MILAGRO EN BERLÍN

MILAGRO EN BERLÍN

Hace apenas diez años, el principal símbolo de Berlín la puerta de Brandenburgo estaba en un lugar inaccesible, en el pedazo de tierra que separó por medio siglo a dos mundos enemigos en el corazón de la histórica capital alemana. A poca distancia del monumento, bajo el cual desfilaron desde los ejércitos del Káiser hasta las tropas de asalto de Hitler, el edificio del Reichstag el antiguo parlamento era un testigo mudo y vacío de la tragedia en que terminaron los sueños imperiales de los nazis. Nadie podía imaginar, antes de 1989, que el muro levantado por el régimen comunista de Alemania Oriental sería derrumbado como lo fue, que sería posible transitar de nuevo bajo los imponentes arcos de la Puerta y que el Reichstag acogería algún día al parlamento de una Alemania reunificada. Pero así como en la postguerra se produjo el milagro alemán de la recuperación económica y hace una década el de la reunificación, ahora se cumple el del renacimiento de Berlín.

02 de septiembre 1999 , 12:00 a. m.

La reinstalación del poder federal en la ciudad es algo que los alemanes y el resto del mundo vieron solo como un sueño remoto durante una generación. Ella sella con broche de oro un proceso político, administrativo y físico en el cual se han invertido enormes cantidades de dinero para convertir una ciudad varias veces destruida por la guerra en una metrópoli dinámica y futurista.

El renacimiento de Berlín no es solo obra del gobierno sino de constructores, urbanistas y empresarios que han participado en el mayor proyecto de transformación urbana realizado en este siglo en Europa. De un bosque de grúas levantado en lo que antes fue tierra de nadie la Potsdamer Platz nació un complejo arquitectónico que incluye teatros, centros comerciales, edificios de apartamentos y oficinas. Y de la ciudad partida en dos, del muro que la dividió, de los contrastes entre el lujoso Berlín occidental y el deteriorado lado oriental, así como de los huecos de las balas que todavía se veían allí, ahora solo queda la memoria.

En este, como en cualquier otro caso, las comparaciones son odiosas. Pero si miramos a nuestras ciudades y en especial a Bogotá, no dejamos de sentir sana envidia por lo que en solo diez años han logrado hacer los alemanes en Berlín. Mientras la vieja capital alemana resucita otra vez de sus cenizas, la nuestra se asemeja cada día más a una ciudad bombardeada

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.