MAHUAD, SALDO EN ROJO

MAHUAD, SALDO EN ROJO

El presidente Jamil Mahuad presenta un saldo en rojo al concluir su primer año de gestión este martes 10 de agosto, cuando precisamente el país cumple veinte años de retorno a la Democracia. Ni siquiera sellar la paz con Perú, el ancestral enemigo de Ecuador, en octubre del año anterior, lo libra de una calificación baja, a pesar de que el tema configuraba un clamor nacional.

09 de agosto 1999 , 12:00 a. m.

Han sido doce meses de angustia y tensiones para el Gobierno y el país entero. Las huelgas han estado a la orden del día. La economía en un permanente zigzagueo, con el ingrediente de una crisis del sistema financiero sin precedentes.

Son pocos los respiros y sí muchísimos los sobresaltos políticos, económicos y sociales en tan solo la cuarta parte del período para el que fue electo el mandatario demócrata-popular.

Pero sobre quién recaen las responsabilidades del desprestigio gubernamental y la escasa credibilidad en el Jefe de Estado? El propio Mahuad ha dicho de manera reiterada que Ecuador enfrenta la pero crisis en 75 años y recalca que el deterioro de la economía tiene su origen en los desastres naturales que azotaron el país en 1998, en el creciente déficit fiscal y en la caída del precio del petróleo.

Pero más allá de lo inobjetable de estos señalamientos, el índice de popularidad de Mahuad -que escasamente llega al 20 por ciento- sólo reflejaría lo que día a día se ha hecho más evidente, de manera particular entre marzo y julio: la incapacidad del Gobierno para lograr consensos mínimos con las fuerzas políticas opositoras y materializar así sus propuestas.

Pero a esto se agregan los no disimulados esfuerzos de la oposición parlamentaria y empresarial -con fuerte tinte regionalista- encabezados por el partido socialcristiano de León Febres Cordero y Jaime Nebot, destinados a forzar un recambio en la cúpula del Estado, bien por la vía de la destitución, la renuncia o un juicio político a Mahuad.

Lo dijeron durante las largas paralizaciones de marzo y julio: Existe incapacidad del mandatario por rectificar rumbos y lograr un cambio en el modelo económico, el cual solo responde a las imposiciones del FMI .

En un país diverso en el que la cultura de la confrontación contra Mahuad hace carrera, los inversionistas parecen poco animados a correr riesgos con sus capitales. A la crisis bancaria, los empresarios han visto sumada la inseguridad jurídica y una nueva pugna de poderes Ejecutivo-Legislativo que se evidenció luego de fracasar una ley de reordenamiento del sistema financiero destinada a sanear en profundidad la banca nacional.

A pesar del optimismo de las nuevas autoridades financieras, puestas ya en tela de juicio por Febres Cordero con sus dudas sobre la transparencia de las auditorías internacionales a la banca, los problemas de desempleo, recesión económica, pobreza e inseguridad toman fuerza ante la indiferencia de la clase política -que solo parece estar atenta a los próximos eventos electorales-.

Así, lucen lejanas las opciones para una salida concertada a la preocupante situación que enfrenta este país de 13 millones de habitantes, mientras Mahuad aferrado al FMI, busca capear el temporal oxigenando su gabinete e introduciendo cambios en la dirección del frente económico.

Déficit , un duro desafío La crisis financiera tiene un nombre para Mahuad: el saneamiento de las finanzas públicas. De ahí que el mandatario haya centrado desde el inicio su atención en reducir el abultado déficit fiscal, ubicado al asumir el poder en el 7 por ciento del PIB -unos 1400 millones de dólares-.

Mahuad despliega ingentes esfuerzos por situarlo en un 4 por ciento al concluir 1999, ayudado por las mejoras en el precio internacional del barril de petróleo, recortes presupuestarios, un impuesto del 1 por ciento a las transacciones bancarias y recursos provenientes de organismos internacionales.

La inflación no está ausente de las preocupaciones de Mahuad. Presionado por los movimientos sociales que demandan aumentos salariales y pagos de remuneraciones pendientes y por los pagos de haberes a miles de clientes del sistema bancario, el presidente ha debido aceptar el crecimiento del circulante en niveles preocupantes, en lo que los expertos llaman una coyuntura de estanflación, esto es, inflación -que no será menos del 60 por ciento al terminar el año- con recesión productiva.

Ola de huelgas Pocos pensaban que Ecuador se vería sacudido por movilizaciones masivas de indígenas, sindicatos, transportistas, educadores y trabajadores estatales durante el período de Mahuad, de la magnitud de las apreciadas en febrero del 97, cuando fue destituido por corrupción y abuso de poder el mandatario populista Abdalá Bucaram.

Pero las protestas de marzo y julio de este año superaron todas las expectativas. El alza de la gasolina agotó la paciencia de los ecuatorianos. Lo paradójico es que las maniobras de última hora de Mahuad en el Congreso, el decidido respaldo de Washington y del propio presidente Bill Clinton y de los organismos internacionales, evitaron un cambio traumático en la conducción del Estado y han facilitado la permanencia de Mahuad.

La intranquilidad persiste y las amenazas de huelgas y paralizaciones no concluyen. Los movimientos sindicales están decididos a impedir que Mahuad material ice un proyecto de modernización del Estado, que incluye privatización y capitalización de empresas oficiales en sectores estratégicos como petróleo, telefonía, minería y electricidad.

Problema de Fondo Desde un principio Mahuad no lo ocultó. Sus iniciativas en el frente externo apuntaron siempre a concretar un entendimiento con el Fondo Monetario Internacional por la vía de suscribir una Carta de Intención y viabilizar así negociaciones de un tramo de la deuda externa ecuatoriana con el Club de París.

Pero el tema del FMI parece un cuento de nunca acabar. El organismo debe facilitar inicialmente recursos por 500 millones de dólares para el saneamiento financiero, pero las agotadoras conversaciones con los personeros del FMI no cristalizan. El país parece haber perdido la cuenta de los anuncios oficiales sobre la inminente suscripción de la ya esquiva Carta de Intención. Abril, mayo, junio, julio...

En esta semana la polémica ministra de Finanzas, Ana Lucía Armijos, se desplaza a Washington -una vez más- en un nuevo periplo para destrabar las conversaciones con el organismo. Pero el FMI es preciso en su posición: Ecuador debe reformar su sistema tributario, avanzar en el proceso de modernización, reducir el gasto público y sanear sus finanzas. Y en estos tópicos parece aún tortuoso el camino a recorrerse.

Bandazos Las tradicionales buenas relaciones comerciales y diplomáticas entre Colombia y Ecuador tampoco han escapado a las ya periódicas polémicas entre los sectores industriales y agrícolas de los dos países durante el año de ejercicio gubernamental de Mahuad.

Temas como el arroz, los licores, productos agropecuarios, insumos agrícolas, lácteos, entre otros, han suscitado acalorados debates a nivel empresarial y entre las carteras de Comercio Exterior, en el marco del proceso de integración andina, pero las fórmulas de arreglo a los conflictos que han surgido, lucen temporales y frágiles.

La polémica sobre la importación de arroz ecuatoriano a Colombia aún no termina. Sólo un porcentaje reducido de la gramínea que debe ingresar al vecino del norte se ha negociado. Ecuador argumenta que cada vez Colombia coloca nuevos obstáculos para negociar el producto en las cuotas acordadas entre los presidentes Pastrana y Mahuad. A ello se agrega que en los actuales momentos al menos 15 frutas ecuatorianas están impedidas de ingresar a Colombia por razones sanitarias.

Pero las operaciones comerciales entre Quito y Bogotá tuvieron un nuevo traspiés con la renuncia el pasado 16 de julio del embajador Alberto Constaín, a quien señalamientos de la prensa colombiana y de la propia ministra de Comercio Exterior, Martha Lucía Ramírez, mostraron como parte interesada en los negocios de arroz, azúcar y licores.

Se produjo así un nuevo vacío diplomático colombiano en Quito, ya notorio desde el año anterior, cuando recién luego de nueve meses sin representante diplomático, se conocía de la designación de Constaín en el mes de abril. Constaín solo ejerció su cargo durante tres meses.

Perfil de Mahuad - Abogado de 51 años, graduado en la Universidad Católica de Quito. Cursó Administración Pública en la Universidad de Harvard. Siempre ha sido afiliado al partido Democracia Popular, de tendencia conservadora, fundado por el ex presidente Oswaldo Hurtado.

-Fue Ministro de Trabajo y Alcalde de Quito. Su gestión en la capital tuvo gran reconocimiento ciudadano, factor que facilitó su carrera a la presidencia.

- Mahuad tuvo una decidida participación en las movilizaciones populares de febrero de 1997 que concluyeron con la destitución del presidente populista Abdalá Bucaram.

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