LATINOAMÉRICA, SIEMPRE EN EL MEDIO DE LA INDUSTRIA BANANERA

LATINOAMÉRICA, SIEMPRE EN EL MEDIO DE LA INDUSTRIA BANANERA

POR MAS DE UN SIGLO, el banano ha provocado disturbios y golpes de Estado. Soldados han sido desplegados para proteger sus cultivos.

09 de agosto 1999 , 12:00 a. m.

Ahora, son el centro de una fuerte pelea comercial entre EE.UU. y Europa.

La industria bananera debe ser entonces un excelente negocio, no? Pues, no.

El cultivo del banano es un negocio brutal. En los últimos 10 años, los precios en EE.UU. han caído en un 25%, en relación a la inflación. Y existe debilidad en las ventas mundiales.

Las tres principales empresas bananeras del mundo, Dole Food Co., Chiquita Brand International Inc., y Fresh del Monte Produce Inc., han comenzado a diversificarse, debido a la caída de las ganancias del banano. Los huracanes y las plagas son amenazas constantes.

Un pequeño problema en una unidad de refrigeración puede convertir un cargamento de miles de toneladas en una especie de puré marrón, como sucedió hace poco a un envío de Del Monte, valorado en US$1,4 millones de dólares.

Si esto es así, se han vuelto locos entonces los guerreros comerciales de Europa y Estados Unidos?. En abril, la Organización Mundial de Comercio (OMC) dictaminó que el complicado régimen europeo de cuotas y aranceles para las importaciones del banano violaba varias reglas comerciales. La decisión fue en respuesta a una queja de EE.UU. y varios países bananeros latinoamericanos. El fallo fue el más reciente de varios emitidos por distintas comisiones del foro mundial de comercio sobre el tema.

Más que una fruta La OMC también autorizó a EE.UU. a imponer multas, equivalentes a US$191,4 millones, a través de los impuestos de importación a productos europeos. Esto irritó a los miembros de la Unión Europea (UE) y llevó las tensiones entre Bruselas y Washington a niveles rara vez vistos.

Se espera que el brazo ejecutivo de la UE presente en septiembre una respuesta al dictamen de la OMC, pero muchos dudan de que esto sea el fin de la llamada guerra del banano, pues a menudo estas disputas son sobre mucho más que el producto.

Para muchos europeos, el banano es un vestigio de su gloria colonial. Algunos países europeos dicen que están obligados por ley a proteger a las industrias bananeras de sus ex colonias. Por su parte, EE.UU. está usando el banano para sentar un precedente que ayude a productos agrícolas locales, como los granos alterados genéticamente. Por su parte, la industria representa una gran fuente de empleo para muchos países en desarrollo. La planta productora de chips en Costa Rica de Intel Corp. genera más ingresos por exportaciones que la totalidad de sus plantaciones de banano, pero la cosecha y venta de la fruta requiere de 50.000 personas. Los empleados de Intel en el país no llegan a 2.000.

Bananas como conejos Los problemas del sector no están relacionados con la popularidad de producto. En EE.UU., un 65% de los hogares compran bananas al menos una vez a la semana, en comparación con el 31% que compra manzanas semanalmente. El estadounidense promedio come 12,6 kilos de banano al año, más que de cualquier otra fruta fresca. La producción mundial del ha aumentado en un 24% desde 1990 y se colocó el año pasado en 58,6 millones de toneladas, según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura.

Tradicionalmente, los negocios relacionados con las materias primas no tienen ingresos constantes, pero pocos son tan competitivos como el sector bananero. Los márgenes de ingresos son muy estrechos. Por ejemplo, Del Monte, obtiene la mayor parte de sus ganancias de las piñas (ananás), aunque el banano representa un 56% de las ventas, y las piñas apenas el 19%.

Las ganancias se hacen en el supermercado. Ellos se llevan la carne, nosotros sólo recibimos los huesos , dice Edgar Quiros González, presidente de la Cooperativa Difrusa en Costa Rica. Sus ingresos por una caja de 40 toneladas ascienden a US$5,80, de los cuales debe pagar US$5,20 en costos.

De cierta forma, las semillas de la destrucción del sector están dentro de la propia industria bananera. El banano es prolífico. Da fruto durante todo el año. Una hectárea de banano tiene una producción que es casi el doble de una hectárea de manzanos y seis veces lo de una hectárea de trigo. Toda esa fruta necesita salida. Por eso ha habido luchas tan aguerridas para proteger los mercados , señala Mario A. Broutin, gerente general de Chiquita en Costa Rica.

La producción comercial a gran escala comenzó después de que el gobierno costarricense contrató en 1871 a Minor C. Keith, un ingeniero neoyorquino de 23 años, para construir una línea ferroviaria. Para financiar el proyecto, Keith cosechó banano a lo largo de la vía y vendió la producción a EE.UU. Con el paso de los años, su empresa pasó a convertirse en United Fruit Co., predecesor de Chiquita, y se extendió a gran parte de Centroamérica. El rol de United Fruit en la región dio origen al término república bananera .

United Fruit llegó a ser un símbolo del creciente poderío político y comercial estadounidense, en perjuicio de las potencias coloniales europeas. Gran Bretaña replicó subsidiando los cargamentos de bananas jamaiquinas al Reino Unido. Pero el plan fracasó cuando las empresas británicas comenzaron a afrontar problemas financieros y terminaron siendo compradas nada más y nada menos que por United Fruit. Tras laSegunda Guerra Mundial, Gran Bretaña trató de nuevo de recuperar el terreno perdido, patrocinando el desarrollo de la industria bananera en las islas barlovento del Caribe.

Estados Unidos y algunos países latinoamericanos respondieron defendiendo los intereses de las empresas bananeras. Cuando el gobierno izquierdista de Guatemala expropió las tierras de United Fruit como parte de una reforma agraria, la respuesta fue un golpe de Estado en 1954 contra el presidente Jacobo Arbénz, orquestado por la CIA. Pero con el paso de los años, el producto comenzó a perder su esplendor.

La demanda resurgió tras la caída del Muro de Berlín. Los europeos del Este adoraban las bananas, un producto barato asociado con el bienestar de Occidente. Y se esperaba que la formación de un mercado unificado en Europa en 1993, convirtiera a Europa Occidental, entonces el mercado bananero de mayor crecimiento, en una especie de mina de oro. Pero todo resultó una ilusión. En vez de sumergirse en el libre mercado del banano, los europeos convinieron en la creación de un complicado sistema arancelario destinado a impulsar el crecimiento del sector en las ex colonias del Caribe, Asia y Pacífico.

Pese a que los países latinoamericanos eran ex colonias españolas, el sistema limitó las exportaciones de la región y dividió el mundo del banano entre los que tenían autorización para exportar la fruta al mercado europeo y los que no.

Como la cantidad de banano que Europa deja entrar en su territorio es inferior a la demanda, el precio de la fruta está inflado artificialmente y es el doble que el de EE.UU. Medio kilo de bananas cuesta en Europa aproximadamente un dólar. En EE.UU., su valor es de 50 centavos.

Las protestas de Chiquita Entre los más afectados cuando la UE impuso sus normas estuvo Chiquita. Hasta entonces era su mercado más lucrativo, luego se redujo a la mitad. Dole, por su parte, ha sido más exitosa a la hora de hacer alianzas con empresas europeas con permisos de importación, pero las quejas de Chiquita llamaron la atención del gobierno estadounidense que, presentó con Ecuador, Guatemala, Honduras y México, el caso ante la OMC, lo que derivó finalmente en el dictamen de abril.

Según Brent Borrell, ex economista del Banco Mundial que ahora trabaja en el Centro Internacional de Estudios Económicos, en Canberra, Australia, el sistema europeo cuesta a los consumidores unos US$2.000 millones, de los cuales apenas US$150 millones van a parar a los productores.

Además, ha provocado que las economías de algunas de las ex colonias sean totalmente dependientes del banano. Las plantaciones en las islas barlovento son a menudo abrasadas por el calor o inundadas por tormentas. Su producción es de 16 toneladas por hectárea, mientras que las plantaciones latinoamericanas pueden producir unas 60 toneladas por hectárea. Es un negocio totalmente antieconómico , dice Tony Smith, gerente de St. Lucia Banana Co. Sin embargo, el banano representó el 56% de las exportaciones de la isla Santa Lucía en 1997, y el 35% de todas las exportaciones en las islas barlovento. No hay futuro sin banano , dijo resumiendo la situación, el primer ministro de Santa Lucía, Kenny D. Anthony.

La hormiga latinoamericana Algunos países latinoamericanos tienen la misma relación con el banano y los productores están preocupados. Si no tenemos acceso a esos precios altos, un buen porcentaje de nuestros agricultores podrían estar en una situación crítica , dice Víctor E. Herrera, presidente de la Corporación Bananera Nacional en San José. Este es un baile de dos elefantes y nosotros somos una hormiga , a punto de ser pisada, agrega el empresario costarricense.

Mientras, el banano sigue creciendo. En la plantación Carmen, de Del Monte en la localidad costarricense de Santo Domingo, más de 100 personas trabajan 12 horas al día plantando, limpiando y colocando insecticida. Para proteger la cáscara de los insectos, los golpes y el sol, las plantas son cubiertas con bolsas plásticas impregnadas de insecticida. Luego, hombres y mujeres en delantales de goma amarillos cortan las ramas, distribuyen las bananas según su tamaño y calidad, las limpian, les echan funguicidas y las empacan.

En la tarde, la fruta de ese día será cargada en un barco en el cercano Puerto del Limón, y terminará en las grandes tiendas de mayoristas de EE.UU. El banano es cortado de las plantas cuando aún está verde y deben ser almacenado a una temperatura de entre 13 y 15 grados centígrados. La fruta es tan delicada que las operaciones de Chiquita en Costa Rica incluyen un sistema de mantenimiento de rutas, para que no haya muchos saltos en el camino de las plantaciones a los puertos.

Por todos estos dolores de cabeza, pocos en el sector quieren la desaparición del sistema europeo, y los altos precios que este produce. Un verdadero libre mercado del banano significaría bananas muy baratas , dice Jack Loeb, un veterano de la industria en Costa Rica. Y nadie quiere eso .

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