OH PUNTERÍA!

Lector asiduo como soy de toda suerte de revistas, incluyendo las de farándula ( por qué no?), a comienzos de año topé con una elocuente confesión. En una divertida sección ya desaparecida en Control TV (edición No. 21), denominada Los siete pecados capitales , la hermosísima María José Barraza dijo lo siguiente, respecto de la lujuria como uno de tales pecados de la carne:

05 de septiembre 1999 , 12:00 a. m.

Lujuria: la sentí con una persona con quien tuve una relación superprivada. Cada vez que podíamos estar juntos vivíamos los momentos más especiales que he tenido en mi vida .

Eran tan sugestivas sus palabras, como cargadas de misterio. Aunque, para mis adentros, me quedé callado y no le dije nada a nadie. Y luego, oh sorpresa!, oh puntería! O putería, digo yo, parodiando a Quevedo. En la última edición de la deliciosa revista SoHo (solo para hombres, según reza su publicidad) encuentro de nuevo a la escultural María José en topless, aunque de brazos cruzados para evitar enseñar en público parte de sus bondadosas virtudes físicas. En efecto, en una sección llamada Diafragma y bajo el título María José: de paseo por Internet , leo el siguiente maravilloso texto: María José Barraza se subió en el avión de SoHo para hacer un viaje imaginario. Escogió como destino la isla de Bora Bora, en la Polinesia, y solo pensó en llevar vestidos de baño, revistas de actualidad y discos de la trova cubana. Entre un grupo de posibles compañeros de viaje, escogió a Andrés Pastrana, con quien quisiera hablar de cualquier tema menos de los problemas del país. Al llegar a su destino buscaría una cabaña rodeada de vegetación exótica cerca del mar y alquilaría un jeep descapotado para recorrer la isla. Se dedicaría a bucear, a broncearse en la playa, y estaría pendiente de una velada romántica con un hombre vestido de lino .

Qué envidia con usted, Señor Presidente! Qué envidia con Andrés Pastrana! Aún recuerdo, como si fuera hoy, aquel glorioso 7 de agosto del año pasado en que, una vez conocidos los resultados electorales, la Barraza apareció cual bombón en las pantallas de nuestros televisores, con bluyines muy forrados, animando las barras que esperaban anhelantes la aparición del nuevo presidente electo. La verdad es que, como ya nos consta a todos y por todos los poros, María José es pastranista a morir...

Aquí, sinembargo, la situación es muy distinta a la de Bill Clinton, presidente de los Estados Unidos, con la estudiante Mónica Lewinsky, pues aparte de que no somos calvinistas, el acoso que se sepa, en el caso colombiano resulta al revés. A qué atribuirlo? Supongo, principalmente, que al poder de la libido, que es la libido del poder.

Dicen que efectivamente no hay nada más afrodisíaco, para las mujeres, que el poder político. Así, mientras en la nación más poderosa del planeta los escándalos sexuales de sus gobernantes son comidilla de todos los días, incluso antes de los de John F. Kennedy con la famosísima Marilyn Monroe, acá, en cambio, semejante fenómeno humano no suscita virajes en la intención de voto ni bruscas ondulaciones en las encuestas de popularidad. Al contrario. Es tema casi vedado, y cuando se aborda, cuidado! Podría uno estar metiéndose con candela...

De malas Samper, a quien no le aparecieron novias espontáneas del calibre de María José; aun cuando dicen las malas lenguas que hubo siempre uno que otro coqueteo con Amparo Grisales, nuestra diva eterna. De la época de Gaviria casi no se habla del asunto; de la de Barco se sabe que también hubo asedios, de la madre de una controvertida senadora de la República, no menos guapa ella, Plinio! que su independiente hija, pese a la inflexibilidad del Presidente en materia de fidelidad. Y en los tiempos de Belisario sonó mucho el nombre de Nini Johana Soto, quien, de paso, trabajaba en Palacio como excelente relacionista; para no hurgar cuatrienios anteriores, más hormonados y testiculados, ni ahondar ahí sí en camisa de once varas, que podrían llegar inclusive a los devaneos de Santander con Bernardina Ibáñez, o a los de Bolívar con Manuelita Sáenz.

Feliz Andrés hoy jefe del Estado de los colombianos con esos sueños imaginarios de María José Barraza. Qué más decir? Nada más. Que los goce todos, en la cima húmeda pero acogedora del poder! robpos

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