CUATRO AGUJAS EN EL PAJAR

CUATRO AGUJAS EN EL PAJAR

Con una dosis importante de buena voluntad y la ayuda de amigos curiosos, es posible hallar algunas agujas positivas en el pajar horrible de la economía colombiana. Yo logré descubrir cuatro. Y así como el Ministro de Hacienda consiguió deteriorar la situación económica a fuerza de hablar pestes de ella, quizás uno logra mejorarla si señala algunos puntos optimistas.

01 de septiembre 1999 , 12:00 a. m.

El primero se refiere al índice de ventas en ciertas cadenas de tiendas populares. Almacenes Ley, por ejemplo, vio subir sus ventas en 6,6 por ciento de junio a julio. Y si bien en esto influyó una exitosa campaña de promociones (la imaginación también vale), su gerencia calcula que la tendencia se mantendrá en adelante.

El segundo punto tiene que ver con las exportaciones no tradicionales, que crecieron 2,7 por ciento en junio respecto al mismo mes de 1998, al paso que aquellas específicamente dirigidas a Estados Unidos registraron un aumento del 17,7 por ciento en el primer semestre de 1999 comparadas con el primero del 98.

Muchas empresas empiezan a pensar que cesó la horrible noche, y este es el tercer punto. Encuestas de opinión empresarial realizadas en junio revelan que subió levemente el porcentaje de los gerentes que detectaban una mejoría en relación con mayo.

Finalmente, el Dane asegura que en mayo y junio subieron la producción industrial y las ventas en proporciones cercanas al 2,3 por ciento.

Nada de esto es como para ponerse a bailar el guaguancó. Pero podría significar que tocamos fondo en mayo y vamos para arriba muy lentamente. El primer semestre fue funesto. La economía se achicó en 6 por ciento, se redujeron la producción y el comercio y aumentó el desempleo. Para peor, como dice el director de Fedesarrollo, Juan José Echavarría, el Gobierno subestimó la recesión y perdió una oportunidad de oro de hacer el ajuste recién se posesionó . Semejante tardanza fue un mazazo para la economía.

Ojalá las cifras positivas que menciono agujas en el pajar sean indicio de que mejorar quieren las cosas.

El que no grita En el momento de escribir estas líneas no es posible conocer el resultado del paro convocado para el martes 31. Confío en que haya sido una jornada de protesta masiva, ordenada y pacífica. Lo que sí se sabe desde hace varios días es que muchos personajes consideraban atroz que se promoviera un paro de estas características, y señalaban los riesgos y pérdidas que iba a producir. La cuestión es que el paro constituye la manera de hacerse sentir de quienes no emplean las armas para plantear sus reivindicaciones.

En Colombia hemos llegado al punto en que no se reacciona ante la magnitud de la necesidad, sino ante la intensidad de la queja o el poder de los intereses creados. Los grupos violentos acreditan su vocería con matanzas. El no haber llamado a negociaciones al Eln y los paramilitares acabó por producir los escandalosos crímenes con que estos dos grupos aspiran a obtener credenciales para que los oigan hablar de la paz. Así las cosas, los trabajadores y la gente del común también necesitaban dar el alarido.

La culpa de que acudan a un paro y no a un soneto o a una carta pública es que los gobiernos, los medios de comunicación y hasta los ciudadanos solo prestan atención al que hace ruido.

Así hablaba Helder Cámara En 1972 entrevisté a Dom Helder Cámara, el obispo brasileño que acaba de morir a los 90 años. Fue una visita clandestina, porque al gobierno del Brasil no le interesaba que hablaran con él los periodistas. Me atendió en el Palacio Arzobispal de Recife, una mansión que alguna vez fue elegante pero que ya no era más que un caserón decaído. Su despacho tenía tres sillas de palo y un escritorio viejo. Tomamos un mal café y agua fresca. Una espesa cortina de silencio se tendía en torno a este hombre dulce y pequeñito, al cual los sectores reaccionarios consideraban un comunista peligroso. No lo era, por supuesto. En la entrevista que dio a El TIEMPO condenó sin paliativos a la guerrilla (si se apela a la lucha armada se tendrá pronto una dictadura) y defendió con vehemencia la libertad.

Al mismo tiempo, invitó a denunciar todo el sistema de violencia. Entre otras cosas, dijo: La violencia presenta una espiral que nace con la injusticia; hay que denunciar sin descanso las injusticias, que son la fuente de la violencia Lo peor no es el comunismo, sino la diferencia entre los ricos y los pobres No veo ningún país del continente que pueda hallar una salida en la lucha armada Creo en la integración de América Latina] y creo que ella se debe basar en una mística latinoamericana, sin imperialismos de fuera ni de dentro.

Palabras de Dom Helder, sobre las cuales conviene reflexionar como homenaje a la memoria de este hombre justo y manso.

Aunque Ud. no lo crea Hace poco vi por una película casi de ciencia ficción: el colombiano era el bueno cambalache

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