UNIÓN DE LAS COREAS

UNIÓN DE LAS COREAS

A pesar de la extraordinaria reacción de la economía surcoreana después de la crisis asiática de 1997, que se profundizó en 1998, pero que volvió a sendas de crecimiento a partir del primer trimestre de 1999, dicen los entendidos que la crisis económica general aún está allí. Se nota de todas maneras una franca reacción, como lo demuestra la caída de su moneda, el won, que de 800 unidades por cada dólar se devaluó hasta más de 1.600, para volver a reaccionar al nivel de 1.200 en que hoy está.

10 de agosto 1999 , 12:00 a. m.

Se necesita de todas maneras una más profunda reestructuración. Las industrias tienen aún muchas divisiones o departamentos y por tanto mucho personal staff, y aún continúan perdiendo dinero. Se siguen presentando muchas bancarrotas, y los trabajadores están protestando; lo cual podría conducir a tensiones sociales muy peligrosas.

Será que las reformas son muy ambiciosas? Por tratar de liberar mercados esto no solamente amenaza a grupos comerciales y de interés político, sino que también buscan cambiar la manera como los surcoreanos hacen sus negocios entre ellos mismos. Las ideas de mercado libre que descansan en contratos legales, las imparciales regulaciones y la transparencia, se asientan incómodamente al lado de la red de lealtades personales y de las obligaciones que aún dirigen los negocios coreanos. La naturaleza descentralizada de un sistema de mercado parece extraña en un lugar que se basa en un gigantesco poder moral del rey que preside la compañía, el banco o el país como un todo.

Una gran pregunta que enfrenta Corea del Sur en los próximos años es si el país puede adoptar reformas de mercadeo a este profundo nivel. Es su propia prosperidad la que está en juego. El capital y el trabajo tendrán que desplazarse en forma creciente a las pequeñas compañías creadoras de empleo y orientadas al sector de servicios que hoy día no abundan, a expensas de las grandes compañías manufactureras. Esta es la única manera en que Corea del Sur puede esperar realizar su sueño de alcanzar a Japón.

Pero aún hay una más poderosa razón para las reformas que el solo hecho de tratar de alcanzar a Japón. La crisis para la cual Corea del Sur realmente debe estar preparada para enfrentarla, y que hace que los problemas asiáticos de los últimos dos años parecieran cosa de niños, es el colapso de Corea del Norte. Muy probablemente, pocos realizarán que la crisis se acerca hasta que un golpe está en ciernes, o que se están concentrando tropas en la Zona Desmilitarizada. Pero el estado de ignorancia no debe detener a Corea del Sur para prepararse. La guerra de ayer (1950-1953) construyó la moderna Surcorea de hierro y acero, pero la paz de mañana requiere democracia y una economía abierta.

Esto no quiere decir que hay que no haya que ayudar a Surcorea a enriquecerse más de forma que pueda en mejor forma pagar por el regalito de Norcorea. De hecho, el abismo económico entre las dos Coreas es ya parte del problema. Más bien, una más flexible economía Surcoreana es la única defensa contra el gigantesco shock que la unificación producirá, y una fuerte democracia Surcoreana es la mejor manera de conducir a su gente a través de tiempos difíciles. Estas cosas toman años establecer, pero no es muy claro cuántos años estarán disponibles. Las reformas económicas serán parte de las preparaciones que Surcorea debe efectuar para su inevitable encuentro con el Norte.

A las posibilidades de integración de los dos países se agrega un elemento nuevo y es la amenaza de Corea del Norte de hacer ensayos misiles nucleares a la atmósfera, no sabemos apuntando a quién. Esta amenaza es testigo de la desesperación del presidente norcoreano en afianzarse en el poder. El resultado de estas posibilidades es la preocupación que han generado sus anuncios en los países vecinos especialmente Corea del Sur y Japón. La iniciativa de Corea del Norte indica que la situación económica de Norcorea es desesperada y sus líderes no han encontrado otra manera de llamar la atención que tratando de producir una desestabilización en Asia Oriental. No sabemos si el resultado será alejar las posibilidades de integración con Sur Corea o si podría servir como crisis que resulte acelerando la integración.

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