CUANDO LLEGAN LOS CALAMBRES...

CUANDO LLEGAN LOS CALAMBRES...

Calambres: en los diccionarios se definen como contracciones musculares involuntarias, sorpresivas, dolorosas y transitorias.

22 de septiembre 1999 , 12:00 a. m.

Para quienes los sufren, son realmente sinónimo de un dolor muy intenso, que siempre sorprende y muchas veces interrumpe la actividad, Y, lo que es aún peor, puede llegar a poner en peligro la vida.

Qué los produce? Y, cómo evitarlos? Ante todo, es conveniente decir que son muchas las clases de calambres que se producen. Algunos pertenecen al campo muscular, otros provienen de un desequilibrio de electrolitos, otros más son ocasionados por una alimentación deficiente en calcio, potasio y fósforo.

Cuándo y con quién deben consultarse los calambres? Cuando son repetitivos y que realmente entorpecen las actividades por su frecuencia e intensidad, es conveniente consultar con un especialista. Los jóvenes deben hacerse examinar por un ortopedista; las personas mayores por un médico internista quien, si es necesario, los remitirá al ortopedista.

Por qué varía la especialidad? Simplemente por los distintos orígenes que tienen los calambres. En personas jóvenes, rara vez se deben a falta de calcio y fósforo, causa ésta mucho más frecuente en adultos mayores.

Acerca del tratamiento? Igualmente varía según la causa, y esto se verá más adelante.

Descuidos costosos Que ocurra en jóvenes, adultos o ancianos, de todos modos es importante consultar cuando los calambres se hacen repetitivos, frecuentes. Otra razón para consultar es cuando ocurren de manera repentina, sin que la persona se encuentre realizando una actividad física determinada.

Y es conveniente consultar no solo porque permite corregir las fallas alimenticias o los desequilibrios de electrolitos -cuando los hay- sino también porque los calambres a repetición pueden llegar a deformar o perjudicar irremediablemente algún músculo o el miembro que depende de él.

Así mismo, la opinión del especialista ayuda a prevenir episodios que pueden llegar a ser tan graves como lo que podría suceder de ocurrir el calambre en una piscina o, peor, en el mar.

Los calambres son, realmente, contracciones anormales de los músculos.

Estos se contraen mediante la acción de dos proteínas que se entrecruzan.

Intervienen en el movimiento de las fibras musculares dos minerales, el calcio y el fósforo, y una alteración en cualquiera de ellos lleva a alteraciones en las contracciones.

Estas alteraciones tienen varios orígenes: Pueden ocurrir en personas que se someten a ejercicios demasiado intensos durante los cuales, al sudar profusamente, pierden electrolitos. Esto lleva al calcio a replegarse y no permitir que los músculos se relajen.

Pero también los calambres pueden presentarse en personas mayores que empiezan a tener cambios en su alimentación. No reciben cantidades suficientes de calcio y fósforo, lo que produce cambios en el metabolismo y repercusiones en los músculos.

Las contracciones dolorosas ocurren igualmente por falta de un calentamiento adecuado y ejercicios de estiramientos previos a la actividad física o la práctica del deporte. En estos casos, el músculo se contrae como un gesto de autoprotección, para evitar una ruptura o un desgarro.

Y finalmente, entre las principales causas del calambre se encuentran las alteraciones nerviosas que obstaculizan la adecuada irrigación de los músculos con calcio y proteínas. Ocurren, en su máxima expresión, en enfermedades como la parálisis cerebral, y en sus manifestaciones más leves, se traducen en espasticidad.

Pero, así como las causas pueden ser bien definidas, existen ocasiones en que éstas deben ser investigadas. Y esto lleva a reiterar, una vez más, la recomendación de acudir adonde el especialista.

Es el caso específico de los casos en los que los calambres tienen su origen de hernias discales en la columna vertebral que comprimen los nervios. Cuando el problema avanza, se llega a una alteración de la sensibilidad y, a veces, a la pérdida de la función del músculo, con episodios de sobreactivación del mismo que pueden semejar una contracción.

Prevenir Si se han descartado problemas metabólicos o en el sistema nervioso, es importante recordar: Hidratarse bien cuando se practican actividades físicas que llevan a sudoración excesiva.

Hacer ejercicios previos de calentamiento y estiramiento.

Alimentarse bien. Consumir cantidades suficientes de alimentos con minerales (calcio y fósforo). El banano es ideal antes de hacer ejercicio.

Las bebidas hidratantes ayudan para mantener el equilibrio en los electrolitos.

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