ABRIÉNDOLE TROCHA A LA INDUSTRIALIZACIÓN

ABRIÉNDOLE TROCHA A LA INDUSTRIALIZACIÓN

Según las creencias populares de Santander este empresario fue capaz de hacer un pacto con el diablo y después salirse con la suya. Aun para un empresario, esta no es pequeña hazaña. Puede precisarse de entrada que el verdadero nombre de los Puyana era O Farrel, irlandés, que escribían Ofarel en la España donde habitaban. Parece que en el siglo XVIII, el abuelo de este empresario santandereano tomó el nombre del benefactor que lo trajo como joven inmigrante al Nuevo Mundo.

04 de julio 1999 , 12:00 a.m.

Quién fué David Puyana y por qué es uno de los 100 personajes del siglo XX en Colombia? Puyana fué uno de los pioneros del cultivo del café en el país, de aquellos que señalaron el camino para la posterior expansión de la colonización antioqueña del viejo Caldas. Cuando murió en 1909 había comprobado la viabilidad del café en muy diversas coyunturas, y había iniciado la industria que es símbolo de Colombia en el mundo.

Pacto con el diablo El cultivo en escala del café en Colombia se inició en Santander, durante el siglo XIX. Se sabe que el cura Romero en Bucaramanga imponía como penitencia la siembra de matas de café. Los historiadores no han podido aún precisar en qué secretos vicios o pecados incurrían los bumangueses durante esa época, pero lo cierto es que las laderas vecinas se poblaron de cafetales. Uno de los lugares donde se concretó esta virtud cafetera fue en las inmediaciones de Cabecera del Llano, donde don David había acumulado tierras a lo largo de los años, y había construído su casa en lo alto de una colina.Puyana tenía un catalejo muy potente que le permitía ver las actividades de sus trabajadores desde el balcón de su casa en la colina. La sorpresa de los pobres al escuchar a su patrón narrarles exactamente lo que habían hecho a lo largo del día, generó la creencia de que había hecho un pacto con el diablo, que le permitía estar en todas partes y en ninguna.

Esta leyenda se confirmaba con su creciente éxito como empresario, prueba fehaciente de su pacto satánico, pues se creía que el diablo le soplaba en cada paso lo que debía hacer. No pocos libros se han escrito para probar la esencialmente diabólica naturaleza de los empresarios, pero en el caso de Puyana el trabajo sería fácil: cuando le preguntaban sobre su pacto, él confirmaba con parsimoniosa gravedad; después con una leve sonrisa le proponía al curioso entrar en el negocio, y le ofrecía una recomendación para que el Diablo lo aceptara. Probablemente pocos le aceptaron la invitación, a juzgar por el deterioro paulatino de la economía regional a lo largo del siglo.

Se esperaba que el empresario fuera en cuerpo y alma al infierno, por lo que tenía que rendirle cuentas al diablo, mientras aún estuviera vivo. Las conjeturas lo acompañaron hasta el día de su muerte, pues se dice que después de hacer testamento, hizo disfrazar a un chivo con sus ropas, de manera que al llegar el diablo se llevó al chivo. Cuando el diablo se dió cuenta y regresó por Puyana, este ya había entregado su alma a Dios. Hasta aquí llegan los datos sobre la metafísica bumanguesa.

Vocación heredada A diferencia de una creencia generalizada, la mayoría de los pioneros en la expansión del café fueron criollos y no los inmigrantes alemanes de Santander; Puyana fué un líder de esta industria. Emilio Arenas preparó una documentada biografía sobre este empresario (La casa del Diablo. Los Puyana: Tenencia de tierras y acumulación de capital en Santander), donde detalla que su trayectoria empresarial se inició con la producción y comercialización de aguardientes, vocación heredada de su padre; posteriormente se dedicó al cultivo del café.

Es característico del desarrollo capitalista colombiano ser a la vez industrial, comerciante, hacendado, ganadero, financista... Este empresario participó activamente en la fundación del Banco Santander, de la compañía Santandereana de Vapores, de las exportaciones de quina, cacao y tabaco. Estas actividades cambiaron el polo de la economía regional hacia Bucaramanga, en lugar del Socorro, San Gil o Vélez.

A este empresario se le podría juzgar positivamente con los criterios de la historia (es decir, en los términos de lo que fué su época) y resaltar que fue pionero en las actividades productivas más importantes de su país. Pero desde la retrospectiva que nos trae el final del siglo, también debemos resaltar el que fue pionero en el más fructífero producto para la economía colombiana del siglo XX. Enrique Ogliastri es profesor en la Universidad de los Andes.

Diversificación económica DAVID PUYANA FIGUEROA nació en Bucaramanga en 1829 y murió en la misma ciudad en 1909. Hijo único de José Puyana y Ramona Figueroa, se casó en 1856 con Manuela Martínez, con la que tuvo doce hijos; la leyenda dice que tenía pacto con el diablo. Liberal, vinculado con comerciantes extranjeros y en especial con alemanes, se vinculó al Grupo del Comercio que lideraban estos y cumplió una actividad diversificada, propia de la empresa del siglo XIX, que tuvo que ver con exportación de sombreros de jipijapa, aguardiente y tierras, construcción de caminos, comercio etc.

Sin embargo su principal aporte fue haber sido uno de los precursores de la industria cafetera en su departamento y el país. Inicialmente el café fue introducido por los jesuitas, especialmente por Joseph Gumilla, en las misiones del Orinoco y el Casanare, pero fue en Santander donde Bernabe Ordoñez y Francisco Puyana, en 1821, comenzaron a cultivar comercialmente el oro rojo; lo intensificó el presbítero Francisco Romero, como penitencia de la confesión mediante, impulso que continuaron Puyana y sus descendientes; en 1926, Alejandro Puyana, su hijo, tenía la finca caficultora, Cabecera del Llano, cerca a Bucaramanga, la primera de las seis grandes haciendas ( Cabecera del Llano, Bucarica, La Aurora, Báchiga, Río de Oro y Cañaverales) que levantó Puyana con 110.000 cafetos. La diversificación en los negocios también la heredaron sus hijos y nietos; su nieto, Armando Puyana, es uno de los empresarios más exitosos de Santander, especialmente por su empresa constructora Urbana.

Armado Puyana: creación de industria (foto: Gavassa).

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