LA SALUD NO DA ESPERA

LA SALUD NO DA ESPERA

La situación de la salud en el departamento es dramática. En el ambiente se nota la inconformidad de la población. Mientras se quejan del mal servicio que les prestan y de que muchas veces deben quedar relegados en un pasillo a merced de ser atendidos, para los gerentes de los hospitales la atención simplemente no se da, porque no hay recursos disponibles para invertir en insumos.

18 de septiembre 1999 , 12:00 a. m.

En algunos hospitales como en el de Fusagasugá, la situación es tal que a los pacientes en muchas ocasiones les ha tocado llevar sus propios medicamentos para poder ser atendidos.

Sin embargo, los empleados de la salud no quieren desfallecer. Están trabajando gratis, en muchos casos con las uñas, porque saben que el cierre de un hospital no solamente los perjudicaría a ellos, sino también a toda la comunidad.

A pesar de que las Entidades Promotoras de Salud (EPS) han ido cancelando a cuenta gotas las deudas con los hospitales y de que el Gobierno departamental ya tiene algunas estrategias para dar un alivio a esta situación, apenas son pañitos de agua tibia a una crisis que lo que requiere son soluciones de fondo.

Una de ellas debe ser el replanteamiento por parte del Estado de la Ley 100, que no ha logrado el objetivo principal de su creación: cubrir el cien por ciento de la población con estos servicios básicos de calidad.

Porque la solución tampoco está en la cantidad de plata que se invierta. También es importante la buena administración que se le dé y la buena fe de los gerentes de los hospitales, que ante todo deben ser profesionales honestos y no desalmados timadores, que solo buscan el usufructo propio con los recursos de la salud.

Ojalá esta crisis sea simplemente un aviso. El Gobierno departamental, con la ayuda del Gobierno Nacional, tiene el deber de enfrentar esta situación con soluciones reales, tanto para los profesionales de la salud como para la gran masa de usuarios. El propósito debe ser evitar que esta espiral de la muerte extienda sus tentáculos, al punto de que cuando ya se quiera hacer algo no sea demasiado tarde.

Porque, como dicen los viejos, la salud no da espera .

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