QUE LOS PRESTEN

Alguien decía por ahí que media humanidad muere de inanición y la otra media, de indigestión. El fútbol no escapa a estos contrastes.

26 de septiembre 1999 , 12:00 a. m.

El domingo pasado pudimos ver una escena que deja estupefacto a cualquiera. Jugaban el Inter de Milan contra la Roma. La cámara se salió del partido y enfocó hacia dos hombres que observaban el juego en las gradas. Eran el brasileño Ronaldo y el italiano Roberto Baggio. Tanto dinero junto ahí, sentado y ni siquiera en el banco? Son los extremos a los que nos está llevando este fútbol de millones. Qué día el Arsenal jugaba una fecha más de la liga inglesa. Perdía el partido contra Manchester en su propia casa. De pronto, la cámara cambió de punto de vista. Un hombre calentaba. No hizo falta que el generador de caracteres lo identificara. Se trataba del croata Suker, el mismo que hace 14 meses fue goleador del Mundial.

La lista no se detiene ahí. Muchos ilustres y costosos jugadores han visitado el banco más de una vez.

En el Inter, el chileno Zamorano, sin importar su poderío en la red, anduvo sentado en varios juegos.

Su compatriota Salas, de bajo nivel en la reciente Copa América, estaba en el banco en el partido Lazio-Dinamo. Entró como cualquier aspirante y le dio el triunfo a su equipo.

El argentino Balbo tampoco salta a la cancha con la Fiorentina. Guti es titular en la Selección España, pero es suplente en el Real Madrid. El francés Anelka, tan costoso y promocionado, casi ni ha actuado en el Real. Una lesión lo tendrá dos semanas por fuera. Encontrará cupo entre los 11 cuando vuelva? Hay tanto jugador suelto por ahí. Basta con recordar al genial brasileño Juninho esperando una oportunidad en la titular del Atlético de Madrid, aunque parece que será hombre estelar en el Boro inglés.

A ese monstruo de la lucha en el medio campo que es el argentino Simeone también se han dado el lujo de sentarlo. Milán compró a Kovacevic, de gran campaña en la Real Sociedad, para dejarlo en el banco. El inglés Sheringham, que le dio el título de la Liga de Campeones al Manchester, no se ha podido ganar la titularidad.

José Pereda no ve una en Boca. Asprilla mira jugar a sus compañeros en el Palmeiras. Qué desperdicio. Lucro cesante en cantidades, y en Colombia tan escasos de figuras. Se imaginan a la Cachaza Hernández jugando a un toque con Baggio? O a Suker cabeceando los centros peligrosos que lanza Rubiel Quintana? O a Simeone peleando a brazo partido para que el Magdalena no descienda? O a Balbo apoyado por la briosa barra de los Cuyigans en el frío Pasto? No, esto no puede seguir. La Dimayor debe empezar a hacer las gestiones para que los presten.

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