MONEDAS DE MIL, A 350 PESOS

MONEDAS DE MIL, A 350 PESOS

Los conductores de buses, serían, según el DAS, los principales clientes de Fabio Fernando Torres Moreno, un falsificador de monedas de mil, capturado el pasado martes.

16 de abril 1999 , 12:00 a.m.

Torres, quien producía hasta treinta millones en una mañana, vendía cada moneda de mil por 35O pesos. De acuerdo con las investigaciones del DAS, el falsificador podía obtener utilidades hasta por 600 millones de pesos, diariamente.

Cuando las autoridades llegaron a la casa vieja donde trabajaba, en la calle 12 A número 20-31, Torres estaba produciendo monedas.

En el lugar las autoridades le encontraron toda la maquinaria y los troqueles que utilizaba para la producción en serie.

Jairo Martínez, investigador del DAS que dirigió el operativo contra el falsificador, dijo que éste era además un gran distribuidor. Sus monedas eran enviadas a Medellín, Cali y Barranquilla. , agregó.

Para aislar el ruido de las máquinas hidráulicas y de los motores que utilizaba, Torres forraba las paredes de la fábrica en icopor.

Además, escogía las horas de más tráfico y congestión para que la gente no se diera cuenta de lo que hacía , manifestó el investigador del DAS.

Cómo hacía las monedas Las monedas eran fabricadas sólo con bronce.

El falsificador compraba láminas de este metal, y mediante procesos físicos, les daba luego el grosor que necesitaba.

Después hacía otras láminas de 8 centímetros de ancho por un metro de largo, y las pasaba por una caladora para cortar las circunferencias.

Sobre éstas ponía luego unas prensas de 40 toneladas de peso, que grababan el texto impreso en los troqueles. Primero se imprimía el sello y luego la cara de la moneda. El texto lateral se grababa mediante presión, Hasta ahí las monedas de mil eran de un color cobre, que en nada se parecía al tono de las monedas reales.

Para envejecerlas, el falsificador utilizaba aceite ya quemado de motor. Sumergía las monedas en el líquido y las pasaba luego a un horno eléctrico.

El olor a aceite se quitaba metiendo la monedas en un barril con detergente. Finalmente Torres sometía las monedas a un secado y las ponía en una máquina contadora para hacer paquetes de millón, o de más.

Para una persona que conoce, las monedas falsas son fáciles de identificar. Si se miran en detalle la impresión es diferente , afirma el investigador del DAS.

El peso también es un buen punto de referencia. Las monedas auténticas son más livianas.

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