NO A ALTAVOCES EN LA OPERA DE NUEVA YORK :

NO A ALTAVOCES EN LA OPERA DE NUEVA YORK :

23 de septiembre 1999 , 12:00 a. m.

Aunque algunos puristas lo consideran inmoral, la Opera de la Ciudad de Nueva York ha comenzado a realzar las voces de los cantantes líricos mediante micrófonos ocultos en el escenario de su teatro.

Durante siglos, las compañías líricas confiaron en las dotes naturales de sus cantantes. Quienes hayan escuchado los agudos pianísimos de Leontyne Price en Aída desde las butacas más altas de la Opera Metropolitana difícilmente olvidarán esa belleza sobrecogedora.

Por eso, la instalación de micrófonos en el Teatro del Estado de Nueva York, sede de la Opera de la Ciudad, ha generado una ruidosa polémica.

Las autoridades del teatro insisten que Figaro, Figaro, Figaro no será elevado por las dos docenas de micrófonos instalados en torno del escenario y el foso de la orquesta, y los más de cien altavoces ocultos en las paredes y debajo de los palcos.

Este no es un sistema de amplificación sino de potenciación de las voces, declaró Susan Woelzl, vocera del teatro. La crítica coincidió. Cuando comenzó la temporada con El viaje a Reims de Rossini, el diario New York Times comentó que no se advertía una diferencia en las voces con el nuevo sistema.

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