EL CONTADOR DE HISTORIAS.

EL CONTADOR DE HISTORIAS.

De repente se interrumpió la película del perro detective y arrancó el extra de la liberación del obispo de Tibú. Había mucho que contar, sin duda. Era la segunda liberación, el escenario del Catatumbo, tierra de los legendarios motilones y hoy campo de batalla de guerrilleros y paramilitares, la sorprendente serenidad del obispo, impecablemente afeitado y vestido, en contraste con el nerviosismo, las barbas descuidadas y las ropas ajadas de los liberados. Pero no había tiempo de contarlo porque lo único que parecía importar era la entrevista. Así ocurrió en los dos canales. Por qué la obsesión por la entrevista y el menosprecio por la historia? Los periodistas de televisión no están contando historias.

23 de septiembre 1999 , 12:00 a. m.

Se acercó a ese género el relato de Caracol en la noche, sobre el contrabando de gasolina: abundancia de imágenes, testimonios, no entrevistas, seguimiento del tema en distintos lugares, miradas al problema desde diversos ángulos, pero sin la consistencia de una historia. Hay que valorar esta clase de notas que suponen una inversión de tiempo y de recursos, pero por qué no aprovechar esas posibilidades para contar historias? Por ejemplo, uno entre muchos recursos, la historia paralela de dos tanqueadas: en un surtidor normal y en las canecas del contrabando, con el contraste creciente de las formas de abastecimiento, de suministros, de legalidad, de precios al consumidor, de ganancias de los vendedores y de consecuencias de una y otra práctica.

Las historias en televisión ponen en contacto con la vida, obligan a capturar imágenes concretas, estimulan la participación del televidente, le permiten hacer sus propios descubrimientos y sacar sus propias conclusiones, y al periodista le dan la oportunidad de comunicar emociones e ideas, de presentar su nota, pero fuera del libreto común, y, sobre todo, le dan el poder de todo contador de historias reales. Todos los que han buscado la explicación de la seducción que ejercen esas historias, encuentran que son mucho más que datos sueltos y fríos, que tienen coherencia, contexto y vida, y que, por tanto, involucran y apasionan. Que es lo que hace el mejor periodismo: trasladar a los televidentes a la primera fila, estimular su participación y revelarles que cada historia también es suya. Que es lo que está haciendo falta.

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