MEDIDAS PARA CORREGIR AL PASCUAL BRAVO

MEDIDAS PARA CORREGIR AL PASCUAL BRAVO

Los disturbios en el Instituto Técnico Pascual Bravo eran tan comunes y, a veces, tan seguidos, que desde su oficina de secretaria Carmen Alicia Restrepo* no guardó los detalles en su memoria.

10 de agosto 1999 , 12:00 a.m.

Pero fue tan violenta la pedrea del pasado 8 de julio que la secretaria todavía tiembla al recordarlo. Al final de los enfrentamientos de esa tarde, 95 alumnos del Pascual, uno de los bachilleratos oficiales más tradicionales de Antioquia, fueron retenidos por la Policía.

Los jóvenes fueron liberados, pero el informe de los disturbios llegó hasta el despacho del ministro de Educación, Germán Bula, en Bogotá. Una semana después, una resolución firmada por el alto funcionario ordenó suspender por seis meses las actividades en el Pascual.

Sin embargo, además de los disturbios, Bula les venía siguiendo la pista a otros problemas que le crearon al Pascual un mal ambiente en el Ministerio.

Las amenazas de muerte a varios directivos; la actitud de varios docentes que fueron enviados a otras instituciones pero que regresaban al Pascual a incitar a los estudiantes, y la resistencia del plantel de acogerse a la Ley de Educación y cambiarse a la modalidad académica, hacían parte de las cuentas pendientes.

Acatando lo dispuesto por la delegada del Ministerio, María Eugenia Escobar, la secretaria Carmen Alicia entregó en los últimos días las hojas de vida de más de 50 alumnos para que los padres los reubiquen.

A los 1.200 estudiantes de sexto a noveno les ofrecen terminar el año en bachilleratos académicos. En caso de que no haya cupos en el sector oficial, el Ministerio está dispuesto a pagar la pensión en un colegio privado. Para los jóvenes de décimo y undécimo, más expertos en mecánica automotriz, fundición y electricidad se les busca la reubicación con el Sena.

La delegada aseguró que lo único que hizo el Ministerio fue reconocer una situación irregular que se venía presentando hace tiempo. Desde el 19 de abril no se daban clases, por lo que dijimos: si ustedes no quieren clases, cerremos esto , aseguró.

En medio de todo, la nueva cara del Pascual Bravo el próximo año, cuando se cumpla la sanción del Ministerio, depende de una comisión integrada por padres, alumnos, profesores y funcionarios de educación. La tarea la empezaron ayer.

*Se reserva la identidad por razones de seguridad.

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