EN SUBA, LA SALUD FUE PRIMERO

EN SUBA, LA SALUD FUE PRIMERO

Detrás del aviso Unidad de Atención Familiar Gaitana-Corpas, hay mucho más que un anuncio. Allí vive todo un proceso comunitario que nació hace 10 años.

31 de agosto 1999 , 12:00 a. m.

Hacia 1987, las bombas de la violencia y los mosquitos de la contaminación hicieron reaccionar a la comunidad de Suba. Los heridos tenían que ser llevados lejos de allí, porque no había un lugar cercano dónde atenderlos.

Además, se desencadenaban muchas enfermedades por los mosquitos que nacían del precario alcantarillado y acueducto de la localidad.

Muchos vecinos del sector eran concientes de que se trataba de enfermedades que muchas veces eran fáciles de tratar, pero no contaban con el espacio físico ni las personas para hacerlo.

De forma providencial, como ellos dicen, encontraron en la universidad Juan N. Corpas el apoyo para solucionar su problema. Algunos estudiantes comenzaron a hacer brigadas de salud, bajo el mando de Juan Carlos González, un medico que no ha desamparado a la gente de estos barrios.

Ellos (la Juan N. Corpas) siempre han estado con nosotros, son nuestros ángeles de la guarda , dice sonriente, Marina de Quintero, una incansable trabajadora comunitaria. La risa, que le marca varias arrugas en la cara, no se le despega ni para recordar cómo empezaron.

En su salón A las brigadas de salud había que buscarles un espacio. Además, las Secretaría Distrital de Salud, también comenzó en la zona su programa Vigías de la salud .

Los vecinos se metieron, poco a poco, al salón comunal de La Gaitana y lo adaptaron como centro asistencial. Allí las mesas se convirtieron en camillas y las cortinas, llevadas por los propios habitantes, fueron las divisiones de los consultorios . El proceso fue igual en El Rubí, otro barrio de la localidad, donde la junta de acción comunal dio su sede para hacer allí el centro de salud que aún funciona.

Magdalena, la hija de Marina, dice que las familias se unían para mantener limpios aquellos salones. Entre todos hacíamos el aseo y siempre estábamos dispuestos a colaborar , agrega Magdalena.

Con las brigadas se capacitaron muchas mujeres cabeza de hogar y fundadoras de estos barrios. Dentro de ese grupo se encuentra Ana Cecilia Bustos, que descubrió a través de las brigadas para qué estaba hecha. Sola, sacó adelante 7 hijos y hoy está cursando cuarto semestre de gerontología, luego de haber estudiado química y farmacología. Aprendí a controlar diarreas y gripas, para ahorrarme lo de los médicos , dice.

Buscando casa Uno de los momentos más difíciles para esta comunidad fue cuando la junta le pidió la sede. La gente pensó en arrendar alguna, pero logró un crédito a través de la Corporación Comité del Fondo Ecuménico de Promoción de Colombia, una entidad patrocinada por Suiza, y de Solidaridad en la que una de las líderes comunitarias tenía contactos.

La Asociación Comunitaria La Gaitana, como después se constituyó, compró su casa en 1996. Todavía la estamos pagando , dice preocupada Marina, cuando piensa que les faltan varias años y, a veces, es difícil recoger la plata.

Pero la demanda de consultas (había medicina general y odontología entre otros servicios) creció tanto que la casa se les quedo chiquita y entonces alquilaron otra hace casi dos años.

Y el progreso se les ve, pues hace un año la casa alquilada tenía dos pisos y ahora hay tres. Le pedimos permiso al dueño, porque necesitábamos más espacio , dice Ana Cecilia.

Hoy entre las sedes de La Gaitana y la del Rubí se atienden unas 100 consultas de medicina general y 80 de odontología al día.

También hay servicio de terapia respiratoria y del lenguaje, salud oral, ginecología y pequeña cirugía, entre otras que ofrecen 35 médicos adscritos. A pesar de la demanda, la Asociación necesita que más Administradores del Régimen de Salud (ARS) los contraten. Diariamente dictan charlas de promoción y prevención en salud o de primeros auxilios en los que se capacitan unas 50 personas por grupo.

Magdalena que hoy es la jefe de personal de 19 funcionarios, no cree lo que ve. El mérito de esto dice es haber demostrado que el trabajo comunitario vale y que, aunque el país está como está, hay gente que sigue luchando .

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