari tenía 31 años cuando murió en cautiverio. Estaba casado y era padre de dos hijas: una de cuatro años y otra de dos. Estudió en el Colegio Nueva Granada. Trabajaba en la industria de la lencería.

Quienes lo conocieron lo describen como una persona callada, seria, trabajadora y que no le gustaba tener problemas con nadie. Sus deportes favoritos: el tenis y el fútbol. Su equipo predilecto: Millonarios.

Su plagio se produjo el 30 de octubre de 1998. Esa mañana salió a su trabajo. Minutos más tarde, llamó por celular a uno de sus parientes para decirle que estaba secuestrado. Sus captores exigían por su liberación 10 millones de dólares, de los cuales sus familiares pagaron 150 millones de pesos. Sin embargo, su cuerpo sin vida fue encontrado el 18 de abril anterior con tres disparos de arma de fuego. Estaba en una fosa situada en una finca del extinto Gonzalo Rodríguez Gacha ( El Mexicano ) en Pacho (Cundinamarca).

En junio pasado, luego de dos meses de investigaciones, la justicia penal militar detuvo a tres miembros de la Decimotercera Brigada del Ejército, entre ellos su jefe de inteligencia, el coronel Jorge Plazas Acevedo, conocido como Don Diego . Estas personas incluidas un teniente y un sargento están sindicadas de cometer el plagio y el crimen.

En la investigación, la justicia castrense indaga la fuga del sargento del Ejército Juan José Mosquera, quien también estaba detenido por este asesinato. Permanecía en las instalaciones del Grupo Mecanizado Rincón Quiñónez, adscrito a la Decimotercera Brigada de Bogotá. Esta semana el fiscal general de la Nación, Alfonso Gómez Méndez, pidió al alto mando militar explicaciones por esta clase de fugas.

FOTO: BENJAMIN KHOUDARI, en su época de bachiller en 1985

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