PRODUCCIÓN, DE CAPA CAÍDA

PRODUCCIÓN, DE CAPA CAÍDA

Un completo análisis a la situación vivida por el sector industrial del país durante el año pasado realizaron los siete gremios más importantes del país. A continuación reproducimos las apreciaciones de la encuesta, que fue publicada por la Andi en enero de este año.

22 de septiembre 1999 , 12:00 a. m.

Luego del pobre desempeño económico observado en 1996, desde finales de 1997 la industria comenzó a recuperarse. Sin embargo esta reactivación no estaba sustentada en bases sólidas y partir del segundo semestre de 1998, en la manufactura se presentó una pronunciada desaceleración hasta el punto que la industria terminó el año con caídas en producción y ventas.

Así, 1998 puede calificarse como un mal año para la manufactura.

De acuerdo con los resultados de la Encuesta de Opinión Industrial Conjunta, que la Andi realiza conjuntamente con Acopi, Acoplásticos, Andigraf, Camacol, ICPC y Fedemetal, la industria observó un comportamiento favorable durante el primer semestre de 1998 al crecer 4,7 por ciento en producción y 3,1 por ciento en ventas.

Pero, los graves desequilibrios de la economía colombiana y, en particular, los altos intereses incidieron desfavorablemente en el comportamiento industrial y para el segundo semestre el desempeño industrial se modificó sustancialmente, ya que, en el período enero-septiembre de 1998, frente a igual lapso del año anterior, el crecimiento en la producción se redujo a 0,6 por ciento y para el año completo se registró una caída de 1,1 por ciento.

Este pobre desempeño manufacturero se explica, entre otros, por los siguientes factores: los altos intereses que afectaron la inversión, el consumo de bienes durables y la recuperación del sector de la construcción prevista para el primer semestre del año; los altos niveles de desempleo que deterioraron la situación de los hogares reflejándose en una desaceleración de la demanda interna y, en el plano externo, la crisis de algunas economías que dificultó el proceso exportador.

La importancia de la tasa de interés sobre la evolución de la actividad manufacturera muestra la relación inversa entre estas dos variables.

Así, coyunturas de bajas tasas de interés están asociadas con un buen comportamiento industrial, pero una vez aumenta el costo del dinero esta fase de recuperación de revierte.

La difícil situación industrial también se manifestó en las ventas que se redujeron en -2,7 por ciento en 1998. Este deterioro se generalizó a la mayoría de los subsectores en los que se clasifica la manufactura. De hecho, de acuerdo con los resultados de la Eoic, 12 de 20 sectores registraron variaciones negativas en 1998.

La situación más apremiante se dio en el sector metalmecánico con caídas superiores al 15 por ciento en maquinaria no eléctrica y equipo y material de transporte, en los sectores que proveen insumos a la construcción como hierro y acero, vidrio y objetos de barro, loza y porcelana y en actividades como bebidas y textiles que se vieron afectados por la débil demanda interna. Solamente en los sectores de alimentos, papel, imprentas, otros químicos, minerales no metálicos y metales no ferrosos se observaron incrementos en la producción y ventas, pero éstos fueron relativamente bajos.

La desaceleración industrial se manifestó en todos los indicadores: la capacidad instalada se encuentra en su nivel más bajo en la década de los noventa, los inventarios están altos, los pedidos no han reaccionado y el clima de los negocios es complejo. Con respecto a la capacidad instalada, los industriales reportaron una utilización del 70,8 por ciento, más de seis puntos por debajo de la observada en igual mes de 1997, lo que sitúa el promedio anual en 74,6 por ciento, frente a 77,2 por ciento en 1997.

El problema de capacidad ociosa se presentó fundamentalmente en actividades como tabaco, cuero, madera, muebles de madera, derivados del petróleo, metales no ferrosos, maquinaria y equipo y material de transporte donde este indicador es inferior al 60 por ciento.

En lo que tiene que ver con los indicadores de demanda, los inventarios fueron calificados como altos por el 40 por ciento de la producción industrial.

La acumulación de mercancía es apremiante en los sectores de calzado, vidrio, hierro y acero y equipo y material de transporte en los cuales más del 90 por ciento de la producción reporta los inventarios como altos.

La persistencia de altos inventarios es preocupante si se tiene en cuenta, además, que en el futuro inmediato no se esperan cambios significativos a juzgar por la evolución de los pedidos que fueron calificados como regulares o bajos por el 60 por ciento de la producción.

Si bien no se puede desconocer que la actual coyuntura industrial es difícil, es importante anotar que el deterioro en los indicadores de demanda se detuvo en los últimos meses.

Los crecientes problemas de escasez de demanda interna, fueron compensados parcialmente por la penetración de mercados externos. En el primer semestre del año las exportaciones manufactureras no tradicionales crecieron 7,7 por ciento, jalonadas por los sectores de alimentos; madera y sus productos; muebles de madera; papel y sus productos; imprentas y editoriales; otros productos químicos; otros minerales no metálicos y maquinaria eléctrica.

Estos mismos sectores mantuvieron un buen desempeño exportador en el año completo.

Sin embargo, la actividad exportadora también se desaceleró a lo largo del año. En efecto, las exportaciones no tradicionales que alcanzaron crecimientos superiores al 20 por ciento en el primer trimestre, comenzaron a rezagarse y para el año completo sólo aumentaron 0,71 por ciento, en tanto que las exportaciones no tradicionales industriales cayeron 0,16 por ciento.

No obstante, parte de este desempeño se explica por las ventas de oro y esmeraldas. Al excluir este rubro, las exportaciones no tradicionales crecen 2,9 y las industriales 2,6 por ciento.

Los principales problemas que obstaculizaron la actividad industrial en 1998, fueron, en su orden, la baja demanda, los altos costos financieros, la lenta rotación de la cartera y la escasez de capital de trabajo.

Estos tres últimos asociados con la situación de iliquidez y altas tasas de interés que caracterizó la economía durante ese año. De otro lado, el problema de demanda que perdió importancia a finales de 1997, al alcanzar un porcentaje de respuestas de 23,2 por ciento, volvió a agudizarse a partir del tercer trimestre con porcentajes superiores al 35 por ciento.

Con todo lo anterior, el clima de los negocios continúa difícil y en este sentido el 75 por ciento de los empresarios califica la situación de su empresa como regular o mala. A lo anterior se suma el hecho que el 77 por ciento considera que la situación actual se mantendrá o empeorará en los próximos meses.

A pesar de ello, el clima de los negocios registró una leve mejoría al finalizar 1998, ya que el porcentaje de los empresarios que califica su situación como desfavorable detuvo su tendencia creciente y se presentó un ligero aumento en los industriales que esperan que la situación mejore en los próximos meses.

En la misma dirección se comportaron los encuestados que califican su situación como buena y consideran que ésta continuará igual e incluso mejorará.

De todas formas, es evidente que las dificultades en la industria se mantienen y es necesario que la reducción prevista en las tasas de interés se consolide para que la industria comience a reactivarse.

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