ENERGÍA, UN FLANCO VULNERABLE

ENERGÍA, UN FLANCO VULNERABLE

La toma de la hidroeléctrica del Alto Anchicayá por parte de las Farc es una voz de alerta para el Gobierno. Se está atacando una infraestructura vital y esa acción de la guerrilla tiene connotaciones sociales, políticas y económicas. Aunque no es la primera vez que una situación similar se presenta ya hubo una toma de la Central Calderas en San Carlos (Antioquia) y otra en la Central Jaguas queda al descubierto la vulnerabilidad en la generación del sector eléctrico. Por fortuna, y así lo reconoce el Gobierno, Anchicayá es una hidroeléctrica pequeña si se compara con el agregado nacional. Y además el país cuenta con una sobreproducción de energía debido a la intensificación del fenómeno de La Niña .

03 de septiembre 1999 , 12:00 a. m.

Una suerte muy distinta se correría si el sistema estuviera en déficit como sucedió a principios de la década.

La guerrilla tiene claro que puede ganar popularidad con este tipo de tomas. En el caso de Anchicayá la negociación se basa en una solicitud de reducción del 30 por ciento en las tarifas de energía.

La toma se hizo, precisamente, a un complejo cuya propiedad mayoritaria está en manos de inversionistas privados: Epsa, que conforman Houston Industries Energy y Electricidad de Caracas, que también tiene activos eléctricos en la Costa Atlántica.

Para el Gobierno es irracional este tipo de acciones y menos cuando fijan parámetros de política económica como la reducción de tarifas.

En últimas quien pierde es la ciudadanía porque el inversionista al entrar al negocio busca compensar esos sobrecostos , dijo el ministro de Minas, Luis Carlos Valenzuela.

La toma de Anchicayá se produce, precisamente, cuando el Gobierno pretende vender Isagen, uno de los activos más importantes del sector eléctrico.

Y también cuando se apresta a someter a consideración del Consejo de ministros la privatización de Isa (distribuidora de energía), empresa que está en la mira de varios inversionistas nacionales e internacionales.

* Generadores garantizan suministro de energía La toma de la represa del Alto Anchicayá por guerrilleros de las Farc no constituye una amenaza para el abastecimiento de energía, pero los inversionistas extranjeros la verán como un mayor riesgo cuando decidan participar en el sector energético colombiano.

La afirmación la hicieron ayer los generadores de energía, quienes recordaron que la represa puede producir 350 megavatios (MW) y, en este momento, la capacidad instalada del país supera la demanda en 5.000 MW, lo que permite garantizar el suministro.

Sin embargo, los inversionistas extranjeros, que están evaluando su participación en los nuevos proyectos de privatización, tendrán en cuenta la toma de Anchicayá y exigirán una mayor rentabilidad, dijo la Asociación Colombiana de Generadores de Energía Eléctrica (Acolgen).

Un inversionista mira la recesión económica del país, que ha generado una caída en la demanda de energía, y el conflicto interno, que ahora incluye la toma de hidroeléctricas, y necesariamente va a ser más exigente cuando lo inviten a participar en proyectos de este estilo , dijo Francisco Ochoa, director de Acolgen.

La asociación asegura que no hay riesgo de ataques masivos contra las plantas generadoras de energía, ni de desabastecimiento por estos hechos. Aunque todavía no se tiene información específica sobre el caso de Anchicayá, generalmente la seguridad en las plantas es buena porque a los inversionistas les gusta proteger sus activos, aseguró.

La mayor parte de los proyectos hidroeléctricos están en las zonas de conflicto, lo que representa un costo adicional importante para las empresas. Es una situación parecida a la del petróleo, en donde hay incursiones guerrilleras inevitables, pero es un sector que puede operar y prestar un servicio , dijo Ochoa.

Además agregó las empresas han hecho un trabajo importante con las comunidades, no solo por voluntad propia, sino gracias a la ley de transferencias y la ley ambiental. Esto significa que, en la mayoría de los casos, hay apoyo de las poblaciones cuando se presentan amenazas.

Liliana Velásquez, portavoz de la Empresa de Energía del Pacífico (Epsa), que maneja la planta, dijo que la ocupación continúa y que hasta ahora no ha sido violenta. Es más, según ella, el complejo sigue operando. La compañía aún no ha informado sobre los mecanismos de seguridad en las instalaciones.

* Una actitud torpe Para el ministro de Minas, Luis Carlos Valenzuela, el problema no es el suministro de energía porque el país está completamente abastecido, sino el sobrecosto que se le genera al país en materia de deuda e inversión.

Qué efectos para la inversión tiene la toma de Anchicayá? Es muy grave porque aumenta la percepción de riesgo y, por supuesto, eso se traduce en un menor valor para las empresas que se proyectan vender.

Pero en materia de suministro de energía? En términos de generación eléctrica no pasará nada. La producción de energía de Anchicayá es relativamente pequeña si se compara con el total nacional. De modo que por ese lado el país no debe preocuparse. Lo que pasa es que me parece una actitud muy torpe de la guerrilla atentar contra una central o contra las redes de distribución, como ha sucedido, porque se reduce la capacidad de inversión social.

No le parece que con la toma se demuestra que la infraestructura eléctrica está desprotegida? El Ejército ha hecho los esfuerzos necesarios para cuidar la infraestructura eléctrica cada vez que las autoridades se lo solicitan. Pero en un país como Colombia, con una topografía tan difícil, es imposible vigilar cada metro de red.

El inversionista privado resulta afectado? Si vamos a hablar de ingresos el impacto es mínimo. La transmisión, por ejemplo, tiene un costo fijo y por lo tanto cuando se atenta contra las torres se atenta contra la ciudadanía. Es una manera muy particular de la guerrilla de protestar y la población debería tomar conciencia de que el perjuicio no se lo hacen al capital privado, porque este generalmente está asegurado.

Es posible que el mensaje sea alejar la posibilidad de conseguir inversión foránea? Este tipo de actos son negativos, pero el problema no es que el inversionista desista de venir al país, sino que se vuelve más duro, más exigente. Además, hay un efecto fiscal porque el Gobierno tiene que entrar a cubrir daños, el costo de la deuda aumenta y por supuesto se presiona la tasa de cambio. Es decir, se presiona la devaluación.

Aquí quienes perdemos somos todos. Cuando se hace un atentado contra un oleoducto lo que se está castigando es la inversión porque se le restan recursos a Ecopetrol. Por eso insisto en que es una manera miope y torpe de la guerrilla.

* Temen racionamiento Barranquilla Por lo menos, hasta el fin de semana, la Costa Caribe estará consumiendo energía eléctrica producida en sus propias plantas generadoras, luego de que el Eln derribara, el pasado martes, ocho torres del doble circuito de enlace con el interior del país.

Estas torres, de propiedad de ISA, enlazan a la Central de San Carlos (Antioquia) y la subestación de Cerromatoso (Córdoba).

El atentado obligó a Electricaribe y Electrocosta (las dos distribuidoras de la región) a consumir energía térmica producida por Tebsa, Termoflores, Termocartagena y Proeléctrica, energía más cara que la que estaba llegando por el doble circuito.

Sin embargo, las empresas informaron que esto no representará ningún sobrecosto para el usuario.

Esta situación podría generar racionamientos en las horas pico, pues las generadores térmicas de la Costa son particularmente sensibles. Hasta ahora, los racionamientos que se han presentado en la región no están relacionados con este problema.

Las pérdidas por las ocho torres derribadas se estiman en unos 1.500 millones de pesos.

* Acción intrépida No solo se trata de la central de Anchicayá. El área que se tomaron las Farc tiene la importancia estratégica por estar ubicada sobre la vía al mar, es decir sobre la salida al puerto más importante de la Costa Pacífica: el de Buenaventura, que mueve parte importante del comercio exterior del país.

Sin embargo, no deja de ser sorpresivo el comportamiento militar de las Farc, que esta vez decidió realizar una toma y pedir negociación, a la manera que lo hacía el M-19 en otras épocas. Guardando proporciones el caso de la embajada de la República Dominicana en la capital del país, en el gobierno de Turbay Ayala.

Este hecho sui géneris genera más preguntas que respuestas, pues a decir verdad el nombre del comandante J.J., que lidera la toma guerrillera, no tiene una trascendencia nacional, como tampoco las acciones que desarrolla ese frente de las Farc en esa parte del país. Las connotaciones de sus acciones, hasta hoy, eran meramente locales.

Pero las preguntas no solo están del lado de la guerrilla. También del Ejército. Esta no es una región inhóspita y, por el contrario, es muy poblada, ya que el lago Calima, que alimenta la represa, trajo consigo la valorización de tierras y la actividad de los llamados balnearios o sitios de veraneo, que atraen a muchos turistas.

Por esta razón, es extraño que la fuerza militar tarde días en desplazarse al sitio afectado.

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